Julio 24, 2008 a 5:24 pm (Apachurrancias, Ay nanita, Cuentos de familia, I love the Milanesit, Laceración del miocardio, Perrofobia, Sueños, Tripulante, Vete con Momo)
Cuando la vida de uno o de una ha sido lacerada sangrientamente por la tragedia, los traumas se quedan por siempre. Enfrentar grandes pérdidas deja una huella imborrable. Las pérdidas pueden ser tan públicas como la muerte de una madre, o tan privadas y a discreción como la muerte de uno mismo o de una gran ilusión. No importa el escándalo, sino la vivencia. Claro que años de terapia pueden devolvernos a la funcionalidad el optimismo la felicidad más deliciosa el agradecimiento con la vida por todo lo que se mueve y lo que no… pero siempre se queda una huella.
Mi huella, que comparto con muchos de mis amigos y gente querida, es que cuando más feliz soy, una parte de mí teme que venga de nuevo la tragedia y acabe con todo el amor. En mi mente construyo, sin querer (daaah) escenas de mi papá o mi hermana muertos, de mi familia, de mis amigos. Es mi mayor miedo… sí, más que los perros. Cada vez que un sueño de esos me ataca en la noche recuerdo a mi mamá diciéndome que los sueños no necesariamente son premoniciones, sino que simplemente regflejan nuestros miedos más profundos (entre otras cosas), y eso me tranquiliza. Me ha tomado años domesticarme el cerebro y cada vez que tengo un nuevo amor hay que empezar desde el principio otra vez. Han sido años de práctica los que he necesitado para aplacarme cada vez que pienso que algo le puede pasar a la Milanesa, pro ejemplo. Ahora cuando mi mente actúa de acuerdo con sus traumas rápidamente sale mi otro yo a decirme que nel, que es sólo una reacción postraumática y que todo estará bien porque las probabilidades, la vida, las estrellas y el sereno, y entonces dedico menos y menos tiempo a esos pensamientos infinitamente dolorosos y más a disfrutar lo que sí tengo y a sentirme como si fuera una persona normal que tiene derecho a la gran felicidad y a vivir feliz y con amor.
Larga introducción explica por qué cuando le encontré a Marcelo una bola en la clavícula me eché a llorar con una mezcla de pánico y dolor absoluto, y otra parte de mí intentaba domesticar mis locos pensamientos, pero no era tan efectiva. Llevamos a bebé al doctor, un doctor, luego su doctora de cabecera, luego segunda opinión (pedida por su pediatra) y todos coincidieron que la tal bola es su hueso reparándose. Resulta que al nacer, no sólo su cabeza era enorme sino que sus hombritos también estaban atorados (oh sí, tengo un bebedonte) en mi pelvis y creen que se fracturó o fisuró su clavícula del lado izquierdo y la bola es un callo que desaparecerá con el tiempo. No están cocupados los médicos porque Chapu no da señales de dolor y sus movimientos son simétricos (y hermosos, claro). Pero mientras llegaban a esa conclusión yo respondí como traumada que soy. Ni modo.
Luego mi papito (quien por obra y gracia de todos los dioses tuvo vacaciones y se lanzó a conocer al nieto con todo y abuela Gungui y me hicieron asquerosamente feliz) me preguntó cómo cambiaba la perspectiva ahora que tengo crío, cómo se vé la vida, me dijo. Y yo dije oh qué linda, porque sí que es hermosa, pero sólo lo dije así para no ponerme a llorar como la loca otra vez, la verdad es que quería decirle que es horrible, que acabo de empezar mi lucha para domesticar el miedo de perder a mi bebito, que es horrible amar tanto a los vivos estúpidos vivos que parecen tan frágiles a los ojos de nosotros los traumados.
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Julio 3, 2008 a 5:44 pm (Magia, Sueños, Tripulante, Vete con Momo)
Estoy sentada en las gradas de un estadio. No hay nadie más. Sobre la pista de grava roja, una carrera de conejitos blancos en reversa. Cien, o mil conejos, no sé, muchos conejitos. Al principio van tan rápido que sólo veo ráfagas de conejo, pero luego van más lento, más lento, muy lentamente, casi se detienen. En cierto momento, un conejo se detiene frente a mí y mi mira.
Mi hijo me recuerda al conejo de la luna.
