Ruca champiñón

Bueno, ya sé que lo de ruca es despectivo, y yo ni idea tengo de su historia, pero tampoco soy su terapeuta para estarle resolviendo los traumas y frustraciones, así que se queda: ruca champiñón.

Es una mujer ocmo de unos sesenta y tantos, con pocos dientes, cara de piyama y un gorrito que la hace parecer champiñón. La vi dos veces sentándose a descansar en los escalones de nuesta puerta, pero justo cuando íbamos saliendo, y al vernos venir ella se levantaba y se iba. Yo digo que un escalón pa reposarlas no se le niega a nadie, y menos a su venerable edad, pero nunca ns dio tiempo de decirle nada (ah eso sí, ruca pero veloz). Otra mañana tocó el timbre y me asomé, preguntó por nosequién, le dije aquí no vive, y preguntó algo más y luego si somos dueños del edificio o si tenemos la suerte de poder pagar una renta. Después de eso le dije “lo siento no puedo ayudarla adiosito”. Y ahí sellé mi destino de los últimos meses, porque nada la detiene, cada domingo en la mañana ella toca el timbre y claro despierta al hijo o al que le toque dormir, y sale corriendo. En mi caso me levanto con el corazón en la boca porque el timbre suena horrible y cuando me asomo o salgo no hay tal ruca. Argh.

El domingo pasado que yo estba dispuesta a decirle cosas, pero Milanesa fue más rápido que yo y le dijo “How can I help you” y ella dijo que se había equivocado, Milanesa dijo “siiii, pero te has equivocada cada semana los últimos meses, ya no lo hagas” y eso mientras yo corría escaleras abajo y la ruca shuuuuum, ya no estaba.

Hoy, que me había olvidado de tan idiosincrático personaje, salí a comprar la leche del Chapu y cuando llegamos (más bien cerca de las 10) tooooooing que veo a ruca-champiñón acercándose a mi puerta, a mi timbre, con su dedito listo para molestar al prójimooooooo, y que me estaciono y que me bajo y que tiene lugar el siguiente intercambio:
Yo – oóoooooooigame señora: usté ha estado tocando mi timbre todos los domingos
RCH – hoy no lo toqué (con carita de cadillo)
Yo – pero lo iba a tocar, y lo ha estado haciendo
RCH – pero hoy no lo toqué
Yo – ya sé, tiene que dejar de tocar mi timbre, no quiero que toque mi timbre nunca más
RCH – pero pero
Yo – nunca más, por favor, y si lo hace voy a llamar a la policía, OK?
RCH – está bien, gracias
RCH – gracias a usted, adiós

Así, medio interrumpidos los turnos como corresponde a una discusión en la vía pública, y luego se fue y me subí al coche pa estacionarme bien, y estaba temblando respiración acelerada espantada y preguntándome si había gritado, si había sido grosera o sólo firme, si había otra forma de decirle, si me pasé de lanza, si fue un acto compasivo… chale conmigo, esto de poner límites no lo tengo 100% dominado, pero esta es una batalla personal ganada. Aún si doña champi viene el siguiente domingo, me siento triunfante (¿o triunfadora? bueno, las dos cosas).

La próxima vez a ver si me acuerdo de respirar profundo antes de iniciar un altercado de esos, tal vez así pienso mejor en lo que estoy diciendo y cómo lo digo. Pero claro que eso es nivel ultra master de poner límites, y yo todavía estoy como en primaria.

Tic tac tic tac tic tac

Gracias muchas con amor por los lindos comentarios al post anterior.

