El parto será lo que será. Pero en mi mente, es un hoyo negro, ni siquiera me lo imagino. ¿Será un bloqueo mental? Es que no tengo idea, por ejemplo, de cuánto o cómo duele. Y todo mundo me cuenta cosas diferentes, lo cual me encanta. Unas dicen que es como un gran estreñimiento, otras que es como un cólico mutante, otra que es como un dolor de huesos terrible. Me encanta que las mujeres de mi vida me cuenten sus cosas, sus historias de partos y embarazos y su maternidad las que han pasado por ahí, y las que no, me encanta escuchar sus planes e ilusiones.
Más allá de lo físico, es raro que no me imagino qué parte de mí saldrá a relucir. Y no es nomás porque yo sea géminis y tenga múltiples personalidades, es que todos las tenemos y en momentos críticos sale alguno de nuestros inquilinos a hacerse cargo. No sé si durante el parto seré tranquila, retraída, relajada hippie comeflores, cascarrabias, superhéroe, superclown, muerta de miedo, escandalosa, needy y chipil o qué. Es raro no tener idea y está bien también, porque estoy abierta a todo (y la pobre Milanesa también). Entre las cosas más raras que se avecinan están parir en inglés y parir sin mi mamá. Qué raro.
Larga plática el otro día con la ex-rumy sobre ser mamá y no tener a nuestras propias madres vivas con nosotros. Ayer pensaba que hace tanto tiempo que no tengo a la jefa que no me alcanzo a imaginar bien bien cómo sería tenerla. Aún así, siento un hueco. Me he preguntado cómo será para mi jijito crecer sin la abuela Socorro. No sabrá seguramente de lo que se perdió. Y yo tampoco, que a estas alturas todo son especulaciones porque lo último que super de mi mamá era mi relación de adolescente con ella. Más que eso, para el jijito no será una pérdida, por suerte, porque esa es parte de mi historia y yo cargo con ella y él no; y también por que lo tenemos muy bien cubierto de abuelas. El chapulín tendrá su abuela gringa y su abuela gungui y por eso es ya un bebé muy afortunado y seguramente pasarán años antes de que entienda que en mis genes tiene otra abuela que forma parte de él… no sólo de su corazón y su historia como su abuela Gungui, sino también de su ADN. (OJO: abuela Gungui=mearrastra asesina del cuento).
Uno de los grandes teóricos y prácticos del desarrollo infantil, Dr. Brazelton, hizo un estudio muy interesante. Primero grabó a unas mamás con sus bebés niñas, cómo las arrullaban, les hablaban, jugaban con ellas, y otros detalles de su conviviencia cotidiana. Muchos años después grabó a estas niñas, ahora mamás, con sus propios bebés. El resultado: las mamás nuevas hacían los mismos gestos ruidos movimientos ritmos y en general, las mismas cosas que sus mamás hacían, SIN QUE LAS MAMÁS SE LOS HUBIERAN ENSEÑADO. Bueno, así es que la abuela Socorro estará presente también con la otras dos abuelas desde el mismísimo principio en todo lo que haga cuidando a mi crío. Es como tener una madre en versión deshidratada y con el parto y la maternidad, echarle agüita y revivirla aún más. Eso está lindo y saberlo ayuda, aunque sí, como decía la ex-rumy… a la madre se la extraña como siempre, o peor. Y eso será todo, pero raro no.