Ruca champiñón

Bueno, ya sé que lo de ruca es despectivo, y yo ni idea tengo de su historia, pero tampoco soy su terapeuta para estarle resolviendo los traumas y frustraciones, así que se queda: ruca champiñón.

Es una mujer ocmo de unos sesenta y tantos, con pocos dientes, cara de piyama y un gorrito que la hace parecer champiñón. La vi dos veces sentándose a descansar en los escalones de nuesta puerta, pero justo cuando íbamos saliendo, y al vernos venir ella se levantaba y se iba. Yo digo que un escalón pa reposarlas no se le niega a nadie, y menos a su venerable edad, pero nunca ns dio tiempo de decirle nada (ah eso sí, ruca pero veloz). Otra mañana tocó el timbre y me asomé, preguntó por nosequién, le dije aquí no vive, y preguntó algo más y luego si somos dueños del edificio o si tenemos la suerte de poder pagar una renta. Después de eso le dije “lo siento no puedo ayudarla adiosito”. Y ahí sellé mi destino de los últimos meses, porque nada la detiene, cada domingo en la mañana ella toca el timbre y claro despierta al hijo o al que le toque dormir, y sale corriendo. En mi caso me levanto con el corazón en la boca porque el timbre suena horrible y cuando me asomo o salgo no hay tal ruca. Argh.

El domingo pasado que yo estba dispuesta a decirle cosas, pero Milanesa fue más rápido que yo y le dijo “How can I help you” y ella dijo que se había equivocado, Milanesa dijo “siiii, pero te has equivocada cada semana los últimos meses, ya no lo hagas” y eso mientras yo corría escaleras abajo y la ruca shuuuuum, ya no estaba.

Hoy, que me había olvidado de tan idiosincrático personaje, salí a comprar la leche del Chapu y cuando llegamos (más bien cerca de las 10) tooooooing que veo a ruca-champiñón acercándose a mi puerta, a mi timbre, con su dedito listo para molestar al prójimooooooo, y que me estaciono y que me bajo y que tiene lugar el siguiente intercambio:
Yo – oóoooooooigame señora: usté ha estado tocando mi timbre todos los domingos
RCH – hoy no lo toqué (con carita de cadillo)
Yo – pero lo iba a tocar, y lo ha estado haciendo
RCH – pero hoy no lo toqué
Yo – ya sé, tiene que dejar de tocar mi timbre, no quiero que toque mi timbre nunca más
RCH – pero pero
Yo – nunca más, por favor, y si lo hace voy a llamar a la policía, OK?
RCH – está bien, gracias
RCH – gracias a usted, adiós

Así, medio interrumpidos los turnos como corresponde a una discusión en la vía pública, y luego se fue y me subí al coche pa estacionarme bien, y estaba temblando respiración acelerada espantada y preguntándome si había gritado, si había sido grosera o sólo firme, si había otra forma de decirle, si me pasé de lanza, si fue un acto compasivo… chale conmigo, esto de poner límites no lo tengo 100% dominado, pero esta es una batalla personal ganada. Aún si doña champi viene el siguiente domingo, me siento triunfante (¿o triunfadora? bueno, las dos cosas).

La próxima vez a ver si me acuerdo de respirar profundo antes de iniciar un altercado de esos, tal vez así pienso mejor en lo que estoy diciendo y cómo lo digo. Pero claro que eso es nivel ultra master de poner límites, y yo todavía estoy como en primaria.

Y cuando duermo no descanso

Primer sueño
Del hospital nos llaman a Milanesa y a mí para decirnos que nos tienen que hacer un estudio. Llegamos a las 7PM y nos tienen en una sala de espera, con sofás y una tele enorme. Como a las 11PM nos dicen que no hay camas, que tendremos que dormir en el piso en la sala de espera. Nos enojamos, claro, le digo a la enfermera que nos tienen que dar un lugar decente para dormir, que ellos nos hicieron ir a esas horas y es su responsabilidad y tal. Me dice que hable con su supervisora. Y así, voy por el área de pediatría del hospital buscando con quién quejarme para que me resuelvan y preguntándome qué demonios hago yo de paciente en pediatría. Aún así, insisto, me tienen que dar una cama.