Ayer fue el primer día libre de la Milanesa, felices vacaciones, y en verdad que tener marido en casa hizo una gran diferencia. Limpió casa, lavó trastes, sacó basura, y yo me relajé cantidad. Una parte de mí respira feliz de saber que cuando yo esté en la otra dimensión (en la de madre tratando de agarrarle la onda al crío) mi casa no se caerá en pedazos. En verdad, respiré. Caminamos y caminamos por el mundo, fuimos a que se cortara el pelo, al mercadito de frutas (y comí una piña deliciosa como hace MUCHO no comía ohhh felicidad), hicimos picnic en el parque, pasamos a un café a aplastarnos, fuimos al museo y regresamos todo caminando, a ver si ayudamos a convencer al pequeño crío. Con toda la actividad se me olvidó que tenía cita con la doctora, lo cual interpreto como una maravillosa señal (o sea, me siento un poco menos obsesiva). También sufrí menos mucho menos de dolores por todas partes. Así sí es más factible disfrutar los últimos momentos, sin dolor en el cuerpo y con compañía Milanesezca y con paseos y piñas dulces del mercado.

En otro tema, creo que estoy más preparada para enfrentar todo el caos post-emabrazo. O sea, lo mío no es sólo controlfreakés, sino que este tiempo de espera es físicamente doloroso. Ya me espero que los primeros tres meses no dormiré ni una hora de corrido y todo lo que veré en mis sueños y en mis vigilias serán las vicisitudes propias de tener en casa un desconocido 200% dependiente de mí para todo día y noche sin parar sin conocernos sin hablar el mismo idioma. Eso es lo que espero. para los meses 4 a infinito… tal cual como dice la exrumy, entre la emoción y la flojera de preseguir a chapulín por el mundo. Gran shinga, gran emoción. No sé, creo que estoy más lista para eso, es más, estoy lista para no estar lista… de los pre-teen years, mi esperanza es que la ciencia haya descubierto un medicamento muy eficiente para prevenir infartos. Veremos.

Milanesa se puso a leer como desesperado el libro del parto y ahora está en su fase anti-hospitalaria, preguntándome todo el tiempo si de verdad quiero parir en un hospital en lugar de en casa. Yo trato de explicarle que para mí el hospital es como una casa, pero con más personal a mi servicio, por no hablar de los electrodomésticos ultra poderosos. Sí, soy un freak. Marido lindo de la nada voltea y me dice “ya lo quiero conoceeeeeer” y entonces yo lloro de emoción.

Anoche me levanté 4 veces para ir al baño, pero no por eso se interrumpió mi sueño: estoy en el trabajo en la recepción del hospital, y vienen a recogerme en una silla de ruedas para llevarme a la sala de parto. Lo único es que el hospital en que trabajo es diferente del hospi en que nacerá el chapu, así que me llevan a la ambulancia. En la ambu, pasamos por una iglesia enorme vacía de cosas de iglesia, donde la mamá de la Negra está dando clases de gimnasia a adolescentes diabéticas godditas. Los de la ambulancia me dejan ahí, el que lleva la silla se va. Junto a mí, unas niñas de mi secundaria platican en bolita. Yo les pido que me presten un celular y recuerdo todos los teléfonos de hospitales: donde trabajo, donde voy a parir, y pido que me comuniquen a Transporte porque los mensos de la ambulancia ya se fueron y les digo que yo me puedo ir sola al hospital pero que si no vienen por mí les voy a dejar ahí tirada su méndiga silla de ruedas porque ni la necesito, y que si no saben cómo llegar al edificio donde está la sala de partos que yo les digo, pero que no puede ser que me dejen ahí con la estúspida bata del hospital.

Hoy otro día de espera. Por suerte con marido y con cosas qué hacer.

Momentos embarazosos

La negra tiene razón: a estas alturas de mi vida, me puedo dar el lujo de reprobar un examen.

A continuación, breve (juro intentarlo) narración de cena con los in-laws, para compartir panorama general de mi vida de empanizada al noveno mes:

Último día de conferencia en ciudad de los suegros, pasaron tooodos por mí y nos fuimos a cenar, suegros y pequeño cuñado incluido. Lindo restaurante, pero yo casi me quedaba dormida en la silla después de tres días de evento, dormir muy mal y tener dolor en espalda panza piernas y contracciones que se me va el aire y dolor constante. Cuando llegamos, mi suegra me aparta un lugar a su lado y yo no es que no quisiera, pero tenía chipil de marido y estaba roñas con el mundo y sólo quería ladrarle a todos comer una cena bien gorda y grasosa viendo al vacío sin hablar con nadie (y menos en inglés) y luego tratar de dormir. Pero me controlé y me senté junto a la suegris que es linda y mona.

