Nosotros los traumados

Cuando la vida de uno o de una ha sido lacerada sangrientamente por la tragedia, los traumas se quedan por siempre. Enfrentar grandes pérdidas deja una huella imborrable. Las pérdidas pueden ser tan públicas como la muerte de una madre, o tan privadas y a discreción como la muerte de uno mismo o de una gran ilusión. No importa el escándalo, sino la vivencia. Claro que años de terapia pueden devolvernos a la funcionalidad el optimismo la felicidad más deliciosa el agradecimiento con la vida por todo lo que se mueve y lo que no… pero siempre se queda una huella.

Mi huella, que comparto con muchos de mis amigos y gente querida, es que cuando más feliz soy, una parte de mí teme que venga de nuevo la tragedia y acabe con todo el amor. En mi mente construyo, sin querer (daaah) escenas de mi papá o mi hermana muertos, de mi familia, de mis amigos. Es mi mayor miedo… sí, más que los perros. Cada vez que un sueño de esos me ataca en la noche recuerdo a mi mamá diciéndome que los sueños no necesariamente son premoniciones, sino que simplemente regflejan nuestros miedos más profundos (entre otras cosas), y eso me tranquiliza. Me ha tomado años domesticarme el cerebro y cada vez que tengo un nuevo amor hay que empezar desde el principio otra vez. Han sido años de práctica los que he necesitado para aplacarme cada vez que pienso que algo le puede pasar a la Milanesa, pro ejemplo. Ahora cuando mi mente actúa de acuerdo con sus traumas rápidamente sale mi otro yo a decirme que nel, que es sólo una reacción postraumática y que todo estará bien porque las probabilidades, la vida, las estrellas y el sereno, y entonces dedico menos y menos tiempo a esos pensamientos infinitamente dolorosos y más a disfrutar lo que sí tengo y a sentirme como si fuera una persona normal que tiene derecho a la gran felicidad y a vivir feliz y con amor.

Larga introducción explica por qué cuando le encontré a Marcelo una bola en la clavícula me eché a llorar con una mezcla de pánico y dolor absoluto, y otra parte de mí intentaba domesticar mis locos pensamientos, pero no era tan efectiva. Llevamos a bebé al doctor, un doctor, luego su doctora de cabecera, luego segunda opinión (pedida por su pediatra) y todos coincidieron que la tal bola es su hueso reparándose. Resulta que al nacer, no sólo su cabeza era enorme sino que sus hombritos también estaban atorados (oh sí, tengo un bebedonte) en mi pelvis y creen que se fracturó o fisuró su clavícula del lado izquierdo y la bola es un callo que desaparecerá con el tiempo. No están cocupados los médicos porque Chapu no da señales de dolor y sus movimientos son simétricos (y hermosos, claro). Pero mientras llegaban a esa conclusión yo respondí como traumada que soy. Ni modo.

Luego mi papito (quien por obra y gracia de todos los dioses tuvo vacaciones y se lanzó a conocer al nieto con todo y abuela Gungui y me hicieron asquerosamente feliz) me preguntó cómo cambiaba la perspectiva ahora que tengo crío, cómo se vé la vida, me dijo. Y yo dije oh qué linda, porque sí que es hermosa, pero sólo lo dije así para no ponerme a llorar como la loca otra vez, la verdad es que quería decirle que es horrible, que acabo de empezar mi lucha para domesticar el miedo de perder a mi bebito, que es horrible amar tanto a los vivos estúpidos vivos que parecen tan frágiles a los ojos de nosotros los traumados.

Rarezas

El parto será lo que será. Pero en mi mente, es un hoyo negro, ni siquiera me lo imagino. ¿Será un bloqueo mental? Es que no tengo idea, por ejemplo, de cuánto o cómo duele. Y todo mundo me cuenta cosas diferentes, lo cual me encanta. Unas dicen que es como un gran estreñimiento, otras que es como un cólico mutante, otra que es como un dolor de huesos terrible. Me encanta que las mujeres de mi vida me cuenten sus cosas, sus historias de partos y embarazos y su maternidad las que han pasado por ahí, y las que no, me encanta escuchar sus planes e ilusiones.

Más allá de lo físico, es raro que no me imagino qué parte de mí saldrá a relucir. Y no es nomás porque yo sea géminis y tenga múltiples personalidades, es que todos las tenemos y en momentos críticos sale alguno de nuestros inquilinos a hacerse cargo. No sé si durante el parto seré tranquila, retraída, relajada hippie comeflores, cascarrabias, superhéroe, superclown, muerta de miedo, escandalosa, needy y chipil o qué. Es raro no tener idea y está bien también, porque estoy abierta a todo (y la pobre Milanesa también). Entre las cosas más raras que se avecinan están parir en inglés y parir sin mi mamá. Qué raro.

