Rarezas

El parto será lo que será. Pero en mi mente, es un hoyo negro, ni siquiera me lo imagino. ¿Será un bloqueo mental? Es que no tengo idea, por ejemplo, de cuánto o cómo duele. Y todo mundo me cuenta cosas diferentes, lo cual me encanta. Unas dicen que es como un gran estreñimiento, otras que es como un cólico mutante, otra que es como un dolor de huesos terrible. Me encanta que las mujeres de mi vida me cuenten sus cosas, sus historias de partos y embarazos y su maternidad las que han pasado por ahí, y las que no, me encanta escuchar sus planes e ilusiones.

Más allá de lo físico, es raro que no me imagino qué parte de mí saldrá a relucir. Y no es nomás porque yo sea géminis y tenga múltiples personalidades, es que todos las tenemos y en momentos críticos sale alguno de nuestros inquilinos a hacerse cargo. No sé si durante el parto seré tranquila, retraída, relajada hippie comeflores, cascarrabias, superhéroe, superclown, muerta de miedo, escandalosa, needy y chipil o qué. Es raro no tener idea y está bien también, porque estoy abierta a todo (y la pobre Milanesa también). Entre las cosas más raras que se avecinan están parir en inglés y parir sin mi mamá. Qué raro.

Larga plática el otro día con la ex-rumy sobre ser mamá y no tener a nuestras propias madres vivas con nosotros. Ayer pensaba que hace tanto tiempo que no tengo a la jefa que no me alcanzo a imaginar bien bien cómo sería tenerla. Aún así, siento un hueco. Me he preguntado cómo será para mi jijito crecer sin la abuela Socorro. No sabrá seguramente de lo que se perdió. Y yo tampoco, que a estas alturas todo son especulaciones porque lo último que super de mi mamá era mi relación de adolescente con ella. Más que eso, para el jijito no será una pérdida, por suerte, porque esa es parte de mi historia y yo cargo con ella y él no; y también por que lo tenemos muy bien cubierto de abuelas. El chapulín tendrá su abuela gringa y su abuela gungui y por eso es ya un bebé muy afortunado y seguramente pasarán años antes de que entienda que en mis genes tiene otra abuela que forma parte de él… no sólo de su corazón y su historia como su abuela Gungui, sino también de su ADN. (OJO: abuela Gungui=mearrastra asesina del cuento).

Uno de los grandes teóricos y prácticos del desarrollo infantil, Dr. Brazelton, hizo un estudio muy interesante. Primero grabó a unas mamás con sus bebés niñas, cómo las arrullaban, les hablaban, jugaban con ellas, y otros detalles de su conviviencia cotidiana. Muchos años después grabó a estas niñas, ahora mamás, con sus propios bebés. El resultado: las mamás nuevas hacían los mismos gestos ruidos movimientos ritmos y en general, las mismas cosas que sus mamás hacían, SIN QUE LAS MAMÁS SE LOS HUBIERAN ENSEÑADO. Bueno, así es que la abuela Socorro estará presente también con la otras dos abuelas desde el mismísimo principio en todo lo que haga cuidando a mi crío. Es como tener una madre en versión deshidratada y con el parto y la maternidad, echarle agüita y revivirla aún más. Eso está lindo y saberlo ayuda, aunque sí, como decía la ex-rumy… a la madre se la extraña como siempre, o peor. Y eso será todo, pero raro no.

Antes y después

El tema evolutivo sigue dándome comezón. Cuando hice mis pruebas vocacionales en la prepa mis opciones resultaban siempre: biología, comunicación, pedagogía. Y así toda mi vida profesional ha sido tratar de integrarlas porque es en realidad lo que más feliz me hace. Se solicita a los biologicistas que compartan referencias. Mi plan es que mientras me veo convertida en vaca lechera de mi crío estaré haciéndole cariños y conviviendo con él, pero también imagino que nos vamos a aburrir (los dos, jajaja) y entonces leeré y leeré el Origen de las especies y leeré todo el chisme darwiniano-mendeliano.

Pero mientras eso sucede: hoy acabamos la semana 36. Hoy tomamos Milanesa y yo el avión para ir a casa de mis suegros en cuya ciudad tomaré mañana mi examen de certificación profesional. Esperamos con todo el corazón que el jijito se espere a que regresemos para nacer. Milanesa sueña que el parto ha empezado, yo sueño que la casa está sucia y la quiero limpiar una y otra vez.