Milanesa y yo nos levantamos para ir al baño. Y a mí me toma todo un minuto levantarme porque los ligamentos de la cadera y la espalda y la pierna acalambrada y la contracción. Finalmente lo logro y el en camino, hijito brinca sobre mi vejiga y algún otro órgano interno, lo cual hace que, literalmente no pueda seguir caminando y me doble un poc del dolor y me agarre la panza pa que duela menos y me salga algún sonido como argh. Obvio la gente del restaurante se alarma y voltea, pero yo no me doy cuenta. Milanesit me dice que no puedo hacer esas cosas en medio de tanta gente porque todos creen que estoy pariendo. Y entonces yo me esponjo y le digo cuánto me importa lo que piensen, y que si se van a traumar con mi embarazo doloroso que se paguen la terapia, mi parlamento salpicado de algunos términos folklóricos netamente mexicanos, claro está.

Después del baño vuelvo a la mesa caminando como pato y aun con hijito en la vejiga. Llega nuestra comida deliciosa (en verdad deliciosa y goddita gracias al cielo porque en la confe sólo dieron ensalada de hierbitas ese día) y empezamos a hablar de cuando mi suegra venga a ayudarnos con bebé. Aclaro que mi suegra dispuesta y manifestando su intención de venir a hacernos de comer limpiar el hogar lavarnos la ropa y ayudarnos para que nosotros cuidemos a bebé… y mientras me soba la panza y le dice al bebé soy tu abuela y te amo y ya te quiero conocer. Sí es linda en verdad la suegra. El caso es que suegra pregunta: si el bebé nace cuando yo esté allá, ¿de cualquier manera le avisarán a Ay-lin? A lo que nosotros respondimos sí claro. Y luego nos cayó el 20 de que suegra está diciendo que ella quiere estar en el parto, y fue horrible tener que decir que no. Horrible porque vimos su corazoncito hacer crack, horrible porque ante su pregunta directa hacia mí de ¿no te sentirías cómoda conmigo? tuve que responder un NO honesto y sin anestesia. Y yo decía lo siento lo siento y quería ser mona también pero entre todo yo seguía de muy mal humor con el mundo por estar adolorida y cansada. Y luego silencio incómodo. Fue horrible.

Acabamos la cena con un cheesecake que es mi pastel favorito del universo (junto con el pastel de zanahoria, el pay de manzana y el pay de cereza) que no pude probar porque la agrura me atacaba y ni siquiera me había comido medio plato de pasta. Luego llegamos al hogar y tratamos de ver una peli de Indiana Jones, de las viejas, pero después de 20 min de darme vueltas en el sillón o intentar darme vueltas para ver si me acomodaba, me quedé dormida en la sala hasta que el derrumbe de la mina de quién sabe quién en la peli me despertó y me fui a acostar con mis mismos dolores y mi roña, contando las horas para que el vuelo de regreso despegara y entonces sí estar segura de que el hijo no nos naciera en ciudad in-laws.

Y ya. Odio a los pitufos.

Silencio incómodo (o… el día de las madres)

En Mex se celebró el día de las madres el 10, sábado, y acá el domingo. Yo me hice todo lo guaje que pude, como casi cada año. El día de las madres me incomoda, me pica, me duele y me indigesta. Obvio, por huérfana de madre. Los primeros años sin madre era horrible porque la gente preguntaba qué le vas a regalar a tu mamá y entonces a mí se me hacía ojito Remi. Ahora la diferencia es que la gente no pregunta, y si pregunta ya alcanzo a responder.

