Automovilismo tardío

Como tres veces en mi vida he aprendido a manejar y luego desaprendido por falta de coche. Pero esta vez, será diferente.

El primer reto fue pasar el estúspido examen escrito pa la licencia. Como tres veces lo preparé y luego no lo presentaba, hasta que un día dije basta ya y lo logré. Con eso me dieron un permiso que dice que puedo manejar siempre y cuando haya un adulto responsable en el coche (yo no cuento, claro). Qué ñoños. En mi rancho, primero se saca la licencia y luego se aprende a manejar. Jajaja. Aquí mi licencia mexa no vale nada, claro… ¿sabrán algo o lo harán nomás de tanteo?

Y ahora me la he pasado procrastinando (es uno de mis grandes talentos) pero la Mila insiste y como yo quiero ser una madre motorizada pa lo que se ofrezca pues hoy juimos a manejar por el mundo y avenidas y hasta el súper y Milanesa de copiloto. Lo único que no me gusta porque siento que no le agarro mucho la onda al coche es dar vuelta… pero no creo que sea un problema. La otra novedad fue poner gasolina porque en mi rancho una llega linda y mona y dice “tanto de magna”, así se pone la gasolina allá, y acá uno se baja del coche y se atiende a sí mismo. Qué falta de servicios. Ah, y el tapón de la gasolina no tiene llave. Qué falta de visión. Y luego al final me quedé encerrada en el coche porque se cerraron todas las puertas con seguro y no sabía cómo abrirlas (ante las risas de la Mila, claro). Culpa del coche, por supuesto.

Me sigo preguntando si a estas alturas de la vida todavía estoy a tiempo para aprender a andar sin rueditas la bici, o sea a manejar, pues, o si siempre me voy a sentir rara y que son demasiadas cosas que atender. La Bruja y la Negra sí lo lograron y también empezaron ya siendo de edad… o sea no de adolescentes. Creo que la Ex-rumy también. ¿Será por su propia audacia e inteligencia única de ellas, o será que uno aprende en los años adolescentes porque la inconsciencia puede ser una gran maestra? ¿Seré una conductora despreocupada en algún momento, de esas que pueden hasta escuchar música al mismo tiempo que manejan, o me la pasaré toda la vida describiéndome en voz alta todo lo que ocurre en mi universo automovilístico?

Heme aquí a mis casi 30, aprendiendo a manejar.

Susto pinche

Dispense usted mi francés en pleno título, querido y elegante lector, pero conforme lea se dará cuenta de que me quedé corta. Aunque es muy MUY importante que sepa antes de continuar que TODO ESTÁ BIEN y sólo fue un sustote producto de mi nueva personalidad de Pitufo Embarazado/Pitufo Paranoico.

Como ya sabemos este crío no sabe que tiene toda una vida para moverse y aprovecha cada segundo del día para darle vuelo a la hilacha y a los impulsos neuromusculares. Jo. Nomás que ayer desperté y en lugar del rataplám de siempre en mi barriga, silencio. Como a las 8 se movió pero como con fiaca. Luego nada. Como a las 10 otra vez, luego nada. Y yo desde las 8 ya había notado que chapulín no estaba echando su desmadre de siempre. Hice mis trucos: tomar agua, comer cosas, echarme, darme palmaditas en la barriga y chapulín seguía en silencio. OH TERROR. En verdad terror. Hasta me apachurraba la panza y sentía que no lo encontraba.

Entonces llamé a Kaiser que es el seguro médico que tenemos, una HMO, o sea proveedora de servicios médicos en serie. La enfermera me dijo básicamente que yo era una loca y que si no tenía 28 semanas no había pex. Me dijo “háblanos si en 12 horas no lo sientes”, y yo girando en un confetti por supuesto. Ante mi insistencia mandaron un mensaje a la ofic de mi doctora y me llamó una enfermera que me dijo “ni te arriesgues, llama directo a Labor and Delivery y si no te hacen caso pues les caes directamente”. Y en eso yo ya estaba sintiendo que el crío se movía un poquito más, ya eran las 3PM. Así que llamé a L&D y una estúspida enfermera o secre o algo dejó salir todo su perfil burocrtático: ¿me das tu número de registro médico???, permíteme… un segundito… te pongo en espera… ¿me repites tu número? Hasta que le dije, literalmente entre lágrimas, que me estaba volviendo loca del susto que por favor no me pusiera en hold, y la animal del demonio sale conque así es el área y mientras yo estoy en el tel tiene otras mujeres pariendo. ¿Y qué? ¿Ella es la única presente? ¿Ella tiene que atender los partos? Así que la amenacé con lanzarme personalmente o peor, ir a Emergencias. Sépanlo, es el terror de las HMOs que uno se apersone porque corre el riesgo de desquitar el costo del seguro.

Después de un rato y salirme con las mismas pendejadas que la otra enfermera, me dijo que ella estaba tranquila porque manque fuera poquito sí había sentido al bebé moverse. Seguramente ayudaba (a su tranquilidad) que el jijo no es suyo. Me dijo ¿pos qué quieres mana pa quedarte tranquila? Y le dije que iba a ir. Y le llamé a Milanesa a su trabajo pa que me llamara acabando su clase y fuéramos, aunque ya el chapulín estaba dando más señales de vida… claro, después de pegarle de gritos a la estúspida del tel hasta el hijo de esponjó. Y luego mandé mail a mi dra y me llamó en shinga para ver cómo estaba, si sentía más movimiento y para explicarme con toda docencia y evidencia científica por qué no debía preocuparme y para hacerme otras preguntas pa confirmar que todo bien. Amo a mi doctora. Me decía “dime la verdad, ¿no te estoy volviendo loca con esta info? ¿no te estoy dejando en las mismas?” Y le dije que no, porque yo sé que a ella sí le importan los pacientes y no me estaba recitando el protocolo sino hablando desde su experiencia de 20 años o no sé cuántos. Y ya.

