Noticias tentativas

Nada de nada. Mañana oficialmente nos pasamos por una semana de la fecha de entrega del Tripu. Y Tripu no se da por enterado. Bueno. Muchas ideas al respecto. Una, es que si supiéramos que mi cuerpo se está preparando y que las cosas avanzan aunque sea con desesperante lentitud, esperar no es mala idea. Excepto porque mi espalda me está matando y el crío pesa un montón y cada vez que quiero cambiar de posición me duele la piel y los músculos de la barriga y los ánimos otra vez se me van engruñeciendo. El asunto es que no tengo nada de síntomas. Nada. Ah sí, muchas contracciones de BH que en realidad no conducen al parto y que se sienten horribles. Cada vez que la Milanesa me hace reír me contracciono toda, y como la Mila es muy chistoso, sufro un poco. Fuera de eso, nada de síntomas. Una contracción de verdad por aquí, un dolorcillo de cadera diferente por acá, pero todo se esfuma. Así que este asunto podría tomar no sabemos cuánto tiempo, y desde mañana de cualquier manera tienen que empezar a hacer pruebas de estrés fetal. Tenemos ya las dos citas hechas, la de la induc y la del estrés…. ¿a cuál iremos? (música de misterio de telenovela mala).

Pensamos que teníamos ganas de pasar la mayor cantidad de tiempo en casa durante el parto, en lugar de estar de principio a fin en el hospi, pero tampoco quiero ser un perro aferrado. Porque eso sí, una de las cosas que me he prometido es no tener muchísimas expectativas para el parto, además de tener un bebé sanito y ya, pero ya ven cómo son las expectativas y los deseos del corazón que a veces se arrunchan debajo de la piel sin que uno se dé mucha cuenta y cuando hay que tomar decisiones SOPAS ahí están anidados y cuesta dejarlos ir.

En realidad, en estos momentos, todas las opciones son sólo apuestas. No hay garantía de que pasar tiempo extra en la barriga sea super beneficioso para el chapulín, no hay garantía de que el parto natural no requiera dos o tres días de hospital como calculan con la inducción, no hay garantía de parir siquiera en una semana sin intervención, no sabemos si esperar es lo mejor o intervenir es lo mejor, para mí ni para el hijo. HOSTIA; pues es que así es la vida mesma, veá, uno va por ahí a tientas nomás haciendo lo mejor que puede, decidiendo lo que parece mejor desde alguna perspectiva, apostando y ganando y perdiendo y volviendo a empezar (ahora música como del momento filosófico en peli de acción).

Creo que nos vamos por la induc. Idealmente hijito nacería solito antes de las 10 AM de mañana, todavía tenemos esa posibilidad aunque cada vez es menos probable que suceda (digo, porque las horas pasan y no se detienen las méndigas), pero si no, creo que iremos a la cita de la induc.

Nomás por si de aquí a mañana no hay novedad, les notifico que al hospi iríamos tempris, estaríamos esperando pasar ahí dos o tres días (¿o noches?) y seguramente sin contestar el celu por estar absortos en el proceso y tratar de hacer del hospital un ambiente nidezco y acolchonado para recibir al hijito lindo chiquito en este planeta en esta familia que lo espera con amor y con todos los amigos que están lejos pero que nos alimentan con su amor también. Tan pronto nos recuperásemos de tan magno evento, mandaremos noticias y con tantita suerte, hasta una foto del recién llegado tripulante. ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAY se imaginan qué emociooooooooooooooon por fin conocerlooooooooooooooo!!!!!!

BESOS AL PÚBLICOOOOOOOO

Las felicidades del fin de semana

Jueves hubo shower para la amiga de Milanesa que tiene bebé una semana después que yo. Fuimos y me gustó mucho estar entre gente. Es la primera vez, creo, desde que nos mudamos hace dos años, queno me siento totalmente inadecuada y nerviosa entre gente. Un poco, pero no totalmente.

Sábado nos fuimos a ver a los amigos al norti. La mejor amiga de Milanesa desde la prepa y su marido, que son muy chidos y los amamos con locura y ella será mi compañera de parto, junto con Milanesa, obvio. No ha parido nunca, pero mi doctora dijo que no importa, que sí tuviera una doula y que lo más importante era elegir a alguien con quien me siento muy cómoda y en quien confío plenamente. Claro, si estuviera en mi país y con mi familia, o bien, si mi hermana no tuviera un crío que la necesita más que yo aún en momentos parturientos, otro gallo nos cantaba, o no sé, pero la cosa es así y aquí Ai-lin es una opción espectacular. Es totalmente non-judgemental, estúpidamente divertida, amorosa, brillante, con los ojitos brillantes de emoción de los niños pero con la sabiduría de una mujer anciana (y sabia). Además, alguien con quien Milanesa tiene un vínculo muy poderoso y yo he formado mi propio vínculo de poder y de mujeres con ella. Así que le dije si quería ser mi doula, estar con nosotros en el parto y nos pusimos a llorar de emoción. Ja. Dijo que sí.