De cualquier manera, con o sin madre, siempre me ha parecido raro que la gente ande celebrando y felicitando madres ajenas. Creo firmemente que uno debería celebrar a sus propias madres… y si se quiere poner muy fiestero, pues entonces a las abuelas también. Eso descartando que la mercadotecnia y que porqué un día y no todos si las jefas se soban el lomo 356 días al año y muchos etcéteras. En un intento de no ser tan cascarrabias diré que OK que haya día de las jefas, pero me sigue pareciendo raro felicitar a TOOODAS las jefas que conozco… nunca le hablo a nadie y espero que no se ofendan. Y no es que no admire su trabajo, lo admiro BIG TIME cada vez más, pero como ninguna es mi propia jefa pues qué les felicito, digo yo, si el título de madre a juercitas requiere un hijo, vivo o muerto, nacido o no, lejano o cercano, amado o cómo-fui-a-parir-eso, o sea, no es un título dado por mérito individual de NINGUNA MANERA. Si fuera un premio Nobel, o un premio el que sea, o hasta un cumpleaños… no sé cómo explicarlo, pero sí que me resulta un poco mutante.

Estará pensando, querido lector, que es porque todavía no tengo hijo y no me asumo TAN parte del clan de madres… pero no va por ahí la cosa. Es más, ahora que recibí un par de llamadas para felicitarme de día de las madres me parecía que era número equivocado… o persona equivocada. y aclaro, por si quedaban dudas, que tengo el más projundo respeto y admiración por la mayoría de las mamás que conozco… porque desde el embarazo es una shinga sin parangón, pienso en mi hermana y en mi cuñada, que las he visto hacerse jefas desde el principito y transformificarse y dejar a toda la persona que eran antes para hacerse una nueva ellas mismas y además echar a otra criatura chiquita y desconocida… y que el dios las ayude a cada una con los retos que han enfrentado y les conceda la tranquilidad de que la terapia cada vez es más popular y los hijos de una u otra forma casi siempre salen bien. Bueno, eso, que mis respetos y me quito el sombrero y alfombra roja, y quiero estar cerca y acompañar y escuchar y si quieren tallerear, pero felicitarlas por el día de las madres me parece tan extraño… más bien creo que ya le tocará a sus respectivos críos esa parte… si quieren, claro está.

Sí que tengo mucho que agradecerle a mi propia madre, desde los genes hasta las herramientas para su uso en el futuro lejano y lo hago todos los días. Y a mis abuelas, por extensión biológica. Y listo.

Por otro lado, quiero enviar un mensaje estilo Mafalda a las madres del mundo para que se solidaricen unas con otras y respeten y en lo posible disfruten sus diferencias, porque les alvierto a todos, que esto de entrar a la maternidad es, para empezar, darse cuenta de que no importa qué hagas cuánto te esfuerces cuántas maravillosas razones tengas para tomar tus decisiones de madres: la gente te juzgará, madres padres hijos parientes vecinos y perfectos desconocidos, te juzgarán. Inevitable es que todos tengamos opiniones, daaaaah, pero de ahí a levantar la ceja cuando la madre en cuestión no pregunta hay años de diferencia. Y el reto es, creo yo, aprender a mandar al mundo al cuerno y tomar nuestras propias decisiones, tan informadas, conscientes y bienintencionadas como sea posible, lo cual es rebuznancia porque todas las mamás (y los papás… dahhh) hacemos lo mejor que podemos SIEMPRE hacemos lo mejor que podemos.

Amén.

(Ay, canijo, me salió lo aguerrida…. jajajaja)

La dulce espera

1. Estaba un poco traumándome por vivir mi embarazo con tanto fastidio cansancio roña quejumbrosidad y demás. Pero ahora he decidido que está todo bien, que gruñir es sólo otra forma de asimilar el proceso. En primer lugar, porque así he podido, y no están las cosas como para andarse juzgando asesinamente y cortando la cabeza. En segundo, porque he recibido muestras de solidaridad de mujeres a las que admiro y que también alucinaron sus embarazos. Además he llegado a la conclu que el hecho de sentir que esto es demasiado para mi pobre cuerpo y que en verdad no quiero pasar por esto de nuevo y que, en síntesis, ODIO estar embarazada, no me hace ni un poquito menos mujer ni interfiere en absoluto con mis instintos maternales ni me condiciona nada para ser mejor o peor madre. JA. Listo.

