La dieta del infante y su evolución a corto y mediano plazo

Hay que contar todavía de la interpretación del sueño y el devenir de los hechos enlo que va de la semana. Pero por ahora hay que hablar de la comida, del Chapu comedor, tal vez más por bitácora personal pa que no se me olvide, dispénsemen si se mueren de aburrimiento. Y hay que contar de la caca también, pero primero de la comida:

A la fecha Chapu ha comido (más o menos en orden de aparición):

camote amarillo
cereal de arroz
avena
aguacate
calabaza (múltiples y diferentes)
ejotes
chícharos
pera
cereal de quinoa con amaranto
papa
manzana
pera
plátano
ciruela pasa
mango
moras
brócoli

Todo le ha gustado mucho, menos el puré de manzana. Ya sé. Es bien raro. Sus favoritos yo diría que son el aguacate, los chícharos y la ciruela pasa, pero la verdad a todo le hace fiestas. Para hacerle las verduras más nutritivas y suculentas me recomendaron echarle un chirris de aceite de oliva. Primero me lo recomendó mi hermana pero creí que estaba un poquito loca. Bueno, sabemos que sí está dos tres lurias, pero eso es aparte, lo importante es que lo del aceite es la onda. La sugerencia fue respaldada por mis asesoras de lactancia y la pediatra. A Chapu le encanta. Lo siguiente que probaremos es el pollo. Oh por dios, mi hijo comerá comida de gente normal. Probaremos otra vez con el puré de manzana. Yo creía que le dió guácala por ácido pero las moras que son bastante ácidas ah cómo le gustaron. Lo mejor es que las moras con plátano saben bien ricas y le quitan al plátano sus propiedades estreñidoras.

Ahora hablemos de caca: A Addy le prometí escribir una tesis que se llame “del meconio a la pera”, pero me ha faltado tiempo. Oh mi humor escatológico e infantil. A Gusanita siempre le dio asco la caca, dice que aun la de sus hijos le da. A mí no. La de mi hijo no me da. Ni antes de que comiera sólidos ni después.

Un día hablé al dr para decir que mi hijo hacía caca de chivo, que acá dicen que es de conejo, álgame dios, me dijeron que no comprara el juguito infantil de ciruela pasa porque está demasiado diluido y me recomendaron: jugo normal de ciruela pasa (no para bebé) y ciruelas pasas enteras, meter en el cuisinart o pica lica o lo que tengan en partes iguales y darle una cucharadita de postre en la cena y otra en la mañana… y esperar. Me dijeron que a muchos bebés no les gusta pero al mío oh sí que le gustó, salió de buen diente, pero como no tenía el efecto esperado, pues le seguí dando hasta que funcionó. Y ahora descubrimos que básicamente en cada comida hay que mezclarle algo sin fibra con alguito de fibra: chícaros con arroz, moras con plátanos, brócoli con papita, peras con avena, etc. Agregar cucharadita de ciruela pasa en el cereal o dársela de postre.

Ya me voy porque ya llegó la Milanesa. Y trae la pizza. Si no, ni quien lo pele. Sajajajaja.

Peor sueño

El peor del mundo creo que en toda mi vida. Y además, lo ví venir, porque con tanta cosa en la cabeza que no sé dónde acomodar, qué