El embarazo apesta. Más ahora que quiero hacer tantas cosas, como armar los muebles para el bebé, ohhh mis rompecabezas gigantes, amo armar muebles y no puedo porque entre la contracción y la espalda al tercer tornillo ya me entumí. Me duele la panza por las contracciones con nombre de hombre, la espalda alta, las rodillas, los piesitos, las manos se me hinchan y la cadera siento que se me está rompiendo. Entonces me acuesto un rato y leugo me siento bien y quiero levantarme y hacer cosas pero en el camino ya me agoté otra vez. Tal vez es deconexión de mi interior, propia de la vida moderna, y en este tiempo en realidad tendría que estar sólo echada leyendo a Darwin y no viajando a 1000km para definir mi futuro profesional. O bien, construyendo un nidito para mi criatura con heno y flores, y no con muebles de particle board que no puedo levantar yo sola, ni haciendo viajes a la lavandería para tenerle su ropa sábanas y trapitos limpios.

En este escenario, las otras mujeres del clan estarían trayéndome comida y pasando horas en mi tienda o en mi cueva platicando y dándome bendiciones para el parto y la maternidad y probablemente sobándome las patitas y la espalda y la cadera y haciendo hechizos para facilitar el paso del hijo. Habría fiesta espontánea todos los días. Pero no. Las mujeres de mi clan están a muchísimos kilómetros de distancia, ocupadas con sus carreras sus familias y sus historias, y antes de visitarme en mi tienda tendrán que pedir vacaciones hacer reservaciones gastar en boletos de avión y cambiar toda su vida por el tiempo que dure la visita. Y yo: acabar de organizar la tienda para hacer espacio, ajsutar mi horario y actividades y también cambiar mi vida sigloveintinuera. Asís ería incluso si viviéramos en la misma ciudad, me temo. Aprecio mucho muchísimo no saben cuánto la compañía virtual y las pláticas virtuales y los correos de amor y las llamadas, me mantienen con vida, pero las cambiaría gustosa por reuniones de carne y hueso con abrazos y apapachos y olores y gestos. A veces extraño la época de las cavernas, o más bien algunos aspectos de ella.

Desconectada o no de mis necesidades y tiempos biológicos por la vida sigloveintiunera, el embarazo apesta. Entre las manifestaciones físicas y las crisis existenciales que éstas me provocan, me urge que se acabe. No me importa si la tía Chuchi tuvo 12 hijos, o si la mujer en Powdonk va por el hijo 18… yo voy por uno y es suficientemente difícil. Pero a la gente no le gusta que le rompan la burbuja de la dulce espera, se retuerce como almeja en sal, se hace orejas de pescado, y en general no lo soporta y sale corriendo para el otro lado. Parte del proceso de hacerme madre, supongo: poco a poco, por la forma en que llevo mi embarazo y él me lleva a mí, voy tejiendo unos lazos destejiendo otros y haciendo un nuevo clan.

Lo dicho, no concibo 8,000,000,000 de años, si para mí ocho meses me han convertido en otra persona a la que todavía no conozco muy bien… y eso que estamos empezando.

Las felicidades del fin de semana

Jueves hubo shower para la amiga de Milanesa que tiene bebé una semana después que yo. Fuimos y me gustó mucho estar entre gente. Es la primera vez, creo, desde que nos mudamos hace dos años, queno me siento totalmente inadecuada y nerviosa entre gente. Un poco, pero no totalmente.

Sábado nos fuimos a ver a los amigos al norti. La mejor amiga de Milanesa desde la prepa y su marido, que son muy chidos y los amamos con locura y ella será mi compañera de parto, junto con Milanesa, obvio. No ha parido nunca, pero mi doctora dijo que no importa, que sí tuviera una doula y que lo más importante era elegir a alguien con quien me siento muy cómoda y en quien confío plenamente. Claro, si estuviera en mi país y con mi familia, o bien, si mi hermana no tuviera un crío que la necesita más que yo aún en momentos parturientos, otro gallo nos cantaba, o no sé, pero la cosa es así y aquí Ai-lin es una opción espectacular. Es totalmente non-judgemental, estúpidamente divertida, amorosa, brillante, con los ojitos brillantes de emoción de los niños pero con la sabiduría de una mujer anciana (y sabia). Además, alguien con quien Milanesa tiene un vínculo muy poderoso y yo he formado mi propio vínculo de poder y de mujeres con ella. Así que le dije si quería ser mi doula, estar con nosotros en el parto y nos pusimos a llorar de emoción. Ja. Dijo que sí.