2. Las estrías son inevitables. Aunque los anuncios de crema digan lo contario, la verdad es que dependen de la capacidad de los fibroblastos de formar colágeno a una velocidad adecuada para estirar la piel existente. Dependen de factores hormonales y no sólo del estiramiento. Y no hay estudios que prueben que las cremas tienen algún efecto. Los factores genéticos y la química INTERNA del cuerpo son de mucho más peso que la crema de cocoa. Lo siento si a alguien le arruiné la fiesta.

3. Cuando veo mi cueipo de embarazada, siento que le quiero pedir perdón por someterlo a tal chinga. El cuerpo puede, es su misión biológica, todo él está diseñado para esto y tan es así que las mujeres sin hijos tienen más alto riesgo de unas enfermedades, bla bla bla… yo cuando me veo, le quiero pedir perdón a mi cuerpo.

4. Estar embarazada y lejos es otra gran chinga. Lejos de los amigos de la infancia y la adolescencia y lo que siguió, de mi familia, de las otras amigas embarazadas, de las que ya pasaron por ahí o las que se mueren por vivirlo o las que nunca quieren hijos… yo digo que siempre, pero mucho más cuando una mujer está embarazada necesita estar rodeada de úteros y de las decisiones que sus dueñas toman respecto de ellos. Es mi caso, al menos. Qué apachurramiento.

5. Me pregunto si la cercanía física con mis amigas le daría a este tiempo un aire de compartir y querer, más que un aire de hacer cola y aplicar la paciencia. O sea: ¿será que si estuviera rodeada de mi gente sería una embarazada rosa y flotadora, en lugar de una que asume el embarazo como un mal muy malo necesario para la procreación? Como con las tutsi, el mundo nunca lo sabrá.

6. Las clases de prep-pal-parto están un poc aburridas. Excepto porque la chica que se sienta junto a mí siempre tiene algo de que quejarse y está harta también. Ja. Me gusta. También he aprendido dos o tres cosas importantes y que sí que serán útiles, pero ya les contaré en otro post. Jueves tenemos la última.

7. Para el que quiera saber: se me hinchan los pies, tengo que hacer pipí cada tres segundos, me duele la espalda en lugares insospechados, me duele la barriga en lugares insospechados, las Braxton-Hicks no sólo tienen nombre de hombre (grrrr) sino que son de lo más incómodas, la acidez me despierta en la noche, peso 9 kilos más que al principio, camino como pato, se me cansan mucho las piernas, se me duermen los brazos, tengo el triple de pecas que al inicio (que es MUCHO), no he siquiera intentado saltar o correr en meses, me duelen las rodillas, mi cuerpo no responde cuando le digo alcánzame tal cosa, cada vez que como me ensucio la blusa gracias a mis enormes glándulas mamarias (aka tetas) y mi barriga que no deja que nada llegue al piso, me sale sangre de las encías cada vez que me lavo los diente y de la nariz cada vez que me sueno, toda mi ropa me aprieta y las patadas del hijo empiezan a doler. Estoy siempre cansada y el plan que más ilusión me hace es quedarme en casa. Además tengo alergia primaveral… es muy MUY lindo.

8. On the bright side… no, dejemos este post así, amargoso y cascarrabias. Ja.

Diatriba contra la moda infantil

Me pregunto yo ¿PORQUÉ TODA LA ROPA DE BEBÉ NIÑO TIENE QUE SER AZUL? La ropa y todo. Qué poca creatividad. Además me rechocan los temas deportivos porque sólo incluyen deportes demasiado obvios… a ver: ¿porqué no ponen un patín de hielo, unas argollas de gimnasia, una manopla de jai-alai, unaz vallas para salto de altura? Y qué tal el otro tema que se consigue: medios de transporte. Trenes, aviones, motocicletas (lo único que nos faltaba), coches… ¡como si el planeta necesitara promover el gasto de combustible entre las nuevas generaciones! También hay ropita con herramientas de construcción, nada muy creativo, ni instrumentos de escultor, por ejemplo, ni planos de arquitecto.