Entonces sábado a verlos y comer y convivir y luego cenamos en su casa, y para cenar invitaron a su amiga que es comadrona y traía a su hijito de 2 años, del cual me enamoré y él de mí, y a otro amigo chido con su hijo de 14 años, del cual me enamoré también. Así que cenamos hablamos nos reímos babeamos con el niño chiquito abiertamente y con el niño grande a discreción para no hacerlo sentir mal, pero al final nos quedamos Milanesa y yo con la ilusión de nuestro propio niñito y cómo lo vamos a disfrutar y qué maravilloso ver cómo se hace su personalidad y cómo crece cada día, desde ser un bebé que corre con camiones en la mano, hasta ser un adolescente de patineta que se platica de cosas y que tiene opiniones y filosofías sobre la vida y así toda su vida. EMOCIOOOOOOOOÓN.

Como ayer ya era tarde nos quedamos a dormir allá, aprovechando que todavía podemos vivir sin hacer planes y ser espontáneos, hoy decidimos posponer el viaje por la cuna y mejor irnos a comer con otros amigos, qué rico se siente, especialmente porque se nos acaba el veinte pronto. Menos de dos meses. Hay que aprovechar y disfrutar.

En la cena de anoche y la comida de hoy, tampoco me sentí totalmente inadecuada y extraterrestre, por el contrario, me sentía feliz entre gente, como antes, como cuando vivía en mis ciudades de antes y tenía a mis amigos cerca y convivir con gente conocida y nueva me daba energía y felicidad. Me siento enamorada de la convivencia, como flotando un poco de la gente a la que conocí y disfruté este fin y la que ya conocía tambien. Tal vez va siendo tiempo de empezar a abrir otra vez el corazón.

Susto pinche

Dispense usted mi francés en pleno título, querido y elegante lector, pero conforme lea se dará cuenta de que me quedé corta. Aunque es muy MUY importante que sepa antes de continuar que TODO ESTÁ BIEN y sólo fue un sustote producto de mi nueva personalidad de Pitufo Embarazado/Pitufo Paranoico.

Como ya sabemos este crío no sabe que tiene toda una vida para moverse y aprovecha cada segundo del día para darle vuelo a la hilacha y a los impulsos neuromusculares. Jo. Nomás que ayer desperté y en lugar del rataplám de siempre en mi barriga, silencio. Como a las 8 se movió pero como con fiaca. Luego nada. Como a las 10 otra vez, luego nada. Y yo desde las 8 ya había notado que chapulín no estaba echando su desmadre de siempre. Hice mis trucos: tomar agua, comer cosas, echarme, darme palmaditas en la barriga y chapulín seguía en silencio. OH TERROR. En verdad terror. Hasta me apachurraba la panza y sentía que no lo encontraba.

Entonces llamé a Kaiser que es el seguro médico que tenemos, una HMO, o sea proveedora de servicios médicos en serie. La enfermera me dijo básicamente que yo era una loca y que si no tenía 28 semanas no había pex. Me dijo “háblanos si en 12 horas no lo sientes”, y yo girando en un confetti por supuesto. Ante mi insistencia mandaron un mensaje a la ofic de mi doctora y me llamó una enfermera que me dijo “ni te arriesgues, llama directo a Labor and Delivery y si no te hacen caso pues les caes directamente”. Y en eso yo ya estaba sintiendo que el crío se movía un poquito más, ya eran las 3PM. Así que llamé a L&D y una estúspida enfermera o secre o algo dejó salir todo su perfil burocrtático: ¿me das tu número de registro médico???, permíteme… un segundito… te pongo en espera… ¿me repites tu número? Hasta que le dije, literalmente entre lágrimas, que me estaba volviendo loca del susto que por favor no me pusiera en hold, y la animal del demonio sale conque así es el área y mientras yo estoy en el tel tiene otras mujeres pariendo. ¿Y qué? ¿Ella es la única presente? ¿Ella tiene que atender los partos? Así que la amenacé con lanzarme personalmente o peor, ir a Emergencias. Sépanlo, es el terror de las HMOs que uno se apersone porque corre el riesgo de desquitar el costo del seguro.

