Ruca champiñón

Bueno, ya sé que lo de ruca es despectivo, y yo ni idea tengo de su historia, pero tampoco soy su terapeuta para estarle resolviendo los traumas y frustraciones, así que se queda: ruca champiñón.

Es una mujer ocmo de unos sesenta y tantos, con pocos dientes, cara de piyama y un gorrito que la hace parecer champiñón. La vi dos veces sentándose a descansar en los escalones de nuesta puerta, pero justo cuando íbamos saliendo, y al vernos venir ella se levantaba y se iba. Yo digo que un escalón pa reposarlas no se le niega a nadie, y menos a su venerable edad, pero nunca ns dio tiempo de decirle nada (ah eso sí, ruca pero veloz). Otra mañana tocó el timbre y me asomé, preguntó por nosequién, le dije aquí no vive, y preguntó algo más y luego si somos dueños del edificio o si tenemos la suerte de poder pagar una renta. Después de eso le dije “lo siento no puedo ayudarla adiosito”. Y ahí sellé mi destino de los últimos meses, porque nada la detiene, cada domingo en la mañana ella toca el timbre y claro despierta al hijo o al que le toque dormir, y sale corriendo. En mi caso me levanto con el corazón en la boca porque el timbre suena horrible y cuando me asomo o salgo no hay tal ruca. Argh.

El domingo pasado que yo estba dispuesta a decirle cosas, pero Milanesa fue más rápido que yo y le dijo “How can I help you” y ella dijo que se había equivocado, Milanesa dijo “siiii, pero te has equivocada cada semana los últimos meses, ya no lo hagas” y eso mientras yo corría escaleras abajo y la ruca shuuuuum, ya no estaba.

Hoy, que me había olvidado de tan idiosincrático personaje, salí a comprar la leche del Chapu y cuando llegamos (más bien cerca de las 10) tooooooing que veo a ruca-champiñón acercándose a mi puerta, a mi timbre, con su dedito listo para molestar al prójimooooooo, y que me estaciono y que me bajo y que tiene lugar el siguiente intercambio:
Yo – oóoooooooigame señora: usté ha estado tocando mi timbre todos los domingos
RCH – hoy no lo toqué (con carita de cadillo)
Yo – pero lo iba a tocar, y lo ha estado haciendo
RCH – pero hoy no lo toqué
Yo – ya sé, tiene que dejar de tocar mi timbre, no quiero que toque mi timbre nunca más
RCH – pero pero
Yo – nunca más, por favor, y si lo hace voy a llamar a la policía, OK?
RCH – está bien, gracias
RCH – gracias a usted, adiós

Así, medio interrumpidos los turnos como corresponde a una discusión en la vía pública, y luego se fue y me subí al coche pa estacionarme bien, y estaba temblando respiración acelerada espantada y preguntándome si había gritado, si había sido grosera o sólo firme, si había otra forma de decirle, si me pasé de lanza, si fue un acto compasivo… chale conmigo, esto de poner límites no lo tengo 100% dominado, pero esta es una batalla personal ganada. Aún si doña champi viene el siguiente domingo, me siento triunfante (¿o triunfadora? bueno, las dos cosas).

La próxima vez a ver si me acuerdo de respirar profundo antes de iniciar un altercado de esos, tal vez así pienso mejor en lo que estoy diciendo y cómo lo digo. Pero claro que eso es nivel ultra master de poner límites, y yo todavía estoy como en primaria.

Y cuando duermo no descanso

Primer sueño
Del hospital nos llaman a Milanesa y a mí para decirnos que nos tienen que hacer un estudio. Llegamos a las 7PM y nos tienen en una sala de espera, con sofás y una tele enorme. Como a las 11PM nos dicen que no hay camas, que tendremos que dormir en el piso en la sala de espera. Nos enojamos, claro, le digo a la enfermera que nos tienen que dar un lugar decente para dormir, que ellos nos hicieron ir a esas horas y es su responsabilidad y tal. Me dice que hable con su supervisora. Y así, voy por el área de pediatría del hospital buscando con quién quejarme para que me resuelvan y preguntándome qué demonios hago yo de paciente en pediatría. Aún así, insisto, me tienen que dar una cama.