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Junio 30, 2008 a 11:56 am (Aplaudimientos, Ay nanita, Cuentos de familia, Diario de una mujer empanizada, I love the Milanesit, Magia, Mujeres, Tripulante, Triunfos cotidianos, Vete con Momo)
¡¡¡¡¡¡LO LOGRAMOOOOOOOOOOOOS!!!! Hemos parido (se siente como trabajo en equipo) un hermoso Marcelo de 3960 grs, 53 centímetros y unos cachetotes colgantes espectaculares. En resumen: 12 horas de parto, extracción con aspiradora de vacío, libramos la cesárea por una contracción literalmente y ahora estamos en casa, felices con el gordo, entrando en paternilandia con el pie derecho (o sea, sin dormir, madreados, confundidos, torpes, pero muy optimistas y entusiasmados).
Como ahora mis horas están contadas, las Partoaventuras irán por entregas, a ver cuánto me toma escribirlas. Mi suegra tiene a Marcelito en brazos y yo dormí TRES horas en la noche, así queme siento que puedo conquistar el mundo, o al menos, procesar y compartir la experiencia del parto:
Pues el 26, antes de llamar al hospital para decir que a qué hora empezábamos con la inducción, PLAC que se rompe la fuente. La cosa más rara, porque no había dormido nada bien y cuando por fin me estaba quedando dormida sentí algo en mi ser, y NO, no era agua, sólo algo que me sugirió que tal vez la aventura estaba empezando. Así que salté con todo y panza de la cama y OHHHHHH por diooooos, el diluvio universal, juuuuuuuuuuush juuuuuuuuuuush aguaaaaaaaaaaaaaaaaaaa toda en el piso y ni una gota en la cama pero era cantidaaaaaaaad de aguaaaaaaa. Milanesa Milanesa, se me rompió la fuente aaaaaaaaaaaaaahhhhhhh y Milanesa medio dormido ¿QUÉ? WOW What next? Así que rápido al tel a llamarle a Ay-lín que de cualquier manera iba a venir ese día para el parto inducido. Por cierto que Ay-lín tenía eventos incancelables toooodo el fin, así que sólo nos acompañaría un rato el jueves. También por cierto que ese día justoooooooo se quedaron dormidos ella y su jombre y no fueron al gimnasio entonces estaban en casa tranquis cuando llamé. Celebramos ampliamente el evento y quedamos de vernos en el hospi.
Llamé acto seguido al hospi. MY WATER BROOOOOOOKE!!!! Expliqué que ya me tenían en la agenda como quiera. Me dijeron ya lánzate. Y yo: ¿y mi desayuno? ¿y me puedo meter a bañar, alguito? ME dejaron bañarme sólo porque todavía no tenía contracciones. Me bañé, revisamos maleta, Milanesa lavó los trastes (ante mi cara de juat disimulada, ¿porqué se pone a lavar los platos? ¿será su intento de no empanicarse?). Y salimos al hospi llenos de tooooooodas las cosas que nos dijeron que había que llevar y yo brincaba de emoción y no podía creer mi espectacular suerte bendición puntería y para entonces, con cada contracción yo me echaba en cuatro patas porque sí que empezaron a doler.
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Junio 25, 2008 a 7:04 pm (Ay nanita, Dejar ir, Diario de una mujer empanizada, I love the Milanesit, Justificaciones, Magia, Tripulante, Uncategorized)
Nada de nada. Mañana oficialmente nos pasamos por una semana de la fecha de entrega del Tripu. Y Tripu no se da por enterado. Bueno. Muchas ideas al respecto. Una, es que si supiéramos que mi cuerpo se está preparando y que las cosas avanzan aunque sea con desesperante lentitud, esperar no es mala idea. Excepto porque mi espalda me está matando y el crío pesa un montón y cada vez que quiero cambiar de posición me duele la piel y los músculos de la barriga y los ánimos otra vez se me van engruñeciendo. El asunto es que no tengo nada de síntomas. Nada. Ah sí, muchas contracciones de BH que en realidad no conducen al parto y que se sienten horribles. Cada vez que la Milanesa me hace reír me contracciono toda, y como la Mila es muy chistoso, sufro un poco. Fuera de eso, nada de síntomas. Una contracción de verdad por aquí, un dolorcillo de cadera diferente por acá, pero todo se esfuma. Así que este asunto podría tomar no sabemos cuánto tiempo, y desde mañana de cualquier manera tienen que empezar a hacer pruebas de estrés fetal. Tenemos ya las dos citas hechas, la de la induc y la del estrés…. ¿a cuál iremos? (música de misterio de telenovela mala).