Larga plática el otro día con la ex-rumy sobre ser mamá y no tener a nuestras propias madres vivas con nosotros. Ayer pensaba que hace tanto tiempo que no tengo a la jefa que no me alcanzo a imaginar bien bien cómo sería tenerla. Aún así, siento un hueco. Me he preguntado cómo será para mi jijito crecer sin la abuela Socorro. No sabrá seguramente de lo que se perdió. Y yo tampoco, que a estas alturas todo son especulaciones porque lo último que super de mi mamá era mi relación de adolescente con ella. Más que eso, para el jijito no será una pérdida, por suerte, porque esa es parte de mi historia y yo cargo con ella y él no; y también por que lo tenemos muy bien cubierto de abuelas. El chapulín tendrá su abuela gringa y su abuela gungui y por eso es ya un bebé muy afortunado y seguramente pasarán años antes de que entienda que en mis genes tiene otra abuela que forma parte de él… no sólo de su corazón y su historia como su abuela Gungui, sino también de su ADN. (OJO: abuela Gungui=mearrastra asesina del cuento).

Uno de los grandes teóricos y prácticos del desarrollo infantil, Dr. Brazelton, hizo un estudio muy interesante. Primero grabó a unas mamás con sus bebés niñas, cómo las arrullaban, les hablaban, jugaban con ellas, y otros detalles de su conviviencia cotidiana. Muchos años después grabó a estas niñas, ahora mamás, con sus propios bebés. El resultado: las mamás nuevas hacían los mismos gestos ruidos movimientos ritmos y en general, las mismas cosas que sus mamás hacían, SIN QUE LAS MAMÁS SE LOS HUBIERAN ENSEÑADO. Bueno, así es que la abuela Socorro estará presente también con la otras dos abuelas desde el mismísimo principio en todo lo que haga cuidando a mi crío. Es como tener una madre en versión deshidratada y con el parto y la maternidad, echarle agüita y revivirla aún más. Eso está lindo y saberlo ayuda, aunque sí, como decía la ex-rumy… a la madre se la extraña como siempre, o peor. Y eso será todo, pero raro no.

BUAAAAA

El examen fue horrible. Horrible. Desparramamiento de ceros, diria Mafalda. Al menos en mi direccion.

O eso creo, porque en realidad no tengo NI IDEA de como me fue (y no tengo acentos en esta compu, snif), Obskit diria que soy nerd y modesta, pero en verdad, de verdad verdadera que estoy totalmente confundida y mejor ya espero lo peor. No es como en unos examenes en que uno sabe que no sabe, y entonces pues ya sabe. No. Aca en realidad me parecia en la mayoria de las preguntas que al menos habia dos muy buenas respuestas. Quiero ser autocomplaciente y pensar que no es problema de preparacion sino de disenio del examen, porque solo habia como 3 preguntas de 150 donde habia un autor o teoria que no he leido nunca… mas bien eran preguntas de argumentar que no se pueden evaluar con un examen de confusion multiple, y ahora me hacen esperar de 6 a 8 semanas para decirme laaaastima margarito. Y si no pase y nadie me quiere contratar? Y si tengo que volver a pagar otra lana para volver a presentar y volar a otra ciudad en seis meses para presentarlo? Y si nunca lo paso nunca?

Aunque ya acabe el examen y es una angustia menos, todavia no se siente como una angustia menos. Me consolaba pensar que yo pude llevar conmigo a mi hijito de compania, que estuvo bailando como loco todo el examen. Tambien fue una suerte que mi jombre adorado me acompaniara hasta la puerta y me recogiera saliendo, asi que pude echarme a llorar en paz cuando termine. Luego fuimos a comer a carl’s jr que me recuerda a luz helena y a una de mis ciudades antiguas. Despues tome una gran siesta como de tres horas en las que sonie con preguntas del examen y hojas de respuesta automatizadas y cuando desperte me senti como si me hubiera atropellado un camion o se hubiera muerto alguien o mi corazon estuviera triste y agotado. Snif. Y bua. Que frustracion.

Maniana empieza la conferencia, que me entusiasma, o me entusiasmaba porque ahora me siento con el corazon apachu y tal. Ya, al rato vere que es un estuspido examen y que la vida es mucho mas grande que eso, pero de momento nubecita gris odio a los pitufos.

Silencio incómodo (o… el día de las madres)

En Mex se celebró el día de las madres el 10, sábado, y acá el domingo. Yo me hice todo lo guaje que pude, como casi cada año. El día de las madres me incomoda, me pica, me duele y me indigesta. Obvio, por huérfana de madre. Los primeros años sin madre era horrible porque la gente preguntaba qué le vas a regalar a tu mamá y entonces a mí se me hacía ojito Remi. Ahora la diferencia es que la gente no pregunta, y si pregunta ya alcanzo a responder.