Se abren y se cierran puertas alrededor de mí: entro a una oficina y cuando quiero volver por la puerta la sala cambió y ahora es la incubadora, me regreso por la misma puerta y es cuidados intensivos, otra vez a la puerta y salgo a diferentes salas y diferentes pasillos. En el hospital tienen dos perros de visita: un pastor alemán y un boxer, pienso que para mi suerte el boxer me va a ladrar cuando pase junto a e´l y el cuarto que nos den será donde este el otro perro. Sigo tratando de volver por la puerta que entré y cada vez el lugar es diferente. Encuentro a una enfermera que conozco que además es administradora y le vuelvo a explicar todo. No me hace caso. Decido que más vale tratar de dormir un poco.

En la sala de espera hay tres camas ahora. En una hay una familia y mi kermit en la orilla. Me arruncho con mi kermit pensando que al menos así puedo abrazarla un ratito y disfrutar la noche, pero cuando me empiezo a quedar dormida me doy cuenta de que no es ella, es un hombre chino muy flaco y un poco deforme todo dormido y un poco sudado. Salto de la cama y lo veo con un poco de asco y un mucho de sorpresa.

Segundo sueño, misma noche
Estoy en mi cuarto cambiándome de ropa y mi mamá en la cocina haciendo sopa para cenar. Escucho que en la TV está una escena de Penélope Cruz en Vicky Cristina Barcelona y corro a la sala a verla. Entonces me acuerdo que mi papá regresaba ese mismo día de viaje y decido ir a su casa, que está a la vuelta de la esquina, a ver si ya llegó, para saludarlo. Me paro abajo de su edificio y veo todo apagado, asumo que no está. Trato de regresar a mi casa dándole la vuelta a la manzana pero salgo a otra calle, y a otra y a otra, y cada vez las calles se ponen más feas y acabo en rumbos obscuros y sucios y solitarios del DF. Y no entiendo dónde me perdí ni dónde tenía que haber dado vuelta.

Buscando la pesera correcta entro a un lugar por un puente peatonal, con puestos a los lados, muchísima gente, el techo cubierto con lonas blancas y es obvio que no pertenezco ahí y que estoy perdida. Parece como los “camerinos” de la Arena México o algo así, hay posters de luchadores y ese ambiente. Veo a un chico y se me hace conocido y trae un iPhone, así que le grito y le pido que me ayude. Le pido su teléfono y él me ignora pero yo corro tras él. Me hace cara de que me conoce y dice que me va a ayudar pero no quiere que nadie sepa que me conoce. Yo pienso que es un abuso pedirle que me acompañe de regreso a mi casa pero también sé que necesito mucho que lo haga. Finalmente se pierde entre la multitud, no me ayuda nada, me deja.

Salgo del lugar asustada y también preocupada porque mi mamá me estaba esperando con la cena. Me meto a un edificio viejo pintado de blanco, como una bodega, adentro hay departamentos y entro a uno. Tiene ventanas grandes y como ya amaneció la luz entra blanca y tranquila por la ventana. Una chica en la cocina prepara una sopa, yo entro y no nos decimos nada, pero el lugar se parece al depa de la Loz (piso de madera clarita, decorado con tema de manzanas) y yo sé que se acaba de mudar, que es su primer depa y la primera vez que vive sola. Encima de los adornos y de unas jarras hay una capa sólida de parafina. La levanto un poco y es hermosa, blanca y frágil y al mismo tiempo mucho más efectiva que el papel o la tela. Yo pienso que es una forma brillante de proteger las cosas del polvo y que debemos usarla en casa. Encuentro un teléfono y empiezo a marcar, pero no funciona. La chica aparece y me trae otro teléfono, blanco, con dibujitos. Me explica que para marcar hay que apretar un botón con un corazoncito y otro con un cohete espacial. Pienso en pedirle a la chica que me acompañe a mi casa.

Llamo a mi mamá y lo primero que le digo es que estoy bien, y me pongo a llorar diciendo estoy bien estoy bien, le explico que me perdí, que estoy en casa de una chica y que le voy a pedir que me acompañe (aunque sea un abuso). Mi mamá me dice que está todo bien, no está preocupada, nunca se preocupó. Me dice que nos vemos en la casa.