Pensamos que teníamos ganas de pasar la mayor cantidad de tiempo en casa durante el parto, en lugar de estar de principio a fin en el hospi, pero tampoco quiero ser un perro aferrado. Porque eso sí, una de las cosas que me he prometido es no tener muchísimas expectativas para el parto, además de tener un bebé sanito y ya, pero ya ven cómo son las expectativas y los deseos del corazón que a veces se arrunchan debajo de la piel sin que uno se dé mucha cuenta y cuando hay que tomar decisiones SOPAS ahí están anidados y cuesta dejarlos ir.
En realidad, en estos momentos, todas las opciones son sólo apuestas. No hay garantía de que pasar tiempo extra en la barriga sea super beneficioso para el chapulín, no hay garantía de que el parto natural no requiera dos o tres días de hospital como calculan con la inducción, no hay garantía de parir siquiera en una semana sin intervención, no sabemos si esperar es lo mejor o intervenir es lo mejor, para mí ni para el hijo. HOSTIA; pues es que así es la vida mesma, veá, uno va por ahí a tientas nomás haciendo lo mejor que puede, decidiendo lo que parece mejor desde alguna perspectiva, apostando y ganando y perdiendo y volviendo a empezar (ahora música como del momento filosófico en peli de acción).
Creo que nos vamos por la induc. Idealmente hijito nacería solito antes de las 10 AM de mañana, todavía tenemos esa posibilidad aunque cada vez es menos probable que suceda (digo, porque las horas pasan y no se detienen las méndigas), pero si no, creo que iremos a la cita de la induc.
Nomás por si de aquí a mañana no hay novedad, les notifico que al hospi iríamos tempris, estaríamos esperando pasar ahí dos o tres días (¿o noches?) y seguramente sin contestar el celu por estar absortos en el proceso y tratar de hacer del hospital un ambiente nidezco y acolchonado para recibir al hijito lindo chiquito en este planeta en esta familia que lo espera con amor y con todos los amigos que están lejos pero que nos alimentan con su amor también. Tan pronto nos recuperásemos de tan magno evento, mandaremos noticias y con tantita suerte, hasta una foto del recién llegado tripulante. ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAY se imaginan qué emociooooooooooooooon por fin conocerlooooooooooooooo!!!!!!
BESOS AL PÚBLICOOOOOOOO
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Mayo 29, 2008 a 10:19 am (Ay nanita, Cascarrabias, Comidaaaaaa, Cuentos de familia, Departamento de quejas, Diario de una mujer empanizada, I love the Milanesit, Tripulante)
La negra tiene razón: a estas alturas de mi vida, me puedo dar el lujo de reprobar un examen.
A continuación, breve (juro intentarlo) narración de cena con los in-laws, para compartir panorama general de mi vida de empanizada al noveno mes:
Último día de conferencia en ciudad de los suegros, pasaron tooodos por mí y nos fuimos a cenar, suegros y pequeño cuñado incluido. Lindo restaurante, pero yo casi me quedaba dormida en la silla después de tres días de evento, dormir muy mal y tener dolor en espalda panza piernas y contracciones que se me va el aire y dolor constante. Cuando llegamos, mi suegra me aparta un lugar a su lado y yo no es que no quisiera, pero tenía chipil de marido y estaba roñas con el mundo y sólo quería ladrarle a todos comer una cena bien gorda y grasosa viendo al vacío sin hablar con nadie (y menos en inglés) y luego tratar de dormir. Pero me controlé y me senté junto a la suegris que es linda y mona.
Milanesa y yo nos levantamos para ir al baño. Y a mí me toma todo un minuto levantarme porque los ligamentos de la cadera y la espalda y la pierna acalambrada y la contracción. Finalmente lo logro y el en camino, hijito brinca sobre mi vejiga y algún otro órgano interno, lo cual hace que, literalmente no pueda seguir caminando y me doble un poc del dolor y me agarre la panza pa que duela menos y me salga algún sonido como argh. Obvio la gente del restaurante se alarma y voltea, pero yo no me doy cuenta. Milanesit me dice que no puedo hacer esas cosas en medio de tanta gente porque todos creen que estoy pariendo. Y entonces yo me esponjo y le digo cuánto me importa lo que piensen, y que si se van a traumar con mi embarazo doloroso que se paguen la terapia, mi parlamento salpicado de algunos términos folklóricos netamente mexicanos, claro está.
