Hoy estaba teniendo un día de caca. No de caca literal, sólo metafórica, porque el enano empezó a pegar de gritos desde las 7AM porque vio que estaba cortando fresas para su avena y se puso como loco porque las quería comer ya inmediatamente ayer, y claro, no hay velocidad suficiente para satisfacer las necesidades de un pequeño de 15 meses. Ni pex. Al final le di su avena como pudimos y luego a sabiendas de que estaba cranky me puse a jugar con él en lugar de hacer compu, pero tampoco le gustó. Gritos por aquí, gritos por acá, su mañana estaba llena de frustración, la mía de desesperación.
Estaba esperando a que durmiera su siesta para bañarme y luego sacarlo de la casa, pero NEL mis tres intentos de dormirle, a diferentes horas, fueron fallidos. Él lloraba enchilado, yo a punto de llorar también de la frustración, si tan sólo pudiéramos sentarnos con una chela y compartir la frustra, pero nel, uno tiene que hacerle al adulto y en este caso me toca a mí pero hoy me estaba costando.
Luego me dije a mí misma: si el día ya está piñata, pos aprovechemos para ir a la lavandería, en lugar de echar a perder otro día que no esté piñata. Así que me armé de valor para sobrevivir el rato que me tardaría en preprar las chivas para irme mientras chapu se retorcía porque sí y porque no y me traía uno por uno todos sus libros y juguetes pa que jugara con él. Nos fuimos, Chapu se cuajó en el coche. Ni pex, lo desperté para poner la ropa, ni modo que ahí lo dejara. Se divirtió abriendo puertas de secadoras y lavadoras, empujando carritos llenos de ropa y así, y yo un poco guácala porque el piso de lavandería pues es asqueroso, hay pelos y dust bunnies y trapitos usados de esos para la secadora y mil mierdas. Pero Chapu no es delicadito para eso de la mugre y yo pos me aguanto cuando no hay de otra.
Entonces llegó la hora de comer y a mí me faltaban 45 minutos pa poder recoger mi ropa. Y Chapu con hambre y yo también, nooooooo, además de todo, receta para una catástrofe. A los lados estaban mis dos opciones: super 7, o buffet hindú + pizza todo lo que pueda comer por sólo 7.95… lonchibon o aventura… pos aventura, manque sea unas lentejas qué tan gachas podrían estar. Pos entré, y me preguntaron si buffet, y no había nadie (uuuuuhhhh) y pregunté si había periqueras, y el mesero dijo sí y yo dije por buféi. Y que me aplasto y que me sirvo… y que la comida estaba bueniiiiiiiísima!!!! Nos atascamos de pollito en salsa marsala, y carnita en salsa de guachuguá, papitas y chícharos y berenjenas que picaban y Chapu hacía ah ah ah jajajaja, y naan recién hecho y postres deliciosos. Nos atascamos. Ambos. La carne suavecita, sin pellejos, el pollo con salsita deliciosa y el aderecito de yogurt, uf, felicidad. Y como parece que los hindúes también son family oriented como los mexicanos (algunos) pues le hacían fiesta y media a enano y enano respondía con felicidad.
En serio, creo que es la mejor comida hindú que he comido desde que llegamos aquí. Yomi. Muy. Mh. Quiero más. Salimos bien contentos, recogimos la ropa y se armó el plan en ese momento de ver amigos (amiga mamá, amigo bebé) en un parque de jueguitos hermoso, al final nos la pasamos muy bien. Y gracias a mi amiga la Yogui, que es punjabi, y me contó que su hijo come comida hindú todos los días (obvio, como mi hijo come comida mexicana todos los días) y entonces pos me animé. Ora me voy. Ahi se ven.