Nosotros los traumados

Cuando la vida de uno o de una ha sido lacerada sangrientamente por la tragedia, los traumas se quedan por siempre. Enfrentar grandes pérdidas deja una huella imborrable. Las pérdidas pueden ser tan públicas como la muerte de una madre, o tan privadas y a discreción como la muerte de uno mismo o de una gran ilusión. No importa el escándalo, sino la vivencia. Claro que años de terapia pueden devolvernos a la funcionalidad el optimismo la felicidad más deliciosa el agradecimiento con la vida por todo lo que se mueve y lo que no… pero siempre se queda una huella.

Mi huella, que comparto con muchos de mis amigos y gente querida, es que cuando más feliz soy, una parte de mí teme que venga de nuevo la tragedia y acabe con todo el amor. En mi mente construyo, sin querer (daaah) escenas de mi papá o mi hermana muertos, de mi familia, de mis amigos. Es mi mayor miedo… sí, más que los perros. Cada vez que un sueño de esos me ataca en la noche recuerdo a mi mamá diciéndome que los sueños no necesariamente son premoniciones, sino que simplemente regflejan nuestros miedos más profundos (entre otras cosas), y eso me tranquiliza. Me ha tomado años domesticarme el cerebro y cada vez que tengo un nuevo amor hay que empezar desde el principio otra vez. Han sido años de práctica los que he necesitado para aplacarme cada vez que pienso que algo le puede pasar a la Milanesa, pro ejemplo. Ahora cuando mi mente actúa de acuerdo con sus traumas rápidamente sale mi otro yo a decirme que nel, que es sólo una reacción postraumática y que todo estará bien porque las probabilidades, la vida, las estrellas y el sereno, y entonces dedico menos y menos tiempo a esos pensamientos infinitamente dolorosos y más a disfrutar lo que sí tengo y a sentirme como si fuera una persona normal que tiene derecho a la gran felicidad y a vivir feliz y con amor.

Larga introducción explica por qué cuando le encontré a Marcelo una bola en la clavícula me eché a llorar con una mezcla de pánico y dolor absoluto, y otra parte de mí intentaba domesticar mis locos pensamientos, pero no era tan efectiva. Llevamos a bebé al doctor, un doctor, luego su doctora de cabecera, luego segunda opinión (pedida por su pediatra) y todos coincidieron que la tal bola es su hueso reparándose. Resulta que al nacer, no sólo su cabeza era enorme sino que sus hombritos también estaban atorados (oh sí, tengo un bebedonte) en mi pelvis y creen que se fracturó o fisuró su clavícula del lado izquierdo y la bola es un callo que desaparecerá con el tiempo. No están cocupados los médicos porque Chapu no da señales de dolor y sus movimientos son simétricos (y hermosos, claro). Pero mientras llegaban a esa conclusión yo respondí como traumada que soy. Ni modo.

Luego mi papito (quien por obra y gracia de todos los dioses tuvo vacaciones y se lanzó a conocer al nieto con todo y abuela Gungui y me hicieron asquerosamente feliz) me preguntó cómo cambiaba la perspectiva ahora que tengo crío, cómo se vé la vida, me dijo. Y yo dije oh qué linda, porque sí que es hermosa, pero sólo lo dije así para no ponerme a llorar como la loca otra vez, la verdad es que quería decirle que es horrible, que acabo de empezar mi lucha para domesticar el miedo de perder a mi bebito, que es horrible amar tanto a los vivos estúpidos vivos que parecen tan frágiles a los ojos de nosotros los traumados.

Partoaventuras 1era parte

¡¡¡¡¡¡LO LOGRAMOOOOOOOOOOOOS!!!! Hemos parido (se siente como trabajo en equipo) un hermoso Marcelo de 3960 grs, 53 centímetros y unos cachetotes colgantes espectaculares. En resumen: 12 horas de parto, extracción con aspiradora de vacío, libramos la cesárea por una contracción literalmente y ahora estamos en casa, felices con el gordo, entrando en paternilandia con el pie derecho (o sea, sin dormir, madreados, confundidos, torpes, pero muy optimistas y entusiasmados).