Entonces sábado a verlos y comer y convivir y luego cenamos en su casa, y para cenar invitaron a su amiga que es comadrona y traía a su hijito de 2 años, del cual me enamoré y él de mí, y a otro amigo chido con su hijo de 14 años, del cual me enamoré también. Así que cenamos hablamos nos reímos babeamos con el niño chiquito abiertamente y con el niño grande a discreción para no hacerlo sentir mal, pero al final nos quedamos Milanesa y yo con la ilusión de nuestro propio niñito y cómo lo vamos a disfrutar y qué maravilloso ver cómo se hace su personalidad y cómo crece cada día, desde ser un bebé que corre con camiones en la mano, hasta ser un adolescente de patineta que se platica de cosas y que tiene opiniones y filosofías sobre la vida y así toda su vida. EMOCIOOOOOOOOÓN.

Como ayer ya era tarde nos quedamos a dormir allá, aprovechando que todavía podemos vivir sin hacer planes y ser espontáneos, hoy decidimos posponer el viaje por la cuna y mejor irnos a comer con otros amigos, qué rico se siente, especialmente porque se nos acaba el veinte pronto. Menos de dos meses. Hay que aprovechar y disfrutar.

En la cena de anoche y la comida de hoy, tampoco me sentí totalmente inadecuada y extraterrestre, por el contrario, me sentía feliz entre gente, como antes, como cuando vivía en mis ciudades de antes y tenía a mis amigos cerca y convivir con gente conocida y nueva me daba energía y felicidad. Me siento enamorada de la convivencia, como flotando un poco de la gente a la que conocí y disfruté este fin y la que ya conocía tambien. Tal vez va siendo tiempo de empezar a abrir otra vez el corazón.

La dulce espera

1. Estaba un poco traumándome por vivir mi embarazo con tanto fastidio cansancio roña quejumbrosidad y demás. Pero ahora he decidido que está todo bien, que gruñir es sólo otra forma de asimilar el proceso. En primer lugar, porque así he podido, y no están las cosas como para andarse juzgando asesinamente y cortando la cabeza. En segundo, porque he recibido muestras de solidaridad de mujeres a las que admiro y que también alucinaron sus embarazos. Además he llegado a la conclu que el hecho de sentir que esto es demasiado para mi pobre cuerpo y que en verdad no quiero pasar por esto de nuevo y que, en síntesis, ODIO estar embarazada, no me hace ni un poquito menos mujer ni interfiere en absoluto con mis instintos maternales ni me condiciona nada para ser mejor o peor madre. JA. Listo.

2. Las estrías son inevitables. Aunque los anuncios de crema digan lo contario, la verdad es que dependen de la capacidad de los fibroblastos de formar colágeno a una velocidad adecuada para estirar la piel existente. Dependen de factores hormonales y no sólo del estiramiento. Y no hay estudios que prueben que las cremas tienen algún efecto. Los factores genéticos y la química INTERNA del cuerpo son de mucho más peso que la crema de cocoa. Lo siento si a alguien le arruiné la fiesta.

3. Cuando veo mi cueipo de embarazada, siento que le quiero pedir perdón por someterlo a tal chinga. El cuerpo puede, es su misión biológica, todo él está diseñado para esto y tan es así que las mujeres sin hijos tienen más alto riesgo de unas enfermedades, bla bla bla… yo cuando me veo, le quiero pedir perdón a mi cuerpo.

4. Estar embarazada y lejos es otra gran chinga. Lejos de los amigos de la infancia y la adolescencia y lo que siguió, de mi familia, de las otras amigas embarazadas, de las que ya pasaron por ahí o las que se mueren por vivirlo o las que nunca quieren hijos… yo digo que siempre, pero mucho más cuando una mujer está embarazada necesita estar rodeada de úteros y de las decisiones que sus dueñas toman respecto de ellos. Es mi caso, al menos. Qué apachurramiento.

5. Me pregunto si la cercanía física con mis amigas le daría a este tiempo un aire de compartir y querer, más que un aire de hacer cola y aplicar la paciencia. O sea: ¿será que si estuviera rodeada de mi gente sería una embarazada rosa y flotadora, en lugar de una que asume el embarazo como un mal muy malo necesario para la procreación? Como con las tutsi, el mundo nunca lo sabrá.