De cualquier manera, con o sin madre, siempre me ha parecido raro que la gente ande celebrando y felicitando madres ajenas. Creo firmemente que uno debería celebrar a sus propias madres… y si se quiere poner muy fiestero, pues entonces a las abuelas también. Eso descartando que la mercadotecnia y que porqué un día y no todos si las jefas se soban el lomo 356 días al año y muchos etcéteras. En un intento de no ser tan cascarrabias diré que OK que haya día de las jefas, pero me sigue pareciendo raro felicitar a TOOODAS las jefas que conozco… nunca le hablo a nadie y espero que no se ofendan. Y no es que no admire su trabajo, lo admiro BIG TIME cada vez más, pero como ninguna es mi propia jefa pues qué les felicito, digo yo, si el título de madre a juercitas requiere un hijo, vivo o muerto, nacido o no, lejano o cercano, amado o cómo-fui-a-parir-eso, o sea, no es un título dado por mérito individual de NINGUNA MANERA. Si fuera un premio Nobel, o un premio el que sea, o hasta un cumpleaños… no sé cómo explicarlo, pero sí que me resulta un poco mutante.

Estará pensando, querido lector, que es porque todavía no tengo hijo y no me asumo TAN parte del clan de madres… pero no va por ahí la cosa. Es más, ahora que recibí un par de llamadas para felicitarme de día de las madres me parecía que era número equivocado… o persona equivocada. y aclaro, por si quedaban dudas, que tengo el más projundo respeto y admiración por la mayoría de las mamás que conozco… porque desde el embarazo es una shinga sin parangón, pienso en mi hermana y en mi cuñada, que las he visto hacerse jefas desde el principito y transformificarse y dejar a toda la persona que eran antes para hacerse una nueva ellas mismas y además echar a otra criatura chiquita y desconocida… y que el dios las ayude a cada una con los retos que han enfrentado y les conceda la tranquilidad de que la terapia cada vez es más popular y los hijos de una u otra forma casi siempre salen bien. Bueno, eso, que mis respetos y me quito el sombrero y alfombra roja, y quiero estar cerca y acompañar y escuchar y si quieren tallerear, pero felicitarlas por el día de las madres me parece tan extraño… más bien creo que ya le tocará a sus respectivos críos esa parte… si quieren, claro está.

Sí que tengo mucho que agradecerle a mi propia madre, desde los genes hasta las herramientas para su uso en el futuro lejano y lo hago todos los días. Y a mis abuelas, por extensión biológica. Y listo.

Por otro lado, quiero enviar un mensaje estilo Mafalda a las madres del mundo para que se solidaricen unas con otras y respeten y en lo posible disfruten sus diferencias, porque les alvierto a todos, que esto de entrar a la maternidad es, para empezar, darse cuenta de que no importa qué hagas cuánto te esfuerces cuántas maravillosas razones tengas para tomar tus decisiones de madres: la gente te juzgará, madres padres hijos parientes vecinos y perfectos desconocidos, te juzgarán. Inevitable es que todos tengamos opiniones, daaaaah, pero de ahí a levantar la ceja cuando la madre en cuestión no pregunta hay años de diferencia. Y el reto es, creo yo, aprender a mandar al mundo al cuerno y tomar nuestras propias decisiones, tan informadas, conscientes y bienintencionadas como sea posible, lo cual es rebuznancia porque todas las mamás (y los papás… dahhh) hacemos lo mejor que podemos SIEMPRE hacemos lo mejor que podemos.

Amén.

(Ay, canijo, me salió lo aguerrida…. jajajaja)

Las felicidades del fin de semana

Jueves hubo shower para la amiga de Milanesa que tiene bebé una semana después que yo. Fuimos y me gustó mucho estar entre gente. Es la primera vez, creo, desde que nos mudamos hace dos años, queno me siento totalmente inadecuada y nerviosa entre gente. Un poco, pero no totalmente.

Sábado nos fuimos a ver a los amigos al norti. La mejor amiga de Milanesa desde la prepa y su marido, que son muy chidos y los amamos con locura y ella será mi compañera de parto, junto con Milanesa, obvio. No ha parido nunca, pero mi doctora dijo que no importa, que sí tuviera una doula y que lo más importante era elegir a alguien con quien me siento muy cómoda y en quien confío plenamente. Claro, si estuviera en mi país y con mi familia, o bien, si mi hermana no tuviera un crío que la necesita más que yo aún en momentos parturientos, otro gallo nos cantaba, o no sé, pero la cosa es así y aquí Ai-lin es una opción espectacular. Es totalmente non-judgemental, estúpidamente divertida, amorosa, brillante, con los ojitos brillantes de emoción de los niños pero con la sabiduría de una mujer anciana (y sabia). Además, alguien con quien Milanesa tiene un vínculo muy poderoso y yo he formado mi propio vínculo de poder y de mujeres con ella. Así que le dije si quería ser mi doula, estar con nosotros en el parto y nos pusimos a llorar de emoción. Ja. Dijo que sí.