Como ahora mis horas están contadas, las Partoaventuras irán por entregas, a ver cuánto me toma escribirlas. Mi suegra tiene a Marcelito en brazos y yo dormí TRES horas en la noche, así queme siento que puedo conquistar el mundo, o al menos, procesar y compartir la experiencia del parto:

Pues el 26, antes de llamar al hospital para decir que a qué hora empezábamos con la inducción, PLAC que se rompe la fuente. La cosa más rara, porque no había dormido nada bien y cuando por fin me estaba quedando dormida sentí algo en mi ser, y NO, no era agua, sólo algo que me sugirió que tal vez la aventura estaba empezando. Así que salté con todo y panza de la cama y OHHHHHH por diooooos, el diluvio universal, juuuuuuuuuuush juuuuuuuuuuush aguaaaaaaaaaaaaaaaaaaa toda en el piso y ni una gota en la cama pero era cantidaaaaaaaad de aguaaaaaaa. Milanesa Milanesa, se me rompió la fuente aaaaaaaaaaaaaahhhhhhh y Milanesa medio dormido ¿QUÉ? WOW What next? Así que rápido al tel a llamarle a Ay-lín que de cualquier manera iba a venir ese día para el parto inducido. Por cierto que Ay-lín tenía eventos incancelables toooodo el fin, así que sólo nos acompañaría un rato el jueves. También por cierto que ese día justoooooooo se quedaron dormidos ella y su jombre y no fueron al gimnasio entonces estaban en casa tranquis cuando llamé. Celebramos ampliamente el evento y quedamos de vernos en el hospi.

Llamé acto seguido al hospi. MY WATER BROOOOOOOKE!!!! Expliqué que ya me tenían en la agenda como quiera. Me dijeron ya lánzate. Y yo: ¿y mi desayuno? ¿y me puedo meter a bañar, alguito? ME dejaron bañarme sólo porque todavía no tenía contracciones. Me bañé, revisamos maleta, Milanesa lavó los trastes (ante mi cara de juat disimulada, ¿porqué se pone a lavar los platos? ¿será su intento de no empanicarse?). Y salimos al hospi llenos de tooooooodas las cosas que nos dijeron que había que llevar y yo brincaba de emoción y no podía creer mi espectacular suerte bendición puntería y para entonces, con cada contracción yo me echaba en cuatro patas porque sí que empezaron a doler.

Noticias tentativas

Nada de nada. Mañana oficialmente nos pasamos por una semana de la fecha de entrega del Tripu. Y Tripu no se da por enterado. Bueno. Muchas ideas al respecto. Una, es que si supiéramos que mi cuerpo se está preparando y que las cosas avanzan aunque sea con desesperante lentitud, esperar no es mala idea. Excepto porque mi espalda me está matando y el crío pesa un montón y cada vez que quiero cambiar de posición me duele la piel y los músculos de la barriga y los ánimos otra vez se me van engruñeciendo. El asunto es que no tengo nada de síntomas. Nada. Ah sí, muchas contracciones de BH que en realidad no conducen al parto y que se sienten horribles. Cada vez que la Milanesa me hace reír me contracciono toda, y como la Mila es muy chistoso, sufro un poco. Fuera de eso, nada de síntomas. Una contracción de verdad por aquí, un dolorcillo de cadera diferente por acá, pero todo se esfuma. Así que este asunto podría tomar no sabemos cuánto tiempo, y desde mañana de cualquier manera tienen que empezar a hacer pruebas de estrés fetal. Tenemos ya las dos citas hechas, la de la induc y la del estrés…. ¿a cuál iremos? (música de misterio de telenovela mala).

Pensamos que teníamos ganas de pasar la mayor cantidad de tiempo en casa durante el parto, en lugar de estar de principio a fin en el hospi, pero tampoco quiero ser un perro aferrado. Porque eso sí, una de las cosas que me he prometido es no tener muchísimas expectativas para el parto, además de tener un bebé sanito y ya, pero ya ven cómo son las expectativas y los deseos del corazón que a veces se arrunchan debajo de la piel sin que uno se dé mucha cuenta y cuando hay que tomar decisiones SOPAS ahí están anidados y cuesta dejarlos ir.