6. Las clases de prep-pal-parto están un poc aburridas. Excepto porque la chica que se sienta junto a mí siempre tiene algo de que quejarse y está harta también. Ja. Me gusta. También he aprendido dos o tres cosas importantes y que sí que serán útiles, pero ya les contaré en otro post. Jueves tenemos la última.

7. Para el que quiera saber: se me hinchan los pies, tengo que hacer pipí cada tres segundos, me duele la espalda en lugares insospechados, me duele la barriga en lugares insospechados, las Braxton-Hicks no sólo tienen nombre de hombre (grrrr) sino que son de lo más incómodas, la acidez me despierta en la noche, peso 9 kilos más que al principio, camino como pato, se me cansan mucho las piernas, se me duermen los brazos, tengo el triple de pecas que al inicio (que es MUCHO), no he siquiera intentado saltar o correr en meses, me duelen las rodillas, mi cuerpo no responde cuando le digo alcánzame tal cosa, cada vez que como me ensucio la blusa gracias a mis enormes glándulas mamarias (aka tetas) y mi barriga que no deja que nada llegue al piso, me sale sangre de las encías cada vez que me lavo los diente y de la nariz cada vez que me sueno, toda mi ropa me aprieta y las patadas del hijo empiezan a doler. Estoy siempre cansada y el plan que más ilusión me hace es quedarme en casa. Además tengo alergia primaveral… es muy MUY lindo.

8. On the bright side… no, dejemos este post así, amargoso y cascarrabias. Ja.

Abuela y yo

Hoy era cumpleaños de mi abuela. En realidad, de mis dos abuelas. Materna y paterna cumplían años el mismo día. Para mi bebé será igual: abuela paterna y abuelo materno comparten cumpleaños, qué simpático.

Bueno el caso es que generalmente hablo de mi abuela paterna porque la relación con ella no vino gratis. Sí claro que me llevaban a su casa en navidades y tal, pero nunca de niña me sentía cercana. Con la abuela materna, aunque la veía más o menos las mismas veces, sí que me sentía cercana… será una cuestión de DNA mitocontdrial o el mismísimo sereno, así era. Luego se murió mi abuela materna y me sentí tan tonta que ya viviendo en la misma ciudad no la había visitado muchas veces. No era arrepentimiento o culpa, era esta sensación de haber hecho algo tonto y por suerte tener en la mano la solución. Así que apliqué la transferencia y decidí ir a ver a mi otra abuela una vez a la semana. Abuela María Aurora. Los domingos. Como el Principito con el zorro.

Y luego se me hizo necesidad, cada domingo verla, a veces le caía a darle un beso entre semana, y también la llamaba en la semana. Oh feliz codependencia. Y luego coincidía con otros de la familia y se armaba la fiesta, pero lo más lindo era que con cada visita conocía más a mi propia abuela y por fin sentía lo rico y acolchonadito que es tener abuela (en el mejor de los sentidos, claro). Rico una abuela que cuenta historias y unas que sólo me contaba a mí y comíamos golosinas juntas y veíamos la tele o a veces tomaba siestas en su sillón, jajaja, no había que hacer nada más que ver pasar las horas sentadas en el despacho, juntas. En tan poco tiempo mi abuela era parte de mi vida y yo de la suya… no sólo poéticamente, sino de verdad, teníamos nuestras rutinas, nuestros temas comunes, nuestras pláticas que duraban más de una visita, la costumbrita rica de estar cerca. Y me sentía como si toda la vida hubiera sido así.

Cuando me despedí de ella por cambiarme de país me dijo que era la última vez que nos veíamos. Le dije que ojalá que no, que se esperara otra vez. Pero la abuela tenía años pidiendo aventón de salida y diciéndolo en voz alta. Con todo su amor y toda su bendición nos despedimos. Y dos meses después al fin logró morirse. Sus últimas palabras fueron un chiste… literalmente.

Hoy era su cumple. Unos amigos de la Mila nos invitaron a una cenita y nos tocó el postre, y sin pensarlo decidí unas fresas con crema que quedaron deliciosas y todos babeaban. Hace siglos que no comía fresas con crema. Al final de la cena me acordé que justo ése era el postre favorito de mi abuela María Aurora. Y con todo ese prólogo: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS ABUELA!

Breves filosófico-noticiosas (o ¿cómo ingaos le pongo a este post?)