Después de un rato y salirme con las mismas pendejadas que la otra enfermera, me dijo que ella estaba tranquila porque manque fuera poquito sí había sentido al bebé moverse. Seguramente ayudaba (a su tranquilidad) que el jijo no es suyo. Me dijo ¿pos qué quieres mana pa quedarte tranquila? Y le dije que iba a ir. Y le llamé a Milanesa a su trabajo pa que me llamara acabando su clase y fuéramos, aunque ya el chapulín estaba dando más señales de vida… claro, después de pegarle de gritos a la estúspida del tel hasta el hijo de esponjó. Y luego mandé mail a mi dra y me llamó en shinga para ver cómo estaba, si sentía más movimiento y para explicarme con toda docencia y evidencia científica por qué no debía preocuparme y para hacerme otras preguntas pa confirmar que todo bien. Amo a mi doctora. Me decía “dime la verdad, ¿no te estoy volviendo loca con esta info? ¿no te estoy dejando en las mismas?” Y le dije que no, porque yo sé que a ella sí le importan los pacientes y no me estaba recitando el protocolo sino hablando desde su experiencia de 20 años o no sé cuántos. Y ya.

El resto del día de ayer chapulín como ahuevadito estuvo, mi humanito, pero hoy amaneció con los bríos de siempre. Fiu. Cuando superé el susto pensaba que claro que estoy harta de estar embarazada y el embarazo apesta y tal, pero qué raro va a ser tener mi cuerpo para mí sola. Me pregunté si la depresión post-parto no es sólo un desajuste hormonal encabronado sino que tiene causas extrínsecas y la principal sentir el cuerpo deshabitado, huero, con sus ecos de antes y vacío de bebé, como si nada hubiera pasado. Eso sí lo voy a extrañar, creo.

Sueños con la abuela

Estoy corriendo por casa de mi abuela, tratando de acabar de bañarme. No he podido pasar del champú porque no me acuerdo de en cuál baño de todas las casas en que he vivido dejé mis cosas, así que corro por casa de mi abuela con el pelo enjabonado y una toalla enredada en el cuerpo. Mi prima Renata está en el despacho filmando algo y me dice que no cierre las puertas porque hacen clasp cuando se cierran y se oye horrible en la cinta. Me acerco al despacho pensando clasp clasp y veo en la pared un collage que hizo Raúl, donde hay una persona con una camiseta que dice algo como llover sobre mojado o la lluvia fresca vuelve a caer y al lado puso una foto de mi mamá sonriente. Me gusta. Me siento agradecida.

Subo las escaleras para buscar en los baños de arriba y paso frente al cuarto de mi abuela. Contrario a la sobriedad que la caracterizaba, aquí mi abuela tiene una cama gigante, llena de cobijas acolchonadas y almohadas y su cuarto es grande y todas las cosas tienen flores impresas y colores naranjas y rosas y blancos. Me dice que me acurruque con ella en la cama y yo no quiero, le digo que es porque tengo el pelo enjabonado pero la verdad es que sé que me quiere hablar de su muerte y yo no quiero. Entonces me doy cuenta de qué boba soy y de que no quiero desaprovechar ni un segundo que tenga con ella, me meto a su cama y me abraza y me dice ¿con qué te quieres quedar de mis cosas cuando me muera? Y yo entre sollozos le digo que quiero que se quede siempre conmigo y no se muera nunca, y ella se ríe porque esas cosas las diría de niña (aunque una parte de mí las siente siempre) y yo me doy cuenta de que eso no va a suceder y que tengo que aprovechar, pienso qué quiero pedirle de verdad, y le digo abuela quiero que me mandes tus bendiciones. Mi abuela sonríe. Le digo abuela sabes que voy a tener un hijo, se llama Oliver. Me dice que ya sabe y que está contenta, y que me manda todas sus bendiciones, y mientras lo dice me pone la mano sobre la cabeza. Entonces me despierto con el Tripulante apachurrándome la vejiga y voy al baño.