En realidad, en estos momentos, todas las opciones son sólo apuestas. No hay garantía de que pasar tiempo extra en la barriga sea super beneficioso para el chapulín, no hay garantía de que el parto natural no requiera dos o tres días de hospital como calculan con la inducción, no hay garantía de parir siquiera en una semana sin intervención, no sabemos si esperar es lo mejor o intervenir es lo mejor, para mí ni para el hijo. HOSTIA; pues es que así es la vida mesma, veá, uno va por ahí a tientas nomás haciendo lo mejor que puede, decidiendo lo que parece mejor desde alguna perspectiva, apostando y ganando y perdiendo y volviendo a empezar (ahora música como del momento filosófico en peli de acción).

Creo que nos vamos por la induc. Idealmente hijito nacería solito antes de las 10 AM de mañana, todavía tenemos esa posibilidad aunque cada vez es menos probable que suceda (digo, porque las horas pasan y no se detienen las méndigas), pero si no, creo que iremos a la cita de la induc.

Nomás por si de aquí a mañana no hay novedad, les notifico que al hospi iríamos tempris, estaríamos esperando pasar ahí dos o tres días (¿o noches?) y seguramente sin contestar el celu por estar absortos en el proceso y tratar de hacer del hospital un ambiente nidezco y acolchonado para recibir al hijito lindo chiquito en este planeta en esta familia que lo espera con amor y con todos los amigos que están lejos pero que nos alimentan con su amor también. Tan pronto nos recuperásemos de tan magno evento, mandaremos noticias y con tantita suerte, hasta una foto del recién llegado tripulante. ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAY se imaginan qué emociooooooooooooooon por fin conocerlooooooooooooooo!!!!!!

BESOS AL PÚBLICOOOOOOOO

Momentos embarazosos

La negra tiene razón: a estas alturas de mi vida, me puedo dar el lujo de reprobar un examen.

A continuación, breve (juro intentarlo) narración de cena con los in-laws, para compartir panorama general de mi vida de empanizada al noveno mes:

Último día de conferencia en ciudad de los suegros, pasaron tooodos por mí y nos fuimos a cenar, suegros y pequeño cuñado incluido. Lindo restaurante, pero yo casi me quedaba dormida en la silla después de tres días de evento, dormir muy mal y tener dolor en espalda panza piernas y contracciones que se me va el aire y dolor constante. Cuando llegamos, mi suegra me aparta un lugar a su lado y yo no es que no quisiera, pero tenía chipil de marido y estaba roñas con el mundo y sólo quería ladrarle a todos comer una cena bien gorda y grasosa viendo al vacío sin hablar con nadie (y menos en inglés) y luego tratar de dormir. Pero me controlé y me senté junto a la suegris que es linda y mona.

Milanesa y yo nos levantamos para ir al baño. Y a mí me toma todo un minuto levantarme porque los ligamentos de la cadera y la espalda y la pierna acalambrada y la contracción. Finalmente lo logro y el en camino, hijito brinca sobre mi vejiga y algún otro órgano interno, lo cual hace que, literalmente no pueda seguir caminando y me doble un poc del dolor y me agarre la panza pa que duela menos y me salga algún sonido como argh. Obvio la gente del restaurante se alarma y voltea, pero yo no me doy cuenta. Milanesit me dice que no puedo hacer esas cosas en medio de tanta gente porque todos creen que estoy pariendo. Y entonces yo me esponjo y le digo cuánto me importa lo que piensen, y que si se van a traumar con mi embarazo doloroso que se paguen la terapia, mi parlamento salpicado de algunos términos folklóricos netamente mexicanos, claro está.