Las contracciones de Braxton-Hicks no duelen, pero existe la errónea creencia de que todo lo que no duele es agradable y viceversa. Totalmente falso. Aplica para cuestiones físicas y para cuestiones emocionales, oh sí. No duelen, pero no ta bonito el calambre en la barriga. La patita del hijo se me entierra en la costilla. Jajaja. Y aunque los estudios revelan que mi química sanguínea esta perfecta y mi peso está perfecto (7.4 kilos subidos… falta ver perfecto para qué), me siento como si tuviera 80 años aunque sin la sapiencia que confiere la edad.

He desarrollado la pésima costumbre los últimos días de leer mails sin contestarlos. Me pondré al corriente. Lo juro. Me atormenta que recibo mails hermosos y séntidos y no los contesto. Chale conmigo. Qué vida amarga. Jajaja. Bueno, pero sí me pondré al corriente.

Luz estuvo de visita y fui tan tan tan feliz de tenerla aquí. Joteamos de lo lindo y me consintió muchísimo. Es lindo que alguien te diga “no te agaches, yo te lo paso”. Por ciurto que muchos artículos y cosas de empanizadas gringas se quejan de que todo mundo les agarra la panza, se sienten invadidas… yo por el contrario tenía la ilusión de que la banda toda ella me manoseara y me hiciera cariños en mi barriga, pero es todo falso. TODO falso he sido víctima de un engaño. Con todo y barriga, ni quien me pele. Sólo Luz me agarró mi pancita. Y la Chanel también me agarra la panza, pero nomás cuando la veo. Con todo y la fantastimusical compañía de Luz, extrañé a la Milanesa. Chale, se me hace que sí lo quiero. Ya regresó de su viaje. Mañana nos vamos de baby-moon.

Ay y quiero agregar que mi tío cumplió 60 pero creo que desde hace como 30 años él sólo ha envejecido como 10… o menos. No es cebollazo, desde mi más tierna infancia me parecía que los años pasaban por el resto de la familia pero por él no. ¿Conocerá la fuente de la eterna juventud? ¿Habrá hecho algún pacto con Sir Nicholas Flamel para que se mochara con un cachito de la piedra filosofal? ¿O será que los calladitos envejecen menos? ¡Sonamos! Ahora sé porqué me siento como de 80. Me despido con una máxima del mismo tío, sirva de consejo y advertencia para todos aquellos que siguen cumpliendo años sin parar: la cana engaña, el diente miente, la arruga disimula, pero el pelo en la oreja, ni duda deja.

Alquimia (o… los géminis somos bipolares)

El día de hoy se transofrmó de oh frustración a yei yei qué lindo día. Fue así (intentaré ser breve, pero nunca me sale):

Me di cuenta hace unos días de que ejercicio aeróbico para mí gran gran mecanismo antiestrés, paliativo, si quieren, pero gran ayuda, me permite asimilar y colocarme mejor ante los eventos mutantes y estresantes de la vida. Corría antes, pero ahora que soy un globo de agua se siente horrible. Caminar no produce el mismo efecto. Solución: nadar.

Ayer investigación de albercas públicas en la ciudat. Hoy levantada temprano para llegar a la hora, una hora en transporte público y cuando llego, ZAS, alberca cerrada por junta de nosequé. Grrrrr. Luego caminé un titi en el mucho frío hasta poder tomar el camión al centro comercial y buscarme unos gobles y una gorrita de nadar… o sea, pa al menos sentir que ya estaba avanzando en mi plan. ZAS, la tienda de deportes no existe más. GRRRRR. Oh frustración losodioatodos y en centro comercial no hay NI UNA tienda donde vendan cosas de deportes. Bola de coach potatos. Por suerte Milanesa en casa y le pude hablar a hacer quejoterapia, es como magia la quejoterapia de verdad. Por suerte (y por genética) me daba cuenta de qué buena es mi vida que ésas son mis frustraciones. Ni cómo hacer berrinche por esas tonterías, un insulto a la Felicidad, me parecía.

