Vimos la película MILK (http://www.filminfocus.com/focusfeatures/film/milk/). La historia política de Harvey Milk, el primer supervisor de San Francisco abiertamente gay.
La película es una maravilla, Sean Penn es lo máximo, el guión, las actuaciones, la filmación, la narración de la historia… mi comadre Margaret dice que está tan bien hecha que se te olvida que los que salen ahí son actores, parece que son los auténticos. Es cierto. Me gustó por la calidad fílmica, claro, pero también por conocer la historia de un hombre que se atrevió a hacer realidad sus sueños y el sueño de muchos, y me gustó porque su lucha no está planteada como “derechos humanos para los homosexuales” sino como “esperanza y posibilidad de futuro para todo el que se asuma diferente y haya sido marginado”. Para mí, es un mensaje poderoso de igualdad, solidaridad, empatía y amor. Me gusta también estar en la ciudad donde sucedió todo: var las banderas de arcoiris ondeando fascinadas y libres en el viento frío, conocer con mis propios ojos y saber con mis propios pies las calles, las tiendas, los parques, los edificios desde donde el mundo se hizo un lugar un poco mejor, un poco más humano.
Otro mensaje poderoso de la peli, que era parte de la ideología de Milk es que la política se hace no sólo en las manifestaciones, reuniones, juzgados, oficinas y esas instancias solemnes y tan grandes que parece que nadie las alcanza, sino en privado, en pequeño, en cada familia. Milk decía que el primer paso hacia un sistema legal que respetara y garantizara los derechos humanos de los homosexuales era que todos salieran del clóset. Por eso le pide a todo su equipo que hable con sus familias, con sus amigos, con sus jefes, con sus compañeros de trabajo y se sincere, salga del clóset, sea quien es abiertamente. Para que todos sepan que la homosexualidad no es algo esporádico y ajeno a nuestra vida, sino que es una forma de vida que elige la gente a la que amamos…. que nuestros maestros, hermanos, hijos, papás, mejores amigos, personas admiradas, personas que son parte de nuestra vida diaria, pueden ser gays, y tan maravillosos como siempre. ¿me explico?
Para mí, que no soy gay, salir del clóset implica ser honesta y abierta en mis creencias y en mis posturas. Difícil porque tiendo a ser conciliadora, a veces demasiado, y a evitar confrontaciones (a veces también demasiado) y muchas veces cuando surge un tema rispidón prefiero no decir nada, dar el avión, no entrar en detalles, no discutir… especialmente con gente a la que quiero y admiro. Ah porque sí, tanta gente que quiero y admiro aunque pensemos tan diferente… pero en realidad guardarme mi opinión es una forma de quedarme en el clóset. Seguramente me meteré en más problemas, pero también es probable que la gente que me quiere piense que las causas que apoyo o las opiniones que represento tienen algo de valioso. Sea en cuestiones de política, cultura, arte, crianza de los hijos, lo que sea, me propongo salir del clóset de la conciliación a ultranza y como dicen los gringos, revelar mis verdaderos colores.
Así pues, para cerrar, y en honor a Harvey Milk, Cleve Jones, Scottie, Anne Kronenberg, Jack Lira, Gilbert Baker, Danny Nicoletta, Rick Stokes, Dick Pabich… y todos los que formaron parte de esa historia y no están en la peli, declaro: que espero con ilusión el día en que en todo el mundo la gente pueda casarse con quien le plazca y hacer una familia, estoy en favor del matrimonio homosexual y del derecho de los y las homosexuales de trabajar en lo que quieran, amar a quien quieran y cuidar de quien quieran. Amén.