Después del baño vuelvo a la mesa caminando como pato y aun con hijito en la vejiga. Llega nuestra comida deliciosa (en verdad deliciosa y goddita gracias al cielo porque en la confe sólo dieron ensalada de hierbitas ese día) y empezamos a hablar de cuando mi suegra venga a ayudarnos con bebé. Aclaro que mi suegra dispuesta y manifestando su intención de venir a hacernos de comer limpiar el hogar lavarnos la ropa y ayudarnos para que nosotros cuidemos a bebé… y mientras me soba la panza y le dice al bebé soy tu abuela y te amo y ya te quiero conocer. Sí es linda en verdad la suegra. El caso es que suegra pregunta: si el bebé nace cuando yo esté allá, ¿de cualquier manera le avisarán a Ay-lin? A lo que nosotros respondimos sí claro. Y luego nos cayó el 20 de que suegra está diciendo que ella quiere estar en el parto, y fue horrible tener que decir que no. Horrible porque vimos su corazoncito hacer crack, horrible porque ante su pregunta directa hacia mí de ¿no te sentirías cómoda conmigo? tuve que responder un NO honesto y sin anestesia. Y yo decía lo siento lo siento y quería ser mona también pero entre todo yo seguía de muy mal humor con el mundo por estar adolorida y cansada. Y luego silencio incómodo. Fue horrible.

Acabamos la cena con un cheesecake que es mi pastel favorito del universo (junto con el pastel de zanahoria, el pay de manzana y el pay de cereza) que no pude probar porque la agrura me atacaba y ni siquiera me había comido medio plato de pasta. Luego llegamos al hogar y tratamos de ver una peli de Indiana Jones, de las viejas, pero después de 20 min de darme vueltas en el sillón o intentar darme vueltas para ver si me acomodaba, me quedé dormida en la sala hasta que el derrumbe de la mina de quién sabe quién en la peli me despertó y me fui a acostar con mis mismos dolores y mi roña, contando las horas para que el vuelo de regreso despegara y entonces sí estar segura de que el hijo no nos naciera en ciudad in-laws.

Y ya. Odio a los pitufos.

BUAAAAA

El examen fue horrible. Horrible. Desparramamiento de ceros, diria Mafalda. Al menos en mi direccion.

O eso creo, porque en realidad no tengo NI IDEA de como me fue (y no tengo acentos en esta compu, snif), Obskit diria que soy nerd y modesta, pero en verdad, de verdad verdadera que estoy totalmente confundida y mejor ya espero lo peor. No es como en unos examenes en que uno sabe que no sabe, y entonces pues ya sabe. No. Aca en realidad me parecia en la mayoria de las preguntas que al menos habia dos muy buenas respuestas. Quiero ser autocomplaciente y pensar que no es problema de preparacion sino de disenio del examen, porque solo habia como 3 preguntas de 150 donde habia un autor o teoria que no he leido nunca… mas bien eran preguntas de argumentar que no se pueden evaluar con un examen de confusion multiple, y ahora me hacen esperar de 6 a 8 semanas para decirme laaaastima margarito. Y si no pase y nadie me quiere contratar? Y si tengo que volver a pagar otra lana para volver a presentar y volar a otra ciudad en seis meses para presentarlo? Y si nunca lo paso nunca?

Aunque ya acabe el examen y es una angustia menos, todavia no se siente como una angustia menos. Me consolaba pensar que yo pude llevar conmigo a mi hijito de compania, que estuvo bailando como loco todo el examen. Tambien fue una suerte que mi jombre adorado me acompaniara hasta la puerta y me recogiera saliendo, asi que pude echarme a llorar en paz cuando termine. Luego fuimos a comer a carl’s jr que me recuerda a luz helena y a una de mis ciudades antiguas. Despues tome una gran siesta como de tres horas en las que sonie con preguntas del examen y hojas de respuesta automatizadas y cuando desperte me senti como si me hubiera atropellado un camion o se hubiera muerto alguien o mi corazon estuviera triste y agotado. Snif. Y bua. Que frustracion.

Maniana empieza la conferencia, que me entusiasma, o me entusiasmaba porque ahora me siento con el corazon apachu y tal. Ya, al rato vere que es un estuspido examen y que la vida es mucho mas grande que eso, pero de momento nubecita gris odio a los pitufos.