Entonces sábado a verlos y comer y convivir y luego cenamos en su casa, y para cenar invitaron a su amiga que es comadrona y traía a su hijito de 2 años, del cual me enamoré y él de mí, y a otro amigo chido con su hijo de 14 años, del cual me enamoré también. Así que cenamos hablamos nos reímos babeamos con el niño chiquito abiertamente y con el niño grande a discreción para no hacerlo sentir mal, pero al final nos quedamos Milanesa y yo con la ilusión de nuestro propio niñito y cómo lo vamos a disfrutar y qué maravilloso ver cómo se hace su personalidad y cómo crece cada día, desde ser un bebé que corre con camiones en la mano, hasta ser un adolescente de patineta que se platica de cosas y que tiene opiniones y filosofías sobre la vida y así toda su vida. EMOCIOOOOOOOOÓN.

Como ayer ya era tarde nos quedamos a dormir allá, aprovechando que todavía podemos vivir sin hacer planes y ser espontáneos, hoy decidimos posponer el viaje por la cuna y mejor irnos a comer con otros amigos, qué rico se siente, especialmente porque se nos acaba el veinte pronto. Menos de dos meses. Hay que aprovechar y disfrutar.

En la cena de anoche y la comida de hoy, tampoco me sentí totalmente inadecuada y extraterrestre, por el contrario, me sentía feliz entre gente, como antes, como cuando vivía en mis ciudades de antes y tenía a mis amigos cerca y convivir con gente conocida y nueva me daba energía y felicidad. Me siento enamorada de la convivencia, como flotando un poco de la gente a la que conocí y disfruté este fin y la que ya conocía tambien. Tal vez va siendo tiempo de empezar a abrir otra vez el corazón.

Otro sueño traumático

Estoy echada viéndome la panza que brinca cuando bebé brinca. De pronto la piel se me hace como de chicle y bebé prácticamente asoma su carita, toda su cabeza por mi panza. Me asusto porque creo que podría ser un signo de parto prematuro, y aunque me da demasiada emoción por fin ver su cara duendezca, lo empujo hacia adentro, le digo no bebé, todavía te falta un ratito, tus pulmones no están listos. Entonces sí que me doy cuenta de que el parto ha empezado, no sé cómo, pero me doy cuenta. Así tal cual en el sillón paro un gatito. Le quito con la lengua la membrana que le cubre la nariz para que pueda respirar, lo limpio, y es un gatito gris con blanco hermoso. Trato de amamantarlo pero como tiene boca de gatito pues no nos acomodamos y me pongo muy triste. Alguien, una señora o tal vez la Milanesa que está trabajando junto a mí le trae un plato de leche o crema y el gatito come y sigue jugando con algo. Pienso que yo tenía mucha ilusión de tener un bebé humano y cargarlo como las humanas cargamos a nuestros cachorros. Entonces me acuerdo de que los gatitos nacen en camadas y sigo pujando y sacándome cachorros, pero estos cachorros son diferentes, son como pequeños dragones, con la piel hinchada y roja, llenos de líquidos y cubiertos de pedazos de saco amniótico. Unos no se mueven, otros apenas respiran y sé que si me hubiera dado cuenta antes de que tenía que parir a toda la camada hubieran sobrevivido. Quiero limpiarlos, limpiarles la nariz para que respiren pero prefiero seguir sacándolos a todos. Milanesa me ayuda un poco, pero se va. El último dragón ni siquiera está bien formado, es como una bola rara de células. Una enfermera llega para ayudarme y como creía que estaban todos muertos, cortó a uno y lo metió en una caja de plástico. Abro la caja y veo los pedazos latiendo, moviéndose, me pregunto si es porque sus células están vivas y pienso que tal vez se puede salvar pero al mismo tiempo me da horror que se reproduzcan por partenogénesis y lloro tanto y sólo quiero acabar con eso. No sé si los voy a enterrar o tirar a la basura o tratar de salvarlos. Sigo pensando que yo quería un bebé humano. Pienso en las imágenes que tenía en la ilusión de ser mamá de mi niñito, tener una casa para él, con su ropa y sus cosas y sus papás para quererlo, es demasiado triste. Pienso que nunca voy a poder convencer a Milanesa de tener más hijos, y en que ahora tengo un gato y no quiero un gato, quiero un hijo. Pienso en todos los días cómo lo sentía saltar adentro de mí y le decía cosas y cuánto quería conocerlo y amarlo. Cuando despierto tengo tanta tristeza y miedo que me toma un rato darme cuenta de que estoy en mi vida y de que mi bebito sí es humano. Quiero despertar a la Milanesa y contárselo todo y me doy cuenta de que en muchos sueños de partos y de bebé él no está, está ocupado, está lejos y no entiendo porqué. ¿Será porque sólo uno de nosotros puede hacerla gestación y me tocó a mí? ¿será que la responsabilidad me agobia, la reponsabilidad que biológicamente no puedo compartir con él? ¿será que creo que no entiende mi prisa urgencia de tener el cuarto de bebé listo, el plan de parto listo, las decisiones listas, el nombre listo? ¿será el miedo a perder nuestro amor hermoso y quedarme sin mi jombre cuando seamos papás? ¿será que la única embarazada aquí soy yo?