Después del baño vuelvo a la mesa caminando como pato y aun con hijito en la vejiga. Llega nuestra comida deliciosa (en verdad deliciosa y goddita gracias al cielo porque en la confe sólo dieron ensalada de hierbitas ese día) y empezamos a hablar de cuando mi suegra venga a ayudarnos con bebé. Aclaro que mi suegra dispuesta y manifestando su intención de venir a hacernos de comer limpiar el hogar lavarnos la ropa y ayudarnos para que nosotros cuidemos a bebé… y mientras me soba la panza y le dice al bebé soy tu abuela y te amo y ya te quiero conocer. Sí es linda en verdad la suegra. El caso es que suegra pregunta: si el bebé nace cuando yo esté allá, ¿de cualquier manera le avisarán a Ay-lin? A lo que nosotros respondimos sí claro. Y luego nos cayó el 20 de que suegra está diciendo que ella quiere estar en el parto, y fue horrible tener que decir que no. Horrible porque vimos su corazoncito hacer crack, horrible porque ante su pregunta directa hacia mí de ¿no te sentirías cómoda conmigo? tuve que responder un NO honesto y sin anestesia. Y yo decía lo siento lo siento y quería ser mona también pero entre todo yo seguía de muy mal humor con el mundo por estar adolorida y cansada. Y luego silencio incómodo. Fue horrible.
Acabamos la cena con un cheesecake que es mi pastel favorito del universo (junto con el pastel de zanahoria, el pay de manzana y el pay de cereza) que no pude probar porque la agrura me atacaba y ni siquiera me había comido medio plato de pasta. Luego llegamos al hogar y tratamos de ver una peli de Indiana Jones, de las viejas, pero después de 20 min de darme vueltas en el sillón o intentar darme vueltas para ver si me acomodaba, me quedé dormida en la sala hasta que el derrumbe de la mina de quién sabe quién en la peli me despertó y me fui a acostar con mis mismos dolores y mi roña, contando las horas para que el vuelo de regreso despegara y entonces sí estar segura de que el hijo no nos naciera en ciudad in-laws.
Y ya. Odio a los pitufos.
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Mayo 15, 2008 a 12:18 pm (Diario de una mujer empanizada, Tripulante)
Dispénsemen que los tengo en ascuas de la fecha y eso. El arribo a puerto del tripulante, aún sin nombre, está programado para el 19 de junio. Nótese que programado es un decir porque seguimos esperando el parto espontáneo. Manque esa es la fecha en el itinerario, hoy empezamos la semana 36, y eso quiere decir que al final de esta semana el hijo puede nacer y estar perfecto, pequeñito pero sano. Al final de semana 37 ya ni le dicen prematuro. Idealmente, se queda adentro hasta tener entre 38 y 42 semanas cumpliditas. De ser ése el caso me doy un tiro porque estaríamos a 3 de julio y nomás de pensar en pasar tanto tiempo empanizada me agarran las contracciones falsas. Si Milanesa y yo pudiéramos elegir, el crío nacería el 6 ó 7, nomás que la Mila acabe clases. Pero claro, a NADIE le importa eso porque no depende de nosotros.
El asunto es, por naturaleza, impredecible. Ayer cita con dra que dice que muy sana yo muy sano bebé y está en la perfecta posición para el lanzamiento… lo cual es bueno pero no es garantía de nada porque en una de esas le sale lo acrobático y se voltea pa donde quiere. Seguimos sin nombre para el crío. El único nombre en el que medio estábamos de acuerdo va rápidamente a la baja. Seguimos diciéndole chapulín, hijito o Apuleyo.
En sínfisis (jajaja, literalmente): desde el jueves 22 estaré a punto de turrón (y además tomando mi examen de certificación) y de ahí hasta el 3 de julio todo puede suceder. Por cierto, estoy condenada por las leyes de probabilidad a tener un géminis. Cristo me socorra y me conceda la hiperactividad que me ha caracterizado siempre para poder seguirle el paso… y ya de pasada que le permita a mi padre disfrutar la sensación de que ahora sí voy a saber lo que se siente… pos ya qué.