De cómo se hacen los sueños

Mata a una reina y de pronto todas las reinas son mortales… o algo así dice Elizabeth en la peli de The golden age. Un día antes hablamos con unos amigos queridos que tienen bebé y nos contarons que estuvieron separados un tiempo y a punto de divorciarse porque la vida se les desequilibró y no sabían como acomodarla de nuevo. Materia prima, oooooro puro para los sueños, mi cerebro pasó la frase por sus engranes embudos matraces resortes alteradores de partículas la combinó con las historias que nos contaron en el día y la transformó en este sueño:

La Milanesa está metiéndose a una maleta de lona. Le pregunto qué hace y me dice que está probando una tienda de campaña. Ante mi solicitud de probarla con él, me explica que no es una tienda cualquiera y que la prueba no es cualqueira. Entro a la maleta y cerramos los dos cierres y mientras él me explica algo que no entiendo, un león desde afuera se nos echa encima y nosotros le empujamos las patas y sin traspasar la lona le pegamos y luchamos. Yo pienso si la prueba consistirá en que el león no nos mate y si sobrevivimos la noche entonces la tienda está buena. Vaya estudio de mercado, pienso.

Luego desperté y lo pensé. Puesto en palabras, sería algo como divorcia a una pareja de amigos con bebé y de pronto todas las parejas (incluso la mía) son divorciables. Así que en lo que nos acabamos de meter a la maleta, esperemos que mi destiladora de sueños me siga mostrando el camino para que la mortalidad de las reinas no nos paralice. Vaya estudio de mercado, sigo pensando.

Uy y por cierto, si les gusta el cine no tan comercial y el tema de los sueños, hay que ver The science of sleep, el título original es La science des reves (no sé dónde está mi acento circunflexo) de Michel Gondry (Sí, el mismo de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos).

Automovilismo tardío

Como tres veces en mi vida he aprendido a manejar y luego desaprendido por falta de coche. Pero esta vez, será diferente.

El primer reto fue pasar el estúspido examen escrito pa la licencia. Como tres veces lo preparé y luego no lo presentaba, hasta que un día dije basta ya y lo logré. Con eso me dieron un permiso que dice que puedo manejar siempre y cuando haya un adulto responsable en el coche (yo no cuento, claro). Qué ñoños. En mi rancho, primero se saca la licencia y luego se aprende a manejar. Jajaja. Aquí mi licencia mexa no vale nada, claro… ¿sabrán algo o lo harán nomás de tanteo?

Y ahora me la he pasado procrastinando (es uno de mis grandes talentos) pero la Mila insiste y como yo quiero ser una madre motorizada pa lo que se ofrezca pues hoy juimos a manejar por el mundo y avenidas y hasta el súper y Milanesa de copiloto. Lo único que no me gusta porque siento que no le agarro mucho la onda al coche es dar vuelta… pero no creo que sea un problema. La otra novedad fue poner gasolina porque en mi rancho una llega linda y mona y dice “tanto de magna”, así se pone la gasolina allá, y acá uno se baja del coche y se atiende a sí mismo. Qué falta de servicios. Ah, y el tapón de la gasolina no tiene llave. Qué falta de visión. Y luego al final me quedé encerrada en el coche porque se cerraron todas las puertas con seguro y no sabía cómo abrirlas (ante las risas de la Mila, claro). Culpa del coche, por supuesto.

Me sigo preguntando si a estas alturas de la vida todavía estoy a tiempo para aprender a andar sin rueditas la bici, o sea a manejar, pues, o si siempre me voy a sentir rara y que son demasiadas cosas que atender. La Bruja y la Negra sí lo lograron y también empezaron ya siendo de edad… o sea no de adolescentes. Creo que la Ex-rumy también. ¿Será por su propia audacia e inteligencia única de ellas, o será que uno aprende en los años adolescentes porque la inconsciencia puede ser una gran maestra? ¿Seré una conductora despreocupada en algún momento, de esas que pueden hasta escuchar música al mismo tiempo que manejan, o me la pasaré toda la vida describiéndome en voz alta todo lo que ocurre en mi universo automovilístico?

Heme aquí a mis casi 30, aprendiendo a manejar.