Argh

Hoy el Tripulante tuvo su primer episodio de hipo, o al menos eso creemos. Milanesa tenía su mano en mi panza y cada vez que decía “hijito” hijito brincaba. Como 10 minutos duró. Hipo o el crío va que vuela para bailarín. Milanesa dice que jazzista, por el ritmo.

En otras noticias, mi mundo lo siento de cabeza. Evaluación en el hospi diciendo que tengo que tomar más riesgos en el trabajo y felicitándome por haberlo hecho durante las últimas semanas. Yo entonces les dije que muchas veces mi temor es pasar por encima de ellos (supervisores) y sus haceres y su estructura. Ellos me veían con cara de tas tú loca, y me dijeron que si yo hago algo que a ellos les corresponde se van a sentir muy agradecidos por mi ayuda. Puf. Además de todo, una cultura laboral totalmente distinta. También decían que les ha gustado ver cómo he ido más allá de mi zona de confort, y yo pensaba pero si dejé mi zona de confort hace 2 años cuando salí de México. Trabajo en otra cultura, sólo convivo con la gente con la que trabajo, hablo otro idioma todo el tiempo, TODO el tiempo estoy fuera de mi zona de confort. Obvio, para que ellos perciban algo de eso significa que yo me siento como trapecista en medio del aire. Argh.

En tres semanas termino mis horas y luego me quedo en blanco. Necesito un trabajo que pueda hacer con todo y mi panzota, y que pueda hacer de free lance para poder dejarlo sin culpas cuando el chapulín arribe a puerto. Pero no quiero dejar por completo lo que estoy haciendo y desconectarme, sería una locura, justo cuando me empiezo a sentir más segura de mí misma. Aunque sería muy fácil seguir en donde estoy, creo que tal vez me haría bien respirar otros aires. Pero tengo que trabajar y quiero aportar algo a la economía del hogar mientras pueda.

No tenemos depa todavía. Oh frustración. Tengo bolsas y bolsas llenas de ropita de bebé que nos regaló la hermana de Milanesa, y mi instinto me llama a sacarla verla lavarla acomodarla y preparar el nido para el crío, pero ni hay dónde ponerla. Hemos pensado que en el peor de los casos nos quedaremos en este mesmo depa hasta unos meses después del nacimiento, pero eso complica todo con las visitas que queremos tener y con las cosas del chilpa; por no hablar de lo complicado que será mudarnos cuando tengamos además un chapulincito en brazos y comiendo y durmiendo 24 horas al día. Argh.

Como no hay depa, ni cómo registrarse en guarderías y esas cosas porque resulta que nos van a quedar retelejos. Dicen los que saben que hay que apuntarse con AÑOS de anticipación. Y si yo quiero un trabajo per diem para no desconectarme y al menos aportar pa los paseos, necesitaremos tener opciones… la otra es que trabaje cuando Milanesa está en casa pero entonces me quedaría sin marido y todos sabemos que eso no es nada buena idea. Argh.

En mayo tengo que tomar mi examen para el certificado, pero eso es 4 semanas antes de la fecha estimada de entrega del crío, así que puede muy bien nacer en esa misma semana y entonces no podría presentar mi examen sino hasta noviembre. Argh. Los libros que recomienda el consejo son MUY caros y yo sólo tengo 1 y me duele MUCHO el codo de comprar unos libros para el examen porque no necesariamente son buenos, son para el examen, y en la biblio pública no los tienen, ningunísimo. Argh.

Milanesa se queja de que no tenemos amigos y se apachurra, y entonces yo me apachurro también y nos queremos regresar corriendo a Mex, pero luego lo pensamos y ay nanita la verdad ni queremos volver al DF pero extrañamos mucho nuestra gente ambos dos. Argh.

Mi panza es enorme y me duele mi espalda. Mi cuñaá dice que parece que estoy malabareando muchas cosas, que debe ser estresante. Yo sueño todas las noches con el hospi, con pendientes, con trámites, con que no estoy casada con la Mila sino con alguien más, con casas en las que he vivido y casas desconocidas a las que me mudo y no encuentro mis cosas ni mi cuarto. Argh.