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Abril 25, 2008 a 2:01 pm (Diario de una mujer empanizada, I love the Milanesit, Tripulante)
Aburridas, en general. Excepto porque en la última tuvimos otra maestra y en verdad que tenía talento pedagógico y parturientológico, así que nos tuvo a todos en la baba divertidos. Prácticamente no aprendí cosas que no hubiera leído o podido encontrar en los libros, pero sí hay unas cosas que valieron la pena, unas mencionadas en el curso, otras contadas por mujeres que han pasado por cursos, helas aquí:
- El parto es un evento “wet and wild”. Jajaja. Y el que no tenga estómago, que se siente.
- El parto es un proceso, y es uno laaaaaargo. Las pelis nos han deformado la visión haciéndonos pensar que todo sucede rápido urgente ay auxilio ambulancia. Claro que hay casos de todo, pero la gran mayoría de los partos empiezan de a poco y toman varias horas, qué sé yo, 8, 12, 24… algunas mujeres se toman días desde los primeros síntomas hasta que nace el crío. Sólo si se rompe la bolsa del líquido hay que parir en menos de 24 horas… pero eso igual me da tiempo de llegar al hospi como persona y no como emergencia aaay aaaay auxiliooo ooooh shuuuuuj puaaaaaaaj boooonk (sonidos de persecución automovilista holliwoodense).
- Mi cuerpo sabrá qué hacer y yo sabré que tipo de apoyo necesito de la Milanesa y las enfermeras y tal. Y si no, me vuelvo loca y ya… tampoco pasa nada. Además, se vale todo, hasta perder el estilo… ¡oh dios!
- Yo mesma, manejo mejor el dolor cuando estoy distraída. Nos hicieron un ejercicio de apretar un montón de hielos en la mano (simulando el dolor) y luego probar técnicas pa manejarlo. Milanesa ya está montando su espectáculo mágico musical para entretenerme porque mientras él hacía sus caras y me contaba cosas yo podía apretar el hielo por mucho tiempo casi sin enterarme. La mujer de ayer dice que con cada contracción hay que pensar “una menooooos”.
Sobre la epidural y esas cosas… bueno, antes pensaba que quería una inmediatamismo… ahora pienso que sólo podré decidir hasta ver cómo caen los cocos, así que eso, no tengo que saber ahora no tengo que decidir ahora y eso está chido. Lo que sí sé es que quiero que sea una experiencia tan buena como sea posible y que no tengo ningún juicio ni prejuicio moral hacia los umbrales de dolor de otras mujeres y como hay argumentos MILES en contra y en favor de las epis, pues haré lo que necesite para sentirme contenta.
Y creo que ya. O sea, pocas cosas, pero creo que son las más importantes. Valió la pena por saber los detalles prácticos del mi hospital en particular: estacionamiento, teléfono, horarios, procedimientos de rutina en el parto y para el bebé justo cuando nace… y sobre todo recordar que es muy buen momento y lugar pa tener un crío, que al crío lo dejan todo el tiempo conmigo no hay cuneros y no le dan fórmula ni chupón si yo no quiero y sus cosas médicas de ley las hacen siempre enfrente de uno de los papás y cada vez tratan de que el proceso sea lo menos médico e invasivo posible para ambos y que las decisiones de la mamá se cumplan y que el papá esté involucrado todo lo que quiera y así. Gracias al dios porque luego cuentan unas historias que a mí me ponen los pelos de punta.
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Abril 7, 2008 a 9:46 pm (Cuentos de familia, Diario de una mujer empanizada, I love the Milanesit, Tripulante)
Pues que el esprín breic y esto y lotro y decidimos cambiar el tradicional viaje a Mex a ver a la banda por el viaje romántico de baby-moon. La decisión se hizo menos difícil porque como ya estoy en la semana 30 pos la viajada tan lejos susto susto. Pero nos fuimos a un lindo pueblecillo en la costa, como un San Miguel de Allende pero en chiquito (imagínense). Nos quedamos en un hotel petit de 8 habitaciones, en un cuarto petit con vista al jardín y con una estufa muy antigua que hacía de chimenea. El jardín era hermoso, no era un jardín muy peinado, sino más bien free-style, jaja, con arbustos llenos de flores y un eucalipto gordo gordo en medio que parecía más bien roble, y montones de pájaros y colibríes de todos colores y vista de la playa y la montaña.