Se abren y se cierran puertas alrededor de mí: entro a una oficina y cuando quiero volver por la puerta la sala cambió y ahora es la incubadora, me regreso por la misma puerta y es cuidados intensivos, otra vez a la puerta y salgo a diferentes salas y diferentes pasillos. En el hospital tienen dos perros de visita: un pastor alemán y un boxer, pienso que para mi suerte el boxer me va a ladrar cuando pase junto a e´l y el cuarto que nos den será donde este el otro perro. Sigo tratando de volver por la puerta que entré y cada vez el lugar es diferente. Encuentro a una enfermera que conozco que además es administradora y le vuelvo a explicar todo. No me hace caso. Decido que más vale tratar de dormir un poco.

En la sala de espera hay tres camas ahora. En una hay una familia y mi kermit en la orilla. Me arruncho con mi kermit pensando que al menos así puedo abrazarla un ratito y disfrutar la noche, pero cuando me empiezo a quedar dormida me doy cuenta de que no es ella, es un hombre chino muy flaco y un poco deforme todo dormido y un poco sudado. Salto de la cama y lo veo con un poco de asco y un mucho de sorpresa.

Segundo sueño, misma noche
Estoy en mi cuarto cambiándome de ropa y mi mamá en la cocina haciendo sopa para cenar. Escucho que en la TV está una escena de Penélope Cruz en Vicky Cristina Barcelona y corro a la sala a verla. Entonces me acuerdo que mi papá regresaba ese mismo día de viaje y decido ir a su casa, que está a la vuelta de la esquina, a ver si ya llegó, para saludarlo. Me paro abajo de su edificio y veo todo apagado, asumo que no está. Trato de regresar a mi casa dándole la vuelta a la manzana pero salgo a otra calle, y a otra y a otra, y cada vez las calles se ponen más feas y acabo en rumbos obscuros y sucios y solitarios del DF. Y no entiendo dónde me perdí ni dónde tenía que haber dado vuelta.

Buscando la pesera correcta entro a un lugar por un puente peatonal, con puestos a los lados, muchísima gente, el techo cubierto con lonas blancas y es obvio que no pertenezco ahí y que estoy perdida. Parece como los “camerinos” de la Arena México o algo así, hay posters de luchadores y ese ambiente. Veo a un chico y se me hace conocido y trae un iPhone, así que le grito y le pido que me ayude. Le pido su teléfono y él me ignora pero yo corro tras él. Me hace cara de que me conoce y dice que me va a ayudar pero no quiere que nadie sepa que me conoce. Yo pienso que es un abuso pedirle que me acompañe de regreso a mi casa pero también sé que necesito mucho que lo haga. Finalmente se pierde entre la multitud, no me ayuda nada, me deja.

Salgo del lugar asustada y también preocupada porque mi mamá me estaba esperando con la cena. Me meto a un edificio viejo pintado de blanco, como una bodega, adentro hay departamentos y entro a uno. Tiene ventanas grandes y como ya amaneció la luz entra blanca y tranquila por la ventana. Una chica en la cocina prepara una sopa, yo entro y no nos decimos nada, pero el lugar se parece al depa de la Loz (piso de madera clarita, decorado con tema de manzanas) y yo sé que se acaba de mudar, que es su primer depa y la primera vez que vive sola. Encima de los adornos y de unas jarras hay una capa sólida de parafina. La levanto un poco y es hermosa, blanca y frágil y al mismo tiempo mucho más efectiva que el papel o la tela. Yo pienso que es una forma brillante de proteger las cosas del polvo y que debemos usarla en casa. Encuentro un teléfono y empiezo a marcar, pero no funciona. La chica aparece y me trae otro teléfono, blanco, con dibujitos. Me explica que para marcar hay que apretar un botón con un corazoncito y otro con un cohete espacial. Pienso en pedirle a la chica que me acompañe a mi casa.

Llamo a mi mamá y lo primero que le digo es que estoy bien, y me pongo a llorar diciendo estoy bien estoy bien, le explico que me perdí, que estoy en casa de una chica y que le voy a pedir que me acompañe (aunque sea un abuso). Mi mamá me dice que está todo bien, no está preocupada, nunca se preocupó. Me dice que nos vemos en la casa.

