Probablemente todos mis 3 lectores sepan que soy perrofóbica. No sabemos por qué, no es que tenga memorias traumáticas de múltipes ataques perrunos de los cuales se derive mi pánico, de hecho la única vez que un perro se me lanzó con malas intenciones yo ya les tenía mucho miedo.
Mis primeros recuerdos de perrofobia son con el King, el pastor alemán de mis primos. Luego el Boxi, un boxer en el jardín de los condominios donde vivíamos. Luego el Buba, nuestro propio perro (un maltés, jajaja) por el que nunca me atrevía a salir al patio. Después el doberman de la constructora de la esquina de nuestra casa, y así. Toda mi vida he vivido aterrorizada por un perro que vive cerca, me asomo antes de salir a la calle para asegurarme que no hay peligro, cuando voy caminando escucho cualquier mínimo sonido que pudiera ser una patita de perro y se me sale el corazón del susto… sólo una vez usé mis patines en el parque porqueme daba terror que me persiguiera un perro y no voy nunca de los nuncas a quedarme el fin de semana a una casa donde hay perro grande.
Claro que hago excepciones, me llegué a acostumbrar al Maxito a pesar de que cuando nos conocimos me quiso comer; a veces llegué a acariciar a Frida y a Tomás (boxers) y en general no tengo problemas con los perros pequeñitos (cocker es muy grande para mí). Por muy bien que me caiga un perro, nunca me siento en total confianza cerca de él. No es miedito. No es cuiscuas, es pánico. O sea, que si un perro se me acerca a altas velocidades o me ladra, me paralizo y empiezo a llorar descontroladamente.
En esta ciudad las cosas han mejorado ciertamente, porque la gente tiene amarrados a sus perros y hay parques especiales y áreas donde la gente sí puede soltar a sus canes. En los demás lados, tienen que estar amarrados y así sucede. La verdad es que es otra vida para mí, por fin me siento libre de andar por la calle parques caminitos sin el terror de que me vaya a comer un perro. Casi siempre.
Porque tenemos una vecina que tiene una perra, la perra de mi vecina, una pastor alemán que es enorme y la verdad tiene una carita muy linda pero es un monstruosa. Siempre le ladra a todos los que pasan y la vecina es tan hija de la chi que la deja afuerita tomando el sol, con la cadena muchas veces, pero la perra es enorme y en lo que hace el intento de comerse al transeúnte jala la cadena y una vez arrancó la cerca piñatera de la que la amarran. Eso no es todo, la estúspida e irresponsable vecina la saca a pasear SIN cadena y la perra corre hasta la gente y se detiene como a 5cm y ladra sin parar, mientras la vecina le grita su nombre y le dice sit, a la perra le importa un cacahuate. Un día casi se comió a la Milanesa, ayer casi se come al cartero. Yo un día le dije cosas y se atrevió a decirme “es muy amistosa”. JA. Ya lo dice el viejo y conocido refrán: los que son tus amigos no se hablarán nunca… No: los que no te hablan, seguro son tus amigos… No: Si los puedes contar con una mano, entonces qué flojera… bueno, la idea es esa.
Así que no sé a quién llamar para que alguien con autoridad le diga a la perra desconsiderada de la vecina que amarre a su perra. Porque yo sé bien que no es problema del perro sino del dueño. Y mientras decido qué hacer, lanzaré mi declaración antiperruna:
Dueños de perros: el mundo no está obligado a disfrutar a los perros. Si el perro es el mejor amigo del hombre eso está muy bien, cuídenlo y bésenlo, es suficiente con que sea su propio mejor amigo. No confío en los perros, en lo único que confío es en que tienen un lado salvaje que puede salir en cualquier momento y yo no quiero estar ahí. Y cuando alguien dice que le tiene miedo a los perros, no nos digan “es muy amigable”, porque lo que están diciendo en realidad es “obviamente estás loca, mi perrito no desciende de los lobos sino de los conejitos y ni tiene dientes” y también “el problema es tuyo, no mío”. Y hasta eso, a algunos perros los tolero, pero a los dueños inconscientes egoístas irrespetuosos e irresponsables, les tengo hasta más miedo que a sus perros.
PD. Tengo estrés por la continuación de mi internado, con todo lo que he faltado por estar gomitando llevo sólo 195 horas… de 480, y no sé si voy a terminar a tiempo para presentar mi examen en mayo. Bua. Luego cuento, porque ahora no tengo ganas de amargarme la vida. Claro que Milanesa me derrite con su amor y ayer en medio de toda mi angustia y apachurre me dijo “lo más importante ahora es el bebé y el bebé está bien”. BUAAAAAAAA.