En el segundo sueño sigo buscando mis cosas, igual que antes, pero esta vez cuando paso por su cuarto me doy cuenta de que se está asfixiando y a punto de caerse de la cama, envuelta en sus cobijas coloridas. Me acerco corriendo y le grito a mi papá o a quién sea que me escuche que me ayuden. Luego me doy cuenta de que mi abuela está muriendo y me siento mal de haber gritado porque no quiero que llegue un montón de gente asustada a salvarla y retenerla. Por suerte nadie me escucha y yo sola regreso a mi abuela a su cama. Está hinchada y respira con dificultad. Le pregunto si tiene miedo de morirse y me dice que sí, pero que también tiene muchas ganas y no sabe cómo hacerlo. Le digo que he oído mucho que morirse es hermoso y que después de morir todo es belleza y paz y felicidad y que no hay nada qué temer. Le tomo la mano, le acomodo la cabeza que le quedó medio chueca, y le digo que así se va a relajar más, y que ella sólo tiene que respirar y relajarse y dejar que la vida se salga poco a poco. Me gusta estar ahí, me siento agradecida de poder estar con ella, pienso en cómo había querido acompañarla también en su muerte, estar muy cerquita hasta el final.

Entonces escucho un ruido nuevo en la casa y despierto con las ventanas y el domo del techo azotados por granizo. Nunca me había tocado granizo en esta ciudad. Mi abuela murió el 2 de agosto, la misma tarde que cayó una granizada ejemplar en el D.F. Esa tormenta se nos quedó a todos como un buen augurio, o una buena despedida, una buena bienvenida para mi abuela en el cielo, o un ejército de ángeles que venía a asegurar su buena partida… nos gustó esa tormenta. Dos veces me desperté con tormenta de granizo anoche. Creo que eran las bendiciones de mi abuela para mí y mi chiquito, me hubiera gustado verlos juntos.

Niña niñe niñi niño niñu (a ver, díganlo rápido)

Empezaré por el principio (y cuando acabe de hablar… me callo).

Desde que tengo memoria he querido tener una niña. Siempre. Todas mis muñecas eran niñas, en la familia de mi mamá sólo hay niñas y crecí rodeada de muchas mujeres, siempre me vi con niñas, siendo mamá de niñas, educando niñas. Milanesa por su lado, se moría por tener una niña. Hemos tenido nombres de niñas desde hace siiiiiiiglos y nos hemos visualizado siempre con una niña (al menos). Desde el inicio del embarazo pensamos asumimos que Tripu era niña.

Para explicar las dimensiones de mi fijación, hace unos años conocí a una mujer que tenía dos niños, y en mi mente su familia estaba incompleta. Cuando sabía de alguien que sólo tuvo niños, automáticamente pensaba oh pobre. No sé porqué y ni me voy a disculpar porque en realidad en mi trabajo amo a los niños con que trabajo, a los niños varones en particular ¡me encantan! igual que mis sobrinos y tal, pero simplemente nunca me imaginé educar un niño.

Hace un par de semanas soñé que íbamos al ultra. En el sueño la Bruja está conmigo en una salita y la enfermera sale a decirnos resultados: el corazón está bien, los riñones perfectos, tal. Entonces yo veo unos números y me doy cuenta de que corresponden a un cromosoma X y un Y y me traumo. Corro a buscar a la enfermera y le pregunto si es niño y me dice que sí. Y yo vuelvo a sentarme con la Bruja tratando de poner cara de entusiasmo, pero no puedo. La Bruja me dice “¿vamos a llorar, verdad?” y nos ponemos a llorar las dos. Y entonces despierto y me siento fatal. Con culpa de llorar por no tener mi niña, con culpa de sentirme malagradecida con la vida porque al final mi niño está supersano, con miedo de que mi niño no esté supersano y de no estar valorando lo que realmente importa… y también con miedo de que en efecto sea niño. Desde entonces Milanesa y yo nos empezamos a hacer a la idea de que podría ser niño. Y el desenlace lo sabemos: es niño.

Pero ahí no acaba todo, ahí empieza. Estamos en el ultra y la técnica ultrasonidística pregunta si queremos saber, y nos dice: it’s a boy. No hay confusión fonética, boy y girl no se parecen en nada. Yo estoy viendo todo reflejado en un espejo porque mi cabeza queda al mismo nivel que el monitor. Milanesita me agarra la mano y mira la pantalla. La mujer nos explica la imagen: legs, scrotum, penis: BOY. Yo estaba genuinamente emocionada de ver a mi criatura tan sana, chuparse el dedo, sus corazón con sus cuatro cámaras bombeando, todos sus huesitos perfectos, y también estaba en shock, así que mitad super feliz mitad super triste lloraba. En un segundo me vi despidiéndome de mi niña, viviendo rodeada de hombres, teniendo una familia incompleta, sintiéndome una mala madre, siendo una madre descuidada y berrinchuda, viendo mi sueño hacerse cachitos frente a un escroto y un pene perfectamente saludables. También me sentía terriblemente confundida, sin saber quién es esta Yo que es mamá de un niño y no de una niña. Literalmente se me cayó el mundo, o el que me había imaginado, y me sentí aún peor por sentirme así de mal. Snif. Y pensaba en la gente que quiere hijo y no puede, y en la que tiene niños enfermos o niños que murieron, y me sentía tan ridícula superficial inmadura, argh.