Argh. Argh. Argh. Gracias por escuchar.

Película de terror

Empecé a leer el libro sobre el parto. La idea general es: quieras o no las drogas, infórmate, porque si a la mera hora decides que está horrible y las quieres, al menos que tengas idea de qué estás haciendo. Unas personas dicen que no duele… de esas, la minoría ha tenido hijos. Mi hermana decía que no tenía porqué doler, pero ahora dice que nos quedaremos con la maldita duda, pero que sufrió como la loca cuando nació su golda. El caso es que empecé a leer sin saber mucho en qué nivel están mis miedos, qué es exactamente lo que me aterra, ES DECIR, asusta y así. Asumí que esa noche mis sueños me dejarían ver ontoy, y así fue:

Estoy en el hospital, es de noche y estoy esperando para parir al crío. Mi prima Luz me acompaña y va conmigo al baño… el primer baño que encontramos es como un baño de escuela con muchos WCs en cubículos, pero preferimos no entrar. El hospital está muy solo, obscuro y frío. Encontramos otro baño, grande, con paredes y piso de cemento, y olor a mugre y a limpiadores, pero entramos, el problema es que no encontramos el apagador, y yo estoy angustiada porque necesito ver si hay sangre de alguien más en el piso o si yo estoy sangrando y si el lugar está limpio o debería estar en otro lugar. El ambiente es de caos y desconocimiento, pero también de soledad, según parece.

Anoche otro: Estoy en el hospital, acostada en una camilla y casi totalmente dormida. Sé que me anestesiaron y que necesito cesárea de emergencia, sé que no usaron una epidural porque estoy dormida toda y no sólo de la cintura hacia abajo. Me da coraje porque yo había elegido epi y nadie me hizo caso, me pregunto porqué la Milanesa no dijo nada y estoy furiosa. De pronto siento cómo me cortan la panza, pero sólo me cortan la mitad, y me duele, y el doctor dice que por ahí puede sacar al bebé y que no es necesario más pero yo creo que no sabe lo que está haciendo, y siento mi sangre que cae en el piso. No tengo miedo de la sangre, tengo coraje porque me están haciendo cosas que yo no quería y están haciendo mugrero con mi sangre y no me pusieron la dosis correcta de anestesia y seguro que no me van a poner al hijo en la panza tan pronto nazca. Cuando despierto ya estoy toda limpia y hay sábanas limpias y tal. Milanesa está durmiendo en el sofá cama en el cuarto del hospital y junto a mí hay una enfermera. Le pregunto por mi bebé y me sonríe y manda por él, mientras yo le digo que nadie más va a tocar a mi bebito y le gruño a la Milanesa que el hijo tiene que estar siempre con él o conmigo, nada de cuneros ni nada. Dice que está bien. La enfermera lo trae y yo le sigo gruñendo y ella me ve con ternura aunque yo estoy siendo un ogro, y el hijito está limpiecito y con so gorro de recién nacido, y está hermoso el tiquito, rosita y hermoso, me lo ponen en los brazos y se siente tan raro, no me lo puedo acomodar, pienso que es muy raro que trabajo con bebés y tantos recién nacidos que cargo y con quienes paso tiempo, y a mi propio hijo no me lo puedo acomodar en los brazos. Pero le digo su nombre y le queda perfecto, eso me gusta.

En síntesis: pánico total. Y creo que no es al dolor en sí, eso se arregla con drogas y yo LAS QUIERO TODAS, pero susto, una serie de preguntas retóricas ¿y si me vuelvo loca? ¿y si Milanesa se vuelve loco? ¿y si me siento sola como un perro? ¿y si no puedo tomar decisiones? ¿y si no hay nadie que abogue por mí y mis decisiones? ¿y si no puedo controlar ni lo que sí puedo controlar? ¿y si lo hago todo mal? ¿y si luego me siento culpable por hacerlo todo mal? ¿y si me siento maniatada? ¿y si me tengo que ajustar a la voluntad de otro adulto? ¿y si los médicos creen que sus preferencias valen más que las mías? ¿y si me toca una enfermera fría y con prisa? AAAAAAARGH. Como siempre, lo que da más miedo es el miedo. Al menos ahora lo tengo en la mira.

Sueños con la abuela

Estoy corriendo por casa de mi abuela, tratando de acabar de bañarme. No he podido pasar del champú porque no me acuerdo de en cuál baño de todas las casas en que he vivido dejé mis cosas, así que corro por casa de mi abuela con el pelo enjabonado y una toalla enredada en el cuerpo. Mi prima Renata está en el despacho filmando algo y me dice que no cierre las puertas porque hacen clasp cuando se cierran y se oye horrible en la cinta. Me acerco al despacho pensando clasp clasp y veo en la pared un collage que hizo Raúl, donde hay una persona con una camiseta que dice algo como llover sobre mojado o la lluvia fresca vuelve a caer y al lado puso una foto de mi mamá sonriente. Me gusta. Me siento agradecida.

