EL PRIMERO
Estoy en un camino de tierra en la orilla de una montaña. El camino es muy angosto, apenas caben dos personas, y sube en espiral por la orilla de la montaña. Al lado hay un precipicio gigante, de cientos de metros. Abajo está el mar. El camino diminuto es en realidad una vía de dos sentidos. Yo voy junto al precipicio, acostada sobre la tierra y nadando (literalmente) hacia arriba. En mi espalda está mi Chapulín. Lo llevo a la parte alta de la montaña, una meseta donde hay una alberca con agua del Caribe que los dos queremos disfrutar. A veces me tengo que levantar para dejar pasar a alguna persona o camioneta que viene bajando por el camino y también rebaso a unos que nadan más lento que yo.
Cuando estoy cerca de llegar, me levanto para pasar una camioneta y me doy cuenta de que el único espacio que tengo para rebasarla es la misma cima, o sea, que ya llegué. Y me doy cuenta también de lo absurdo que es nadar en un camino de tierra junto a un precipicio, cuando en realidad, podría CAMINAR en la linda pradera con flores, que es exactamente a donde voy. Pero como en automático, rebaso a la camioneta, y me vuelvo a acostar en el piso, a seguir nadando. Y llego. Como quiera llego. La famosa y anhelada alberca, sin embargo, es una pileta de 3m de diámetro de fibra de vidrio. Pero lo único que me importa es que llegué y que mi hijito y yo nos podemos remojar… sobre todo él, porque cómo le gusta el agua.
EL SEGUNDO
Sopas perico, se me acaba de ovidar todito. Todo el día me estaba acordando y ahora se me olvidó. Chale. A ver si mi cerebro vuelve a funcionar. Lo dudo porque mañana tengo examen de anatomía microscópica y huesos. Ahi luego.
Comentarios en: "Más sueños" (1)
No, pos después de mes y medio parece que tomaste pastillas para no soñar o ya no funcionó el cerebro o te dio flojera escribir. Cénate otras carnitas o mole o pozole para ver si se te inpira otra vez la máquina de soñar.