Lo que más me molesta es el sexismo: ¿a poco a las niñas no les gustan los medios de transporte o los deportes de balones? ¿a poco a los niños no les gusta perseguir mariposas o jugar con las flores? ¡Al menos al 50% de las mujeres que conozco le hace ilusión un nuevo juego de herramientas y un taladro inalámbrico y super poderoso! ¿Por qué los colores brillantes y cálidos se limitan a las niñas y los fríos a los niños? Odio a los hacedores de ropa, sexistas y aburridos. ¿Qué tal detalles menos estereotipados? ¿Qué tal temas que niños y niñas puedan disfrutar indistintamente? Por ejemplo animalitos, plantas, bosques completos, aspectos meteorológicos, artes, juguetes, figuras geométricas, personas, personajes, golosinas, comida en general, ciencia, literatura, civilizaciones diferentes, astrología, ecología… se podría hacer tanto.

Por lo pronto yo veré qué hago con mi gran gran gran desacuerdo con la moda infantil tradicional, además de buscarle ropa al crío en lugares menos tradicionales y en la sección de niñas de las tiendas tradicionales. Y obviamente, nunca de los nuncas vestiré a mi retoño con patrones militares. Tampoco la moda es axiológicamente aséptica, digo yo. OOOOOHHHHH no.

Anidamiento y bla bla

Nesting, le dicen en inglés. O sea, el impulso de hacer cosas de casa todo el día, neurosis común entre las empanizadas, según dicen. ¿O será la época de pre-mudanza? Pero de pronto me parece que el hogar es un desmadre y que quiero arreglar todos los cajones gabinetes los clósets, lavar y lavar la cocina el baño la ropa, aspirar y aspirar. Inconvenientes: tengo mucho trabajo con mi proyecto final del internado, poco tiempo y muy poca energía. Pero algo he hecho y oh sí que duele tirar unas cosas. Snif. De no ser por los recados folosóficos anti-acumulatorios que me dejaron en el post de Viajar ligera, no lo estaría logrando. Tiré mapas y souvenirs que tenía desde mi viaje por las Europas (hace 7 años, madre mía), papelitos, papelotes de archivo, fotos repetidas (ésas duelen pior), dibujos, cuadernos, apuntes… BUAAAAAAA. Cada día sin cajas para empacar siento que me vuelvo un poc más loca.

Duermo mejor, pero me acosan mis sueños recurrentes de toda la vida: que no he entregado la tarea de matemáticas, que llevo todo el semestre sin ir a tal clase y me acabo de dar cuenta, que me van a reprobar en orientación educativa, así, sueños de ñoña combinados con sueños de empanizada, por ejemplo, que por tratar de ponerme al corriente en clase de matemáticas no he cuidado a mi bebé en todo un mes y ahora el bebé no me quiere y llora cada vez que lo cargo pero yo estoy determinada a llevarlo conmigo hasta a la escuela y le quiero dar besos pero no se deja. De cualquier manera, duermo mucho mejor.

Náusea ha vuelto en las mañanas ¿QUEEEEEEÉ? Es cierto, pero parece que ésta náusea se quita comiendo, gracias al cielo mi antojo principal sigue siendo la fruta. Soy godda godda de mi panza, me pesa, es un fastidio, estar embarazada 24 horas al día, 7 días a la semana, no tengo ni un descansitoooooo, excepto la alberca. Me chocaaaaaaa. Sólo espero que la maternidad me caiga mejor que el embarazo. Tengo el estómago literalmente pegado a la garganta, los pulmones apachurrados todo el tiempo y a penas voy a hacer pipí y ya tengo que ir otra vez. Lo lindo es estar casada con la Milanesa. Aunque hoy casi le arranco la cabeza después de media hora de estarle diciendo tengo hambre tengo que comer y él quería todavía ir a escoger una peli (le toma horas). Entonces le gruñí y luego él me gruñó a mí y yo le ladré y él me arremedó y sólo le perdoné la vida porque mi hambre era más fuerte y me tardaba menos en agarrar una mansana (lo siento, se me antojó escribirlo con S). Me cae rete bien el güey.