Nos dedicamos a leer, a convivir, a platicar, a tirar baba viendo el paisaje, sin prisas y sin ruido y a disfrutar del silencio. Uno de nuestros juegos recientes es quedarnos viendo la barriga (la mía, claro) y adivinar qué parte del cuerpo del bebé está provocando los diferentes abultamientos. En ese viajecito pasamos mucho tiempo sólo viendo, sólo esperando que bebé hiciera sus piruetas, y saludándolo y jugando con él. Así: yo me doy palmaditas en la panza y bebé se deja de mover, y cuando yo dejo de hacer palmaditas bebé se vuelve a mover. Es como si platicáramos. Milanesa presenció DOS episodios de hipo hijístico… ji ji, muy hermoso. O Milanesa hace toc toc en mi panza y dice hola hijito y el hijito patea. El tiempo pasando muy lentamente, como de sueño del que no se quiere despertar.
Pasamos mucho tiempo hablando de nuestras filosofías hijísticas, de lo que queremos enseñarle al hijo, de los valores que son importantes para nosotros y nuestros ideales y el amor y todas esas cosas que nos llevaron a querer tener un hijo juntos y de las que probablemente hablaremos menos cuando la prioridad sea cambiar pañal dar de comer sobarle la barriga entretenerlo pasearlo dormirlo y esas cosas de la vida cotidiana todo para el hijo y nosotros dónde quedamos y tú quién eres ah siii el papá de mi hijo cómo era que te llamabas. Hablamos hablamos bla bla bla, con mucho amor y con mucho tiempo y luego con una carretera llena de curvas mutantes pero una vista hermosa del mar color caribe junto a unos precipicios hermosos y un cielo enorme y la vida esperándonos a ver qué queremos hacer con ella y la vida regalándonos amor y silencio y un hijito pateando en mi barriga y nosotros tomándolo todo.
Gracias, Vida querida.
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Abril 4, 2008 a 5:03 pm (Cascarrabias, Departamento de quejas, Diario de una mujer empanizada, Tripulante)
Me pregunto yo ¿PORQUÉ TODA LA ROPA DE BEBÉ NIÑO TIENE QUE SER AZUL? La ropa y todo. Qué poca creatividad. Además me rechocan los temas deportivos porque sólo incluyen deportes demasiado obvios… a ver: ¿porqué no ponen un patín de hielo, unas argollas de gimnasia, una manopla de jai-alai, unaz vallas para salto de altura? Y qué tal el otro tema que se consigue: medios de transporte. Trenes, aviones, motocicletas (lo único que nos faltaba), coches… ¡como si el planeta necesitara promover el gasto de combustible entre las nuevas generaciones! También hay ropita con herramientas de construcción, nada muy creativo, ni instrumentos de escultor, por ejemplo, ni planos de arquitecto.
Lo que más me molesta es el sexismo: ¿a poco a las niñas no les gustan los medios de transporte o los deportes de balones? ¿a poco a los niños no les gusta perseguir mariposas o jugar con las flores? ¡Al menos al 50% de las mujeres que conozco le hace ilusión un nuevo juego de herramientas y un taladro inalámbrico y super poderoso! ¿Por qué los colores brillantes y cálidos se limitan a las niñas y los fríos a los niños? Odio a los hacedores de ropa, sexistas y aburridos. ¿Qué tal detalles menos estereotipados? ¿Qué tal temas que niños y niñas puedan disfrutar indistintamente? Por ejemplo animalitos, plantas, bosques completos, aspectos meteorológicos, artes, juguetes, figuras geométricas, personas, personajes, golosinas, comida en general, ciencia, literatura, civilizaciones diferentes, astrología, ecología… se podría hacer tanto.
Por lo pronto yo veré qué hago con mi gran gran gran desacuerdo con la moda infantil tradicional, además de buscarle ropa al crío en lugares menos tradicionales y en la sección de niñas de las tiendas tradicionales. Y obviamente, nunca de los nuncas vestiré a mi retoño con patrones militares. Tampoco la moda es axiológicamente aséptica, digo yo. OOOOOHHHHH no.
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