Momentos embarazosos

La negra tiene razón: a estas alturas de mi vida, me puedo dar el lujo de reprobar un examen.

A continuación, breve (juro intentarlo) narración de cena con los in-laws, para compartir panorama general de mi vida de empanizada al noveno mes:

Último día de conferencia en ciudad de los suegros, pasaron tooodos por mí y nos fuimos a cenar, suegros y pequeño cuñado incluido. Lindo restaurante, pero yo casi me quedaba dormida en la silla después de tres días de evento, dormir muy mal y tener dolor en espalda panza piernas y contracciones que se me va el aire y dolor constante. Cuando llegamos, mi suegra me aparta un lugar a su lado y yo no es que no quisiera, pero tenía chipil de marido y estaba roñas con el mundo y sólo quería ladrarle a todos comer una cena bien gorda y grasosa viendo al vacío sin hablar con nadie (y menos en inglés) y luego tratar de dormir. Pero me controlé y me senté junto a la suegris que es linda y mona.

Milanesa y yo nos levantamos para ir al baño. Y a mí me toma todo un minuto levantarme porque los ligamentos de la cadera y la espalda y la pierna acalambrada y la contracción. Finalmente lo logro y el en camino, hijito brinca sobre mi vejiga y algún otro órgano interno, lo cual hace que, literalmente no pueda seguir caminando y me doble un poc del dolor y me agarre la panza pa que duela menos y me salga algún sonido como argh. Obvio la gente del restaurante se alarma y voltea, pero yo no me doy cuenta. Milanesit me dice que no puedo hacer esas cosas en medio de tanta gente porque todos creen que estoy pariendo. Y entonces yo me esponjo y le digo cuánto me importa lo que piensen, y que si se van a traumar con mi embarazo doloroso que se paguen la terapia, mi parlamento salpicado de algunos términos folklóricos netamente mexicanos, claro está.

Después del baño vuelvo a la mesa caminando como pato y aun con hijito en la vejiga. Llega nuestra comida deliciosa (en verdad deliciosa y goddita gracias al cielo porque en la confe sólo dieron ensalada de hierbitas ese día) y empezamos a hablar de cuando mi suegra venga a ayudarnos con bebé. Aclaro que mi suegra dispuesta y manifestando su intención de venir a hacernos de comer limpiar el hogar lavarnos la ropa y ayudarnos para que nosotros cuidemos a bebé… y mientras me soba la panza y le dice al bebé soy tu abuela y te amo y ya te quiero conocer. Sí es linda en verdad la suegra. El caso es que suegra pregunta: si el bebé nace cuando yo esté allá, ¿de cualquier manera le avisarán a Ay-lin? A lo que nosotros respondimos sí claro. Y luego nos cayó el 20 de que suegra está diciendo que ella quiere estar en el parto, y fue horrible tener que decir que no. Horrible porque vimos su corazoncito hacer crack, horrible porque ante su pregunta directa hacia mí de ¿no te sentirías cómoda conmigo? tuve que responder un NO honesto y sin anestesia. Y yo decía lo siento lo siento y quería ser mona también pero entre todo yo seguía de muy mal humor con el mundo por estar adolorida y cansada. Y luego silencio incómodo. Fue horrible.

Acabamos la cena con un cheesecake que es mi pastel favorito del universo (junto con el pastel de zanahoria, el pay de manzana y el pay de cereza) que no pude probar porque la agrura me atacaba y ni siquiera me había comido medio plato de pasta. Luego llegamos al hogar y tratamos de ver una peli de Indiana Jones, de las viejas, pero después de 20 min de darme vueltas en el sillón o intentar darme vueltas para ver si me acomodaba, me quedé dormida en la sala hasta que el derrumbe de la mina de quién sabe quién en la peli me despertó y me fui a acostar con mis mismos dolores y mi roña, contando las horas para que el vuelo de regreso despegara y entonces sí estar segura de que el hijo no nos naciera en ciudad in-laws.

Y ya. Odio a los pitufos.