Estaba llorosa y con sentimientos encontrados, pero la verdadera devastación me llegó en el coche cuando Milanesa me dijo que tal vez mi desilusión es que siempre me imaginé siendo mamá de una niña y poder verla crecer y seguir siendo su mamá cuando la niña fuera grande. Entonces sí que fue el acabóse. Mi marido es muy sabio. Muy. Pensé en mi mamá y en cuánto le hubiera gustado seguir siendo mamá de sus niñas toda la vida y vernos de grande; y en cuánto me gustaría a mí ser niña grande y tener a mi mamá vivita y coleando. Milanesa también dijo que en esa historia que yo me imaginé hay mucha carga emocional, mucha historia de tristezas y dolores, y que tal vez la Vida tiene un buen motivo para darme un niño y que ahora tengo una oportunidad de empezar desde cero e inventarlo todo nuevo. Gracias al cielo por mi marido. Luego me decía que perdón, que no me quería lastimar, que en realidad no lo había pensado antes, yo le decía que es muy listo y que tiene tanta razón y que ay qué dolor.

Y así, conforme hablo de mi niñito y me imagino con él, me siento más feliz. De hecho, me siento muy feliz. Hasta siento que si decidimos tener otro bebé y es niño está perfecto. En el trabajo tengo un niño que me derrite, de 9 años, me vuelve loca sólo de verlo, nos amamos los dos, y luego supe que nació el mismo día que nacerá mi propio niño… creo que es una señal. Mientras más me pienso como mamá de un niño, más ligera me siento, emocionalmente, claro. Siento que no hay manera de recrear mi historia con mi mamá. Luego mi hermana dijo que debe ser un premio kármico, jajaja, gracias hermana. Dice que en nuestra mente la relación madre-hija es una que dura muy poco, y que eso es muy duro. Dice que lo que sabemos de la relación madre-hijo es que es ultra mueganezca (para muestra basta un papá) y de muy larga duración.

Ahora mi tarea es dejar que mi digestión emocional haga lo suyo y dedicarme a imaginarme la vida con mi niñito. Creo que en poco tiempo acabaré sintiendo que las niñas son pegajositas y que ojalá que el segundo sea niño también. Jajaja. Me siento enamorada de mi niñito y me siento agradecida con la vida por mandarme mi chiquitín escrotado y peneado y saludable. Me siento agradecida con todos los hombres maravillosos que conozco porque me hacen llenarme de amor y esperanza e ilusión.

Viajar ligera

Uno de mis propósitos de año nuevo es hacer menos tiradero. Oh santo dios, son casi 30 años de un pobema que es más complejo de lo que parece. Para mí no es sólo usar algo y devolverlo a su lugar, sino que desde que tengo memoria he sido un desmadre (dejo mi estelita de tiradero por donde paso), que tengo muchas chivas de las que no me quiero deshacer por su valor emocional, que la genética me obliga a guardar cosas porque seguro que después me sirven para algo, y que cada vez que saco algo de su lugar me parece que ese lugar ya se ocupa con otra cosa inmediatamente y luego ya no sé dónde iba qué. Como si las cosas tuvieran vida propia. Mi tía Yvonne me quería cobrar un peso por cada chiva que dejara fuera de lugar, si lo hubiera hecho seguiría en deuda. Milanesa es ultra ordenado pero es muy respetuoso de mi mal hábito, tanto que me desespera. Jajaja. ¿Qué se cree que tiene derecho de dejarme ser un desmadre? Es la historia de mi vida.

Como la situación es tan compleja, creo que un buen paso para ayudarme a cumplir mi objetivo es viajar más ligera. AAAAAARGHHH, pánico total. ¿Por dónde empiezo? ¿En verdad voy a poder deshacerme de cosas que me gustan aunque no las use ni las vea NUNCA? ARGH.

Tengo libros que guardo por valor sentimental, pero que nunca leeré. Otros que leí y ni me gustaron. Pero aprendí que uno no se deshace de los libros. Quiero adoptar el espíritu guadañezco de mis tías y mi madrastra-mala-del-cuento y tirar y tirar, bueno, regalar vender cambiar donar y eso. Susto. ¡ARGH!