Pos ya me regresaba al hogars cuando me empezó a doler la barriga, como a la altura del ombligo, y que me espanto… a saber si esas son las famosas Braxton-Hicks o por qué me dolía, pero estaba agotada hasta mareada del cansancio y con la espalda toda cansada también. Me aplasté a reposar. Un ratote. Luego me acordé que junto al cc está la guay y que voy a preguntar y que me dan informes Y UN PASE PARA CUATRO DÍAS… YEEEEEEI. Y nomás porque soy bien necia me quedé… yo salí para ir a nadar y ora no regreso hasta que lo logre. Agotada y todo me metí a la alberca. OOOOOOOOOOOOOH FELICIDAAAAAAAAAAAAD. Sépanlo, las panzas no pesan en la alberca. Nadé y nadé tan tan tan feliz. Nadé de perrito, de ranita, de fodonga, de oh que rico, de espladas, de crawl no mucho porque no llevaba goggles ni lentes de contacto y no veía nada y me iba a estampar con otro nadador. Y como tengo el pelo corto cada vez que sacaba mi carita de lado para respirar el pelo se me hacía cortina de agua sobre los ojos y la boca… jajajaja, pero igual estuvo bien rico. No me dolía la espalda, me sentía flexible, ligerita, equilibrada, fuerte, hasta ágil. Necesitaba mucho sentir alguito de control sobre mi cuerpo (ay dios, bipolar y control freak, ¡sonamos! diría Mafalda). Ahora quiero nadar todos los días.

Después en las regaderas que son todas abiertas, entre tanta vieja encuerada me sentía tan tan feliz con mi barriga, tan bonita y tan importante. Qué lindo estar entre mujeres y tener un hijito en la barriga, qué lindo estar entre tantas mujeres encueradas, me gustó tanto ser una de ellas, oh por dios, vivo en el aislamiento total. Permítaseme el comentario en extremo tradicional, pero ahí y con mi barriga me sentía absolutamente femenina. Extraño a mis viejas y mis juntadas con puras comadres y estar entre mujeres. Snif. Fue hermoso sentir la vibra femenina manque fuera de desconocidas.

Bueno ya, luego en la noche me llamó mi papito que lo extrañaba muy bastante hace mucho que no hablaba con él porque ora sí lo traen desquitando el sueldo, tanta falta me hacía que la otra noche soñé que yo le quería enseñar algo y él no me pelaba porque estaba jugando a leer el periódico con mi tío Ricardo. Chale con los jijos que siempre queremos más amor y más atención de los papás (a mis casi 30, siempre quiero más). Jajaja. Me llamaron mi papito y mi mearrastrita y me llenaron el corazón de felicidad y clima tropical. Gracias, muchachos.

Y así el día quedó convertido en un lindo muy lindo día de amor y relajación.

Uy por cierto que ya tenemos depa para mudarnos. YEEEEEEI. Pero eso en otro post que, ya me extendí, y hay que contar bien la historia del depa porque hay magia abuelística involucrada y otras cosas bonitas.

Esas rarezas que pasan

Mañana empezamos la semana 25. WOW. Si chapulín nace en la semana 40 (promedio entre 38 y 42), eso significa que llevamos el 62% del embarazo recorrido. YEAH! Cada vez falta menos para que se acabe. Esta semana ha estado llena de cosas raras.

En el trabajo una mamá me pidió que cargara a su bebé para ayudarlo a curarse. No sé si además comentó que creía que le habían hecho ojo al bebito, pero me dijo que necesitaban una mujer embarazada primeriza que lo cargara, ella y su marido buscaban desesperadamente y me encontraron justo a mí. Lo cargué por supuesto, y para mi sopresa esa misma tarde el bebé respiraba sin dificultad. Aunque una parte de mí es 100% cientificista, otra es más agnóstica (asumiento que hay grados de agnosticismo) y no se atreve a descartar algunas realidades mágicas o siquiera a juzgar a quienes basan su vida en ellas. Esa noche soñé cosas de muertos y sangre. Me desperté pensando que si había participado en esa curación mágica, tenía que hacer alguito de magia para mí también. De pronto me preocupó estar entre tanta gente enferma sin nada más que mi propia energía para protegerme. Claro que como mujer maravilla mi campo magnético es poderoso y le tengo fe ciega, pero la intensidad de los últimos días me hizo dudar. Al día siguiente me pareció obvio que necesitaba hacerme feng-shui en la barriga y me amarré un lilito rojo alrededor, con el que anduve todo el día. No os sintáis mal si ya les está ganando la risa, a mí me da risa también, pero al mismo tiempo me parecía totalmente adecuado. En la noche se lo comenté a la Milanesa… y sí se rió un poquito, luego dijo que le daba gusto porque él también se quedó con la preocupación de si ayudarlos implicaba quitar algo de la salud del bebé que no ha nacido o de la mamá, y pensó que había que protegerme. Hostia, nos parecemos tanto en unas cosas.