BUAAAAA

El examen fue horrible. Horrible. Desparramamiento de ceros, diria Mafalda. Al menos en mi direccion.

O eso creo, porque en realidad no tengo NI IDEA de como me fue (y no tengo acentos en esta compu, snif), Obskit diria que soy nerd y modesta, pero en verdad, de verdad verdadera que estoy totalmente confundida y mejor ya espero lo peor. No es como en unos examenes en que uno sabe que no sabe, y entonces pues ya sabe. No. Aca en realidad me parecia en la mayoria de las preguntas que al menos habia dos muy buenas respuestas. Quiero ser autocomplaciente y pensar que no es problema de preparacion sino de disenio del examen, porque solo habia como 3 preguntas de 150 donde habia un autor o teoria que no he leido nunca… mas bien eran preguntas de argumentar que no se pueden evaluar con un examen de confusion multiple, y ahora me hacen esperar de 6 a 8 semanas para decirme laaaastima margarito. Y si no pase y nadie me quiere contratar? Y si tengo que volver a pagar otra lana para volver a presentar y volar a otra ciudad en seis meses para presentarlo? Y si nunca lo paso nunca?

Aunque ya acabe el examen y es una angustia menos, todavia no se siente como una angustia menos. Me consolaba pensar que yo pude llevar conmigo a mi hijito de compania, que estuvo bailando como loco todo el examen. Tambien fue una suerte que mi jombre adorado me acompaniara hasta la puerta y me recogiera saliendo, asi que pude echarme a llorar en paz cuando termine. Luego fuimos a comer a carl’s jr que me recuerda a luz helena y a una de mis ciudades antiguas. Despues tome una gran siesta como de tres horas en las que sonie con preguntas del examen y hojas de respuesta automatizadas y cuando desperte me senti como si me hubiera atropellado un camion o se hubiera muerto alguien o mi corazon estuviera triste y agotado. Snif. Y bua. Que frustracion.

Maniana empieza la conferencia, que me entusiasma, o me entusiasmaba porque ahora me siento con el corazon apachu y tal. Ya, al rato vere que es un estuspido examen y que la vida es mucho mas grande que eso, pero de momento nubecita gris odio a los pitufos.

Antes y después

El tema evolutivo sigue dándome comezón. Cuando hice mis pruebas vocacionales en la prepa mis opciones resultaban siempre: biología, comunicación, pedagogía. Y así toda mi vida profesional ha sido tratar de integrarlas porque es en realidad lo que más feliz me hace. Se solicita a los biologicistas que compartan referencias. Mi plan es que mientras me veo convertida en vaca lechera de mi crío estaré haciéndole cariños y conviviendo con él, pero también imagino que nos vamos a aburrir (los dos, jajaja) y entonces leeré y leeré el Origen de las especies y leeré todo el chisme darwiniano-mendeliano.

Pero mientras eso sucede: hoy acabamos la semana 36. Hoy tomamos Milanesa y yo el avión para ir a casa de mis suegros en cuya ciudad tomaré mañana mi examen de certificación profesional. Esperamos con todo el corazón que el jijito se espere a que regresemos para nacer. Milanesa sueña que el parto ha empezado, yo sueño que la casa está sucia y la quiero limpiar una y otra vez.

El embarazo apesta. Más ahora que quiero hacer tantas cosas, como armar los muebles para el bebé, ohhh mis rompecabezas gigantes, amo armar muebles y no puedo porque entre la contracción y la espalda al tercer tornillo ya me entumí. Me duele la panza por las contracciones con nombre de hombre, la espalda alta, las rodillas, los piesitos, las manos se me hinchan y la cadera siento que se me está rompiendo. Entonces me acuesto un rato y leugo me siento bien y quiero levantarme y hacer cosas pero en el camino ya me agoté otra vez. Tal vez es deconexión de mi interior, propia de la vida moderna, y en este tiempo en realidad tendría que estar sólo echada leyendo a Darwin y no viajando a 1000km para definir mi futuro profesional. O bien, construyendo un nidito para mi criatura con heno y flores, y no con muebles de particle board que no puedo levantar yo sola, ni haciendo viajes a la lavandería para tenerle su ropa sábanas y trapitos limpios.