El resto del día de ayer chapulín como ahuevadito estuvo, mi humanito, pero hoy amaneció con los bríos de siempre. Fiu. Cuando superé el susto pensaba que claro que estoy harta de estar embarazada y el embarazo apesta y tal, pero qué raro va a ser tener mi cuerpo para mí sola. Me pregunté si la depresión post-parto no es sólo un desajuste hormonal encabronado sino que tiene causas extrínsecas y la principal sentir el cuerpo deshabitado, huero, con sus ecos de antes y vacío de bebé, como si nada hubiera pasado. Eso sí lo voy a extrañar, creo.

La perra de la vecina

Probablemente todos mis 3 lectores sepan que soy perrofóbica. No sabemos por qué, no es que tenga memorias traumáticas de múltipes ataques perrunos de los cuales se derive mi pánico, de hecho la única vez que un perro se me lanzó con malas intenciones yo ya les tenía mucho miedo.

Mis primeros recuerdos de perrofobia son con el King, el pastor alemán de mis primos. Luego el Boxi, un boxer en el jardín de los condominios donde vivíamos. Luego el Buba, nuestro propio perro (un maltés, jajaja) por el que nunca me atrevía a salir al patio. Después el doberman de la constructora de la esquina de nuestra casa, y así. Toda mi vida he vivido aterrorizada por un perro que vive cerca, me asomo antes de salir a la calle para asegurarme que no hay peligro, cuando voy caminando escucho cualquier mínimo sonido que pudiera ser una patita de perro y se me sale el corazón del susto… sólo una vez usé mis patines en el parque porqueme daba terror que me persiguiera un perro y no voy nunca de los nuncas a quedarme el fin de semana a una casa donde hay perro grande.

Claro que hago excepciones, me llegué a acostumbrar al Maxito a pesar de que cuando nos conocimos me quiso comer; a veces llegué a acariciar a Frida y a Tomás (boxers) y en general no tengo problemas con los perros pequeñitos (cocker es muy grande para mí). Por muy bien que me caiga un perro, nunca me siento en total confianza cerca de él. No es miedito. No es cuiscuas, es pánico. O sea, que si un perro se me acerca a altas velocidades o me ladra, me paralizo y empiezo a llorar descontroladamente.

En esta ciudad las cosas han mejorado ciertamente, porque la gente tiene amarrados a sus perros y hay parques especiales y áreas donde la gente sí puede soltar a sus canes. En los demás lados, tienen que estar amarrados y así sucede. La verdad es que es otra vida para mí, por fin me siento libre de andar por la calle parques caminitos sin el terror de que me vaya a comer un perro. Casi siempre.

Porque tenemos una vecina que tiene una perra, la perra de mi vecina, una pastor alemán que es enorme y la verdad tiene una carita muy linda pero es un monstruosa. Siempre le ladra a todos los que pasan y la vecina es tan hija de la chi que la deja afuerita tomando el sol, con la cadena muchas veces, pero la perra es enorme y en lo que hace el intento de comerse al transeúnte jala la cadena y una vez arrancó la cerca piñatera de la que la amarran. Eso no es todo, la estúspida e irresponsable vecina la saca a pasear SIN cadena y la perra corre hasta la gente y se detiene como a 5cm y ladra sin parar, mientras la vecina le grita su nombre y le dice sit, a la perra le importa un cacahuate. Un día casi se comió a la Milanesa, ayer casi se come al cartero. Yo un día le dije cosas y se atrevió a decirme “es muy amistosa”. JA. Ya lo dice el viejo y conocido refrán: los que son tus amigos no se hablarán nunca… No: los que no te hablan, seguro son tus amigos… No: Si los puedes contar con una mano, entonces qué flojera… bueno, la idea es esa.

Así que no sé a quién llamar para que alguien con autoridad le diga a la perra desconsiderada de la vecina que amarre a su perra. Porque yo sé bien que no es problema del perro sino del dueño. Y mientras decido qué hacer, lanzaré mi declaración antiperruna:

Dueños de perros: el mundo no está obligado a disfrutar a los perros. Si el perro es el mejor amigo del hombre eso está muy bien, cuídenlo y bésenlo, es suficiente con que sea su propio mejor amigo. No confío en los perros, en lo único que confío es en que tienen un lado salvaje que puede salir en cualquier momento y yo no quiero estar ahí. Y cuando alguien dice que le tiene miedo a los perros, no nos digan “es muy amigable”, porque lo que están diciendo en realidad es “obviamente estás loca, mi perrito no desciende de los lobos sino de los conejitos y ni tiene dientes” y también “el problema es tuyo, no mío”. Y hasta eso, a algunos perros los tolero, pero a los dueños inconscientes egoístas irrespetuosos e irresponsables, les tengo hasta más miedo que a sus perros.

PD. Tengo estrés por la continuación de mi internado, con todo lo que he faltado por estar gomitando llevo sólo 195 horas… de 480, y no sé si voy a terminar a tiempo para presentar mi examen en mayo. Bua. Luego cuento, porque ahora no tengo ganas de amargarme la vida. Claro que Milanesa me derrite con su amor y ayer en medio de toda mi angustia y apachurre me dijo “lo más importante ahora es el bebé y el bebé está bien”. BUAAAAAAAA.