El mismo día del lilito vi una paloma parada en nuestro balcón. No en donde está la comida de pájaro, sino en el otro. No era una paloma callejera, sino una bonita, más pequeña, café clarito, con el ojo delineado de azul. Era como una paloma de la paz pero más interesante, y estuvo un ratote ahí sentada. Me pareció un augurio raro, pero definitivamente bueno.

Además, la gente en la calle me ve con cara de “ahí va una embarazada” y a veces hacen comentarios. En el trabajo hacen comentarios, aún la gente a la que no conozco. O sea: PAREZCO una embarazada. Shock total. A veces me digo “voy a tener un hijo” y suena tan raro. Me lo digo en inglés también “I am having a son” para que no haya duda de que el tripulante es XY. Qué sensación rara. Soy y seré la mamá de un niñito. Jeje. En el trabajo todos me cuidan, me preguntan cómo me siento, me dan su silla, me preguntan si ya comí, si estoy tomando suficiente agua, si he dormido bien.

Me siento MUY rara. Emocionada contenta y tal, pero qué rara. Tal vez tiene que ver con asumir y asimilar mis nuevos personajes: de mujer embarazada y barrigona, de mamá, de mamá de un niño, de mujer que POR FIN encontró su vocación y que POR FIN no tiene ninguna duda sobre su capacidad para desarrollarla, y además ESTE AÑO CUMPLO TREINTAAAAA. YEEEEEEEEEEI. He pasado 30 años trabajando día tras día para llegar a ese momento, y ahora casi lo alcanzo ¡OH EMOCIÓN!

Otros detalles que seguro los tienen sin dormir, de la angustia: peso 60 kilos, me duelen los ligamentos de la pelvis, no tengo estrías todavía, y también me duele la espalda. Los antojos de la semana siguen siendo naranjas, mandarinas, otras frutas, jícama con chile y frijoles negros. También quiero chocolate en todas sus presentaciones, golosinas con chilito y café, aunque me limito al descafeinado. Me siento como un globo de agua con palos de escoba en lugar de patas, como una especie de campamocha enana con panza de agua… muy hermoso. La dulce espera mis destos. Buenomevoy que tendría que estar trabajando pero nomás no me concentro. Anoche soñé que bebía agua con hielos, MUCHA, me tuve que levantar a las 3AM a tomarme casi un litro de algua con hielos. Bueno ora sí me voy. AH, yo todavía no sabemos del nombre del crío. Y no tenemos depa nuevo. Ya. Ora sí me voy.

(para los que se pregunten, lilito es el diminutivo de lilo… y todos sabemos que un lilo es algo parecido a un metaque)

Argh

Hoy el Tripulante tuvo su primer episodio de hipo, o al menos eso creemos. Milanesa tenía su mano en mi panza y cada vez que decía “hijito” hijito brincaba. Como 10 minutos duró. Hipo o el crío va que vuela para bailarín. Milanesa dice que jazzista, por el ritmo.

En otras noticias, mi mundo lo siento de cabeza. Evaluación en el hospi diciendo que tengo que tomar más riesgos en el trabajo y felicitándome por haberlo hecho durante las últimas semanas. Yo entonces les dije que muchas veces mi temor es pasar por encima de ellos (supervisores) y sus haceres y su estructura. Ellos me veían con cara de tas tú loca, y me dijeron que si yo hago algo que a ellos les corresponde se van a sentir muy agradecidos por mi ayuda. Puf. Además de todo, una cultura laboral totalmente distinta. También decían que les ha gustado ver cómo he ido más allá de mi zona de confort, y yo pensaba pero si dejé mi zona de confort hace 2 años cuando salí de México. Trabajo en otra cultura, sólo convivo con la gente con la que trabajo, hablo otro idioma todo el tiempo, TODO el tiempo estoy fuera de mi zona de confort. Obvio, para que ellos perciban algo de eso significa que yo me siento como trapecista en medio del aire. Argh.

En tres semanas termino mis horas y luego me quedo en blanco. Necesito un trabajo que pueda hacer con todo y mi panzota, y que pueda hacer de free lance para poder dejarlo sin culpas cuando el chapulín arribe a puerto. Pero no quiero dejar por completo lo que estoy haciendo y desconectarme, sería una locura, justo cuando me empiezo a sentir más segura de mí misma. Aunque sería muy fácil seguir en donde estoy, creo que tal vez me haría bien respirar otros aires. Pero tengo que trabajar y quiero aportar algo a la economía del hogar mientras pueda.