Subo las escaleras para buscar en los baños de arriba y paso frente al cuarto de mi abuela. Contrario a la sobriedad que la caracterizaba, aquí mi abuela tiene una cama gigante, llena de cobijas acolchonadas y almohadas y su cuarto es grande y todas las cosas tienen flores impresas y colores naranjas y rosas y blancos. Me dice que me acurruque con ella en la cama y yo no quiero, le digo que es porque tengo el pelo enjabonado pero la verdad es que sé que me quiere hablar de su muerte y yo no quiero. Entonces me doy cuenta de qué boba soy y de que no quiero desaprovechar ni un segundo que tenga con ella, me meto a su cama y me abraza y me dice ¿con qué te quieres quedar de mis cosas cuando me muera? Y yo entre sollozos le digo que quiero que se quede siempre conmigo y no se muera nunca, y ella se ríe porque esas cosas las diría de niña (aunque una parte de mí las siente siempre) y yo me doy cuenta de que eso no va a suceder y que tengo que aprovechar, pienso qué quiero pedirle de verdad, y le digo abuela quiero que me mandes tus bendiciones. Mi abuela sonríe. Le digo abuela sabes que voy a tener un hijo, se llama Oliver. Me dice que ya sabe y que está contenta, y que me manda todas sus bendiciones, y mientras lo dice me pone la mano sobre la cabeza. Entonces me despierto con el Tripulante apachurrándome la vejiga y voy al baño.

En el segundo sueño sigo buscando mis cosas, igual que antes, pero esta vez cuando paso por su cuarto me doy cuenta de que se está asfixiando y a punto de caerse de la cama, envuelta en sus cobijas coloridas. Me acerco corriendo y le grito a mi papá o a quién sea que me escuche que me ayuden. Luego me doy cuenta de que mi abuela está muriendo y me siento mal de haber gritado porque no quiero que llegue un montón de gente asustada a salvarla y retenerla. Por suerte nadie me escucha y yo sola regreso a mi abuela a su cama. Está hinchada y respira con dificultad. Le pregunto si tiene miedo de morirse y me dice que sí, pero que también tiene muchas ganas y no sabe cómo hacerlo. Le digo que he oído mucho que morirse es hermoso y que después de morir todo es belleza y paz y felicidad y que no hay nada qué temer. Le tomo la mano, le acomodo la cabeza que le quedó medio chueca, y le digo que así se va a relajar más, y que ella sólo tiene que respirar y relajarse y dejar que la vida se salga poco a poco. Me gusta estar ahí, me siento agradecida de poder estar con ella, pienso en cómo había querido acompañarla también en su muerte, estar muy cerquita hasta el final.

Entonces escucho un ruido nuevo en la casa y despierto con las ventanas y el domo del techo azotados por granizo. Nunca me había tocado granizo en esta ciudad. Mi abuela murió el 2 de agosto, la misma tarde que cayó una granizada ejemplar en el D.F. Esa tormenta se nos quedó a todos como un buen augurio, o una buena despedida, una buena bienvenida para mi abuela en el cielo, o un ejército de ángeles que venía a asegurar su buena partida… nos gustó esa tormenta. Dos veces me desperté con tormenta de granizo anoche. Creo que eran las bendiciones de mi abuela para mí y mi chiquito, me hubiera gustado verlos juntos.

Niña niñe niñi niño niñu (a ver, díganlo rápido)

Empezaré por el principio (y cuando acabe de hablar… me callo).

Desde que tengo memoria he querido tener una niña. Siempre. Todas mis muñecas eran niñas, en la familia de mi mamá sólo hay niñas y crecí rodeada de muchas mujeres, siempre me vi con niñas, siendo mamá de niñas, educando niñas. Milanesa por su lado, se moría por tener una niña. Hemos tenido nombres de niñas desde hace siiiiiiiglos y nos hemos visualizado siempre con una niña (al menos). Desde el inicio del embarazo pensamos asumimos que Tripu era niña.

Para explicar las dimensiones de mi fijación, hace unos años conocí a una mujer que tenía dos niños, y en mi mente su familia estaba incompleta. Cuando sabía de alguien que sólo tuvo niños, automáticamente pensaba oh pobre. No sé porqué y ni me voy a disculpar porque en realidad en mi trabajo amo a los niños con que trabajo, a los niños varones en particular ¡me encantan! igual que mis sobrinos y tal, pero simplemente nunca me imaginé educar un niño.