En este escenario, las otras mujeres del clan estarían trayéndome comida y pasando horas en mi tienda o en mi cueva platicando y dándome bendiciones para el parto y la maternidad y probablemente sobándome las patitas y la espalda y la cadera y haciendo hechizos para facilitar el paso del hijo. Habría fiesta espontánea todos los días. Pero no. Las mujeres de mi clan están a muchísimos kilómetros de distancia, ocupadas con sus carreras sus familias y sus historias, y antes de visitarme en mi tienda tendrán que pedir vacaciones hacer reservaciones gastar en boletos de avión y cambiar toda su vida por el tiempo que dure la visita. Y yo: acabar de organizar la tienda para hacer espacio, ajsutar mi horario y actividades y también cambiar mi vida sigloveintinuera. Asís ería incluso si viviéramos en la misma ciudad, me temo. Aprecio mucho muchísimo no saben cuánto la compañía virtual y las pláticas virtuales y los correos de amor y las llamadas, me mantienen con vida, pero las cambiaría gustosa por reuniones de carne y hueso con abrazos y apapachos y olores y gestos. A veces extraño la época de las cavernas, o más bien algunos aspectos de ella.

Desconectada o no de mis necesidades y tiempos biológicos por la vida sigloveintiunera, el embarazo apesta. Entre las manifestaciones físicas y las crisis existenciales que éstas me provocan, me urge que se acabe. No me importa si la tía Chuchi tuvo 12 hijos, o si la mujer en Powdonk va por el hijo 18… yo voy por uno y es suficientemente difícil. Pero a la gente no le gusta que le rompan la burbuja de la dulce espera, se retuerce como almeja en sal, se hace orejas de pescado, y en general no lo soporta y sale corriendo para el otro lado. Parte del proceso de hacerme madre, supongo: poco a poco, por la forma en que llevo mi embarazo y él me lleva a mí, voy tejiendo unos lazos destejiendo otros y haciendo un nuevo clan.

Lo dicho, no concibo 8,000,000,000 de años, si para mí ocho meses me han convertido en otra persona a la que todavía no conozco muy bien… y eso que estamos empezando.

Silencio incómodo (o… el día de las madres)

En Mex se celebró el día de las madres el 10, sábado, y acá el domingo. Yo me hice todo lo guaje que pude, como casi cada año. El día de las madres me incomoda, me pica, me duele y me indigesta. Obvio, por huérfana de madre. Los primeros años sin madre era horrible porque la gente preguntaba qué le vas a regalar a tu mamá y entonces a mí se me hacía ojito Remi. Ahora la diferencia es que la gente no pregunta, y si pregunta ya alcanzo a responder.

De cualquier manera, con o sin madre, siempre me ha parecido raro que la gente ande celebrando y felicitando madres ajenas. Creo firmemente que uno debería celebrar a sus propias madres… y si se quiere poner muy fiestero, pues entonces a las abuelas también. Eso descartando que la mercadotecnia y que porqué un día y no todos si las jefas se soban el lomo 356 días al año y muchos etcéteras. En un intento de no ser tan cascarrabias diré que OK que haya día de las jefas, pero me sigue pareciendo raro felicitar a TOOODAS las jefas que conozco… nunca le hablo a nadie y espero que no se ofendan. Y no es que no admire su trabajo, lo admiro BIG TIME cada vez más, pero como ninguna es mi propia jefa pues qué les felicito, digo yo, si el título de madre a juercitas requiere un hijo, vivo o muerto, nacido o no, lejano o cercano, amado o cómo-fui-a-parir-eso, o sea, no es un título dado por mérito individual de NINGUNA MANERA. Si fuera un premio Nobel, o un premio el que sea, o hasta un cumpleaños… no sé cómo explicarlo, pero sí que me resulta un poco mutante.