No tenemos depa todavía. Oh frustración. Tengo bolsas y bolsas llenas de ropita de bebé que nos regaló la hermana de Milanesa, y mi instinto me llama a sacarla verla lavarla acomodarla y preparar el nido para el crío, pero ni hay dónde ponerla. Hemos pensado que en el peor de los casos nos quedaremos en este mesmo depa hasta unos meses después del nacimiento, pero eso complica todo con las visitas que queremos tener y con las cosas del chilpa; por no hablar de lo complicado que será mudarnos cuando tengamos además un chapulincito en brazos y comiendo y durmiendo 24 horas al día. Argh.

Como no hay depa, ni cómo registrarse en guarderías y esas cosas porque resulta que nos van a quedar retelejos. Dicen los que saben que hay que apuntarse con AÑOS de anticipación. Y si yo quiero un trabajo per diem para no desconectarme y al menos aportar pa los paseos, necesitaremos tener opciones… la otra es que trabaje cuando Milanesa está en casa pero entonces me quedaría sin marido y todos sabemos que eso no es nada buena idea. Argh.

En mayo tengo que tomar mi examen para el certificado, pero eso es 4 semanas antes de la fecha estimada de entrega del crío, así que puede muy bien nacer en esa misma semana y entonces no podría presentar mi examen sino hasta noviembre. Argh. Los libros que recomienda el consejo son MUY caros y yo sólo tengo 1 y me duele MUCHO el codo de comprar unos libros para el examen porque no necesariamente son buenos, son para el examen, y en la biblio pública no los tienen, ningunísimo. Argh.

Milanesa se queja de que no tenemos amigos y se apachurra, y entonces yo me apachurro también y nos queremos regresar corriendo a Mex, pero luego lo pensamos y ay nanita la verdad ni queremos volver al DF pero extrañamos mucho nuestra gente ambos dos. Argh.

Mi panza es enorme y me duele mi espalda. Mi cuñaá dice que parece que estoy malabareando muchas cosas, que debe ser estresante. Yo sueño todas las noches con el hospi, con pendientes, con trámites, con que no estoy casada con la Mila sino con alguien más, con casas en las que he vivido y casas desconocidas a las que me mudo y no encuentro mis cosas ni mi cuarto. Argh.

Argh. Argh. Argh. Gracias por escuchar.

Antojos desayunísticos

En las mañanas de fin de semana siempre extraño mis desayunos mexicanos. Desde muy al principio, la Mila y yo hacíamos gran desayuno en sábado o domingo: migas con huevo, huevo con chorizo, machaca, chilorio, con tortilla sy aguacate y frijolitos, y hacíamos ensalada de frutas, juguito de naranja, teníamos pan dulce, café, etc. En su departamento, antes de arrejuntarnos, eran mañanas muy lentas que incluían música y ver comer a los pájaros en la ventana. Luego en mi depa alternábamos con quesadillas del mercado, jugos de frutas del puesto de la esquina, tamales patrocinados por mi papá, o los maravillosos tacos de carnitas y barbacoa de la esquina, con la salsa verde cruda buenísima.

Ahora seguimos disfrutando desayunos lentos y abundantes, pero no hemos encontrado chorizo o carne seca que nos gusten, y bueno, no está tan fácil como antes. Es como si antes esos ingredientes vivieran siempre en nuestro refri y se repusieran solitos, y ahora se siente que hay que salir a buscarlos. Ayer fue día de la candelaria y quiero una torta de tamal de mole. Aunque me conformaría con unos huevos con chorizo en tortilla de harina con guacamole y salsa de chipotle.

Estoy cocinando avena steel cut para mi desayuno, pero la verdad es que quiero unos sopes con frijolitos, así que me voy a sacudir la fiaca y hacer mis sopes. Ash pero hay que dejar reposar la masa un poc para que se hidrate chido y eso tomará tiempo. Debería estar optimista porque tengo una bolsa enorme de maseca en mi despensa y frijolitos negros de lata pero retebuenos y unas salsas ricas. Pero y qué, no quiero estar optimista. Quiero mi comida de la calle y los puestos de comida y jugos recién hechos de la esquina, así que haré un poco de berrinche, con permisito.

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