Hace un par de semanas soñé que íbamos al ultra. En el sueño la Bruja está conmigo en una salita y la enfermera sale a decirnos resultados: el corazón está bien, los riñones perfectos, tal. Entonces yo veo unos números y me doy cuenta de que corresponden a un cromosoma X y un Y y me traumo. Corro a buscar a la enfermera y le pregunto si es niño y me dice que sí. Y yo vuelvo a sentarme con la Bruja tratando de poner cara de entusiasmo, pero no puedo. La Bruja me dice “¿vamos a llorar, verdad?” y nos ponemos a llorar las dos. Y entonces despierto y me siento fatal. Con culpa de llorar por no tener mi niña, con culpa de sentirme malagradecida con la vida porque al final mi niño está supersano, con miedo de que mi niño no esté supersano y de no estar valorando lo que realmente importa… y también con miedo de que en efecto sea niño. Desde entonces Milanesa y yo nos empezamos a hacer a la idea de que podría ser niño. Y el desenlace lo sabemos: es niño.

Pero ahí no acaba todo, ahí empieza. Estamos en el ultra y la técnica ultrasonidística pregunta si queremos saber, y nos dice: it’s a boy. No hay confusión fonética, boy y girl no se parecen en nada. Yo estoy viendo todo reflejado en un espejo porque mi cabeza queda al mismo nivel que el monitor. Milanesita me agarra la mano y mira la pantalla. La mujer nos explica la imagen: legs, scrotum, penis: BOY. Yo estaba genuinamente emocionada de ver a mi criatura tan sana, chuparse el dedo, sus corazón con sus cuatro cámaras bombeando, todos sus huesitos perfectos, y también estaba en shock, así que mitad super feliz mitad super triste lloraba. En un segundo me vi despidiéndome de mi niña, viviendo rodeada de hombres, teniendo una familia incompleta, sintiéndome una mala madre, siendo una madre descuidada y berrinchuda, viendo mi sueño hacerse cachitos frente a un escroto y un pene perfectamente saludables. También me sentía terriblemente confundida, sin saber quién es esta Yo que es mamá de un niño y no de una niña. Literalmente se me cayó el mundo, o el que me había imaginado, y me sentí aún peor por sentirme así de mal. Snif. Y pensaba en la gente que quiere hijo y no puede, y en la que tiene niños enfermos o niños que murieron, y me sentía tan ridícula superficial inmadura, argh.

Estaba llorosa y con sentimientos encontrados, pero la verdadera devastación me llegó en el coche cuando Milanesa me dijo que tal vez mi desilusión es que siempre me imaginé siendo mamá de una niña y poder verla crecer y seguir siendo su mamá cuando la niña fuera grande. Entonces sí que fue el acabóse. Mi marido es muy sabio. Muy. Pensé en mi mamá y en cuánto le hubiera gustado seguir siendo mamá de sus niñas toda la vida y vernos de grande; y en cuánto me gustaría a mí ser niña grande y tener a mi mamá vivita y coleando. Milanesa también dijo que en esa historia que yo me imaginé hay mucha carga emocional, mucha historia de tristezas y dolores, y que tal vez la Vida tiene un buen motivo para darme un niño y que ahora tengo una oportunidad de empezar desde cero e inventarlo todo nuevo. Gracias al cielo por mi marido. Luego me decía que perdón, que no me quería lastimar, que en realidad no lo había pensado antes, yo le decía que es muy listo y que tiene tanta razón y que ay qué dolor.

Y así, conforme hablo de mi niñito y me imagino con él, me siento más feliz. De hecho, me siento muy feliz. Hasta siento que si decidimos tener otro bebé y es niño está perfecto. En el trabajo tengo un niño que me derrite, de 9 años, me vuelve loca sólo de verlo, nos amamos los dos, y luego supe que nació el mismo día que nacerá mi propio niño… creo que es una señal. Mientras más me pienso como mamá de un niño, más ligera me siento, emocionalmente, claro. Siento que no hay manera de recrear mi historia con mi mamá. Luego mi hermana dijo que debe ser un premio kármico, jajaja, gracias hermana. Dice que en nuestra mente la relación madre-hija es una que dura muy poco, y que eso es muy duro. Dice que lo que sabemos de la relación madre-hijo es que es ultra mueganezca (para muestra basta un papá) y de muy larga duración.

Ahora mi tarea es dejar que mi digestión emocional haga lo suyo y dedicarme a imaginarme la vida con mi niñito. Creo que en poco tiempo acabaré sintiendo que las niñas son pegajositas y que ojalá que el segundo sea niño también. Jajaja. Me siento enamorada de mi niñito y me siento agradecida con la vida por mandarme mi chiquitín escrotado y peneado y saludable. Me siento agradecida con todos los hombres maravillosos que conozco porque me hacen llenarme de amor y esperanza e ilusión.

« Entradas más antiguas