Estará pensando, querido lector, que es porque todavía no tengo hijo y no me asumo TAN parte del clan de madres… pero no va por ahí la cosa. Es más, ahora que recibí un par de llamadas para felicitarme de día de las madres me parecía que era número equivocado… o persona equivocada. y aclaro, por si quedaban dudas, que tengo el más projundo respeto y admiración por la mayoría de las mamás que conozco… porque desde el embarazo es una shinga sin parangón, pienso en mi hermana y en mi cuñada, que las he visto hacerse jefas desde el principito y transformificarse y dejar a toda la persona que eran antes para hacerse una nueva ellas mismas y además echar a otra criatura chiquita y desconocida… y que el dios las ayude a cada una con los retos que han enfrentado y les conceda la tranquilidad de que la terapia cada vez es más popular y los hijos de una u otra forma casi siempre salen bien. Bueno, eso, que mis respetos y me quito el sombrero y alfombra roja, y quiero estar cerca y acompañar y escuchar y si quieren tallerear, pero felicitarlas por el día de las madres me parece tan extraño… más bien creo que ya le tocará a sus respectivos críos esa parte… si quieren, claro está.

Sí que tengo mucho que agradecerle a mi propia madre, desde los genes hasta las herramientas para su uso en el futuro lejano y lo hago todos los días. Y a mis abuelas, por extensión biológica. Y listo.

Por otro lado, quiero enviar un mensaje estilo Mafalda a las madres del mundo para que se solidaricen unas con otras y respeten y en lo posible disfruten sus diferencias, porque les alvierto a todos, que esto de entrar a la maternidad es, para empezar, darse cuenta de que no importa qué hagas cuánto te esfuerces cuántas maravillosas razones tengas para tomar tus decisiones de madres: la gente te juzgará, madres padres hijos parientes vecinos y perfectos desconocidos, te juzgarán. Inevitable es que todos tengamos opiniones, daaaaah, pero de ahí a levantar la ceja cuando la madre en cuestión no pregunta hay años de diferencia. Y el reto es, creo yo, aprender a mandar al mundo al cuerno y tomar nuestras propias decisiones, tan informadas, conscientes y bienintencionadas como sea posible, lo cual es rebuznancia porque todas las mamás (y los papás… dahhh) hacemos lo mejor que podemos SIEMPRE hacemos lo mejor que podemos.

Amén.

(Ay, canijo, me salió lo aguerrida…. jajajaja)

La dulce espera

1. Estaba un poco traumándome por vivir mi embarazo con tanto fastidio cansancio roña quejumbrosidad y demás. Pero ahora he decidido que está todo bien, que gruñir es sólo otra forma de asimilar el proceso. En primer lugar, porque así he podido, y no están las cosas como para andarse juzgando asesinamente y cortando la cabeza. En segundo, porque he recibido muestras de solidaridad de mujeres a las que admiro y que también alucinaron sus embarazos. Además he llegado a la conclu que el hecho de sentir que esto es demasiado para mi pobre cuerpo y que en verdad no quiero pasar por esto de nuevo y que, en síntesis, ODIO estar embarazada, no me hace ni un poquito menos mujer ni interfiere en absoluto con mis instintos maternales ni me condiciona nada para ser mejor o peor madre. JA. Listo.

2. Las estrías son inevitables. Aunque los anuncios de crema digan lo contario, la verdad es que dependen de la capacidad de los fibroblastos de formar colágeno a una velocidad adecuada para estirar la piel existente. Dependen de factores hormonales y no sólo del estiramiento. Y no hay estudios que prueben que las cremas tienen algún efecto. Los factores genéticos y la química INTERNA del cuerpo son de mucho más peso que la crema de cocoa. Lo siento si a alguien le arruiné la fiesta.

3. Cuando veo mi cueipo de embarazada, siento que le quiero pedir perdón por someterlo a tal chinga. El cuerpo puede, es su misión biológica, todo él está diseñado para esto y tan es así que las mujeres sin hijos tienen más alto riesgo de unas enfermedades, bla bla bla… yo cuando me veo, le quiero pedir perdón a mi cuerpo.

4. Estar embarazada y lejos es otra gran chinga. Lejos de los amigos de la infancia y la adolescencia y lo que siguió, de mi familia, de las otras amigas embarazadas, de las que ya pasaron por ahí o las que se mueren por vivirlo o las que nunca quieren hijos… yo digo que siempre, pero mucho más cuando una mujer está embarazada necesita estar rodeada de úteros y de las decisiones que sus dueñas toman respecto de ellos. Es mi caso, al menos. Qué apachurramiento.