Susto pinche

Dispense usted mi francés en pleno título, querido y elegante lector, pero conforme lea se dará cuenta de que me quedé corta. Aunque es muy MUY importante que sepa antes de continuar que TODO ESTÁ BIEN y sólo fue un sustote producto de mi nueva personalidad de Pitufo Embarazado/Pitufo Paranoico.

Como ya sabemos este crío no sabe que tiene toda una vida para moverse y aprovecha cada segundo del día para darle vuelo a la hilacha y a los impulsos neuromusculares. Jo. Nomás que ayer desperté y en lugar del rataplám de siempre en mi barriga, silencio. Como a las 8 se movió pero como con fiaca. Luego nada. Como a las 10 otra vez, luego nada. Y yo desde las 8 ya había notado que chapulín no estaba echando su desmadre de siempre. Hice mis trucos: tomar agua, comer cosas, echarme, darme palmaditas en la barriga y chapulín seguía en silencio. OH TERROR. En verdad terror. Hasta me apachurraba la panza y sentía que no lo encontraba.

Entonces llamé a Kaiser que es el seguro médico que tenemos, una HMO, o sea proveedora de servicios médicos en serie. La enfermera me dijo básicamente que yo era una loca y que si no tenía 28 semanas no había pex. Me dijo “háblanos si en 12 horas no lo sientes”, y yo girando en un confetti por supuesto. Ante mi insistencia mandaron un mensaje a la ofic de mi doctora y me llamó una enfermera que me dijo “ni te arriesgues, llama directo a Labor and Delivery y si no te hacen caso pues les caes directamente”. Y en eso yo ya estaba sintiendo que el crío se movía un poquito más, ya eran las 3PM. Así que llamé a L&D y una estúspida enfermera o secre o algo dejó salir todo su perfil burocrtático: ¿me das tu número de registro médico???, permíteme… un segundito… te pongo en espera… ¿me repites tu número? Hasta que le dije, literalmente entre lágrimas, que me estaba volviendo loca del susto que por favor no me pusiera en hold, y la animal del demonio sale conque así es el área y mientras yo estoy en el tel tiene otras mujeres pariendo. ¿Y qué? ¿Ella es la única presente? ¿Ella tiene que atender los partos? Así que la amenacé con lanzarme personalmente o peor, ir a Emergencias. Sépanlo, es el terror de las HMOs que uno se apersone porque corre el riesgo de desquitar el costo del seguro.

Después de un rato y salirme con las mismas pendejadas que la otra enfermera, me dijo que ella estaba tranquila porque manque fuera poquito sí había sentido al bebé moverse. Seguramente ayudaba (a su tranquilidad) que el jijo no es suyo. Me dijo ¿pos qué quieres mana pa quedarte tranquila? Y le dije que iba a ir. Y le llamé a Milanesa a su trabajo pa que me llamara acabando su clase y fuéramos, aunque ya el chapulín estaba dando más señales de vida… claro, después de pegarle de gritos a la estúspida del tel hasta el hijo de esponjó. Y luego mandé mail a mi dra y me llamó en shinga para ver cómo estaba, si sentía más movimiento y para explicarme con toda docencia y evidencia científica por qué no debía preocuparme y para hacerme otras preguntas pa confirmar que todo bien. Amo a mi doctora. Me decía “dime la verdad, ¿no te estoy volviendo loca con esta info? ¿no te estoy dejando en las mismas?” Y le dije que no, porque yo sé que a ella sí le importan los pacientes y no me estaba recitando el protocolo sino hablando desde su experiencia de 20 años o no sé cuántos. Y ya.

El resto del día de ayer chapulín como ahuevadito estuvo, mi humanito, pero hoy amaneció con los bríos de siempre. Fiu. Cuando superé el susto pensaba que claro que estoy harta de estar embarazada y el embarazo apesta y tal, pero qué raro va a ser tener mi cuerpo para mí sola. Me pregunté si la depresión post-parto no es sólo un desajuste hormonal encabronado sino que tiene causas extrínsecas y la principal sentir el cuerpo deshabitado, huero, con sus ecos de antes y vacío de bebé, como si nada hubiera pasado. Eso sí lo voy a extrañar, creo.

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