Ahora me voy a echar cual res… ah no, me tengo que esperar porque acabo de comer yogurt con pasitas y si me acuesto oh acidez. El crío (Apuleyo, para la banda) se mueve con gran emoción y fuerza. Esta semana o la próxima empezará a abris sus ojitos. Oh enamoramiento hijístico. Milanesa dice que mi panza no parece un balón sino una caja fuerte porque es cuadradita… me pregunto en dónde fue al kínder la Milanesa. Cuando Milanesit se va a trabajar me dice adiós y me da besito y luego me agarra la panza y dice “adiós hijito” y yo quiero llorar.

Extraño a mi familia. Ojalá pudiera estar echada con la panza al aire en un sillón después de comer con ellos y escuchándolos platicar. Extraño a mi abuela también. No me gusta la comida fat-free. Sigo queriendo una chela. La única vez que he sentido que un bebé es en parte mío es cuando conocí a la hija de mi jermana. ¿Y si mi hijito no lo siento de la familia? ¿Y si el bonding me toma más a mí que a él? ¿Y si la Milanesa sigue insistiendo con que cancelemos el cable? ¿Y si nos volvemos locos en casa con bebé nuevo y mi suegra? ¿Y si no paso mi examen en mayo? ¿Y si nunca se me quita el miedo de manejar? ¿Y si mis costillas nunca vuelven a ser las de antes? Bueno ya. Camita.

Alquimia (o… los géminis somos bipolares)

El día de hoy se transofrmó de oh frustración a yei yei qué lindo día. Fue así (intentaré ser breve, pero nunca me sale):

Me di cuenta hace unos días de que ejercicio aeróbico para mí gran gran mecanismo antiestrés, paliativo, si quieren, pero gran ayuda, me permite asimilar y colocarme mejor ante los eventos mutantes y estresantes de la vida. Corría antes, pero ahora que soy un globo de agua se siente horrible. Caminar no produce el mismo efecto. Solución: nadar.

Ayer investigación de albercas públicas en la ciudat. Hoy levantada temprano para llegar a la hora, una hora en transporte público y cuando llego, ZAS, alberca cerrada por junta de nosequé. Grrrrr. Luego caminé un titi en el mucho frío hasta poder tomar el camión al centro comercial y buscarme unos gobles y una gorrita de nadar… o sea, pa al menos sentir que ya estaba avanzando en mi plan. ZAS, la tienda de deportes no existe más. GRRRRR. Oh frustración losodioatodos y en centro comercial no hay NI UNA tienda donde vendan cosas de deportes. Bola de coach potatos. Por suerte Milanesa en casa y le pude hablar a hacer quejoterapia, es como magia la quejoterapia de verdad. Por suerte (y por genética) me daba cuenta de qué buena es mi vida que ésas son mis frustraciones. Ni cómo hacer berrinche por esas tonterías, un insulto a la Felicidad, me parecía.

Pos ya me regresaba al hogars cuando me empezó a doler la barriga, como a la altura del ombligo, y que me espanto… a saber si esas son las famosas Braxton-Hicks o por qué me dolía, pero estaba agotada hasta mareada del cansancio y con la espalda toda cansada también. Me aplasté a reposar. Un ratote. Luego me acordé que junto al cc está la guay y que voy a preguntar y que me dan informes Y UN PASE PARA CUATRO DÍAS… YEEEEEEI. Y nomás porque soy bien necia me quedé… yo salí para ir a nadar y ora no regreso hasta que lo logre. Agotada y todo me metí a la alberca. OOOOOOOOOOOOOH FELICIDAAAAAAAAAAAAD. Sépanlo, las panzas no pesan en la alberca. Nadé y nadé tan tan tan feliz. Nadé de perrito, de ranita, de fodonga, de oh que rico, de espladas, de crawl no mucho porque no llevaba goggles ni lentes de contacto y no veía nada y me iba a estampar con otro nadador. Y como tengo el pelo corto cada vez que sacaba mi carita de lado para respirar el pelo se me hacía cortina de agua sobre los ojos y la boca… jajajaja, pero igual estuvo bien rico. No me dolía la espalda, me sentía flexible, ligerita, equilibrada, fuerte, hasta ágil. Necesitaba mucho sentir alguito de control sobre mi cuerpo (ay dios, bipolar y control freak, ¡sonamos! diría Mafalda). Ahora quiero nadar todos los días.