5. Me pregunto si la cercanía física con mis amigas le daría a este tiempo un aire de compartir y querer, más que un aire de hacer cola y aplicar la paciencia. O sea: ¿será que si estuviera rodeada de mi gente sería una embarazada rosa y flotadora, en lugar de una que asume el embarazo como un mal muy malo necesario para la procreación? Como con las tutsi, el mundo nunca lo sabrá.

6. Las clases de prep-pal-parto están un poc aburridas. Excepto porque la chica que se sienta junto a mí siempre tiene algo de que quejarse y está harta también. Ja. Me gusta. También he aprendido dos o tres cosas importantes y que sí que serán útiles, pero ya les contaré en otro post. Jueves tenemos la última.

7. Para el que quiera saber: se me hinchan los pies, tengo que hacer pipí cada tres segundos, me duele la espalda en lugares insospechados, me duele la barriga en lugares insospechados, las Braxton-Hicks no sólo tienen nombre de hombre (grrrr) sino que son de lo más incómodas, la acidez me despierta en la noche, peso 9 kilos más que al principio, camino como pato, se me cansan mucho las piernas, se me duermen los brazos, tengo el triple de pecas que al inicio (que es MUCHO), no he siquiera intentado saltar o correr en meses, me duelen las rodillas, mi cuerpo no responde cuando le digo alcánzame tal cosa, cada vez que como me ensucio la blusa gracias a mis enormes glándulas mamarias (aka tetas) y mi barriga que no deja que nada llegue al piso, me sale sangre de las encías cada vez que me lavo los diente y de la nariz cada vez que me sueno, toda mi ropa me aprieta y las patadas del hijo empiezan a doler. Estoy siempre cansada y el plan que más ilusión me hace es quedarme en casa. Además tengo alergia primaveral… es muy MUY lindo.

8. On the bright side… no, dejemos este post así, amargoso y cascarrabias. Ja.

Diatriba contra la moda infantil

Me pregunto yo ¿PORQUÉ TODA LA ROPA DE BEBÉ NIÑO TIENE QUE SER AZUL? La ropa y todo. Qué poca creatividad. Además me rechocan los temas deportivos porque sólo incluyen deportes demasiado obvios… a ver: ¿porqué no ponen un patín de hielo, unas argollas de gimnasia, una manopla de jai-alai, unaz vallas para salto de altura? Y qué tal el otro tema que se consigue: medios de transporte. Trenes, aviones, motocicletas (lo único que nos faltaba), coches… ¡como si el planeta necesitara promover el gasto de combustible entre las nuevas generaciones! También hay ropita con herramientas de construcción, nada muy creativo, ni instrumentos de escultor, por ejemplo, ni planos de arquitecto.

Lo que más me molesta es el sexismo: ¿a poco a las niñas no les gustan los medios de transporte o los deportes de balones? ¿a poco a los niños no les gusta perseguir mariposas o jugar con las flores? ¡Al menos al 50% de las mujeres que conozco le hace ilusión un nuevo juego de herramientas y un taladro inalámbrico y super poderoso! ¿Por qué los colores brillantes y cálidos se limitan a las niñas y los fríos a los niños? Odio a los hacedores de ropa, sexistas y aburridos. ¿Qué tal detalles menos estereotipados? ¿Qué tal temas que niños y niñas puedan disfrutar indistintamente? Por ejemplo animalitos, plantas, bosques completos, aspectos meteorológicos, artes, juguetes, figuras geométricas, personas, personajes, golosinas, comida en general, ciencia, literatura, civilizaciones diferentes, astrología, ecología… se podría hacer tanto.

Por lo pronto yo veré qué hago con mi gran gran gran desacuerdo con la moda infantil tradicional, además de buscarle ropa al crío en lugares menos tradicionales y en la sección de niñas de las tiendas tradicionales. Y obviamente, nunca de los nuncas vestiré a mi retoño con patrones militares. Tampoco la moda es axiológicamente aséptica, digo yo. OOOOOHHHHH no.