Después en las regaderas que son todas abiertas, entre tanta vieja encuerada me sentía tan tan feliz con mi barriga, tan bonita y tan importante. Qué lindo estar entre mujeres y tener un hijito en la barriga, qué lindo estar entre tantas mujeres encueradas, me gustó tanto ser una de ellas, oh por dios, vivo en el aislamiento total. Permítaseme el comentario en extremo tradicional, pero ahí y con mi barriga me sentía absolutamente femenina. Extraño a mis viejas y mis juntadas con puras comadres y estar entre mujeres. Snif. Fue hermoso sentir la vibra femenina manque fuera de desconocidas.

Bueno ya, luego en la noche me llamó mi papito que lo extrañaba muy bastante hace mucho que no hablaba con él porque ora sí lo traen desquitando el sueldo, tanta falta me hacía que la otra noche soñé que yo le quería enseñar algo y él no me pelaba porque estaba jugando a leer el periódico con mi tío Ricardo. Chale con los jijos que siempre queremos más amor y más atención de los papás (a mis casi 30, siempre quiero más). Jajaja. Me llamaron mi papito y mi mearrastrita y me llenaron el corazón de felicidad y clima tropical. Gracias, muchachos.

Y así el día quedó convertido en un lindo muy lindo día de amor y relajación.

Uy por cierto que ya tenemos depa para mudarnos. YEEEEEEI. Pero eso en otro post que, ya me extendí, y hay que contar bien la historia del depa porque hay magia abuelística involucrada y otras cosas bonitas.

Snif habitacional

Nos dijeron que no, del depa chido. Snif. Hoy iremos a ver otros dos, no podemos ver muchos porque los dueños quieren hacer sus citas a las 4. ¿Cómno esperan que uno pueda pagar las cantidades exorbitantes que cuesta rentar en esta ciudad y estar libre del trabajo a las 4PM? Malditos. Oh frustración de Milanesa y yo que sentimos que no encontraremos nada. Así me pasa cuando veo muchas cosas muy feas, casas, situaciones económicas, historias, destrucción, abandono, como que se me aplasta un poco el corazón.

Necesito ir a barrio latino a aprovisionar de golosinas de mi tierra, eso siempre me lavanta el ánimo. POr ejemplo, quiero un jugo de naranja recién hecho por el que no me quieran cobrar cinco dólares, ratas panteoneras. Por eso voy. Pero voy hasta el viernes porque soy muy trabajadora, aunque nadie me pague. Snif. Y si me pagaran podríamos pagar más de renta y encontrar algo más lindo… pero seguro nos sentiríamos estafados, tal vez es mejor así. Ash. Yo quería ese depa. Mucho. Snif.

Accidente matutino

Esta mañana me estaba preparando para desayunar en la sala frente a la compu y la calefacción (mi picnic) y cuando me iba a sentar metí mi pie con todo y calcetín en el plato de cereal. Fue horrible. El plato se volteó sobre la alfombra y desmadre de leche con cereal granolezco, desperdicio de la penúltima porción de mi cereal favorito y el penúltimo plátano, y mi calcetín mojado… no sé cómo le hice, pero la pata de mi piyama también se mojó, como si el chindolo plato fuera muy profundo. Y no sé cómo pero también se mojó al tapete de yoga que estaba al lado. Odio desperdiciar comida, odio tener que limpiar la alfombra y odio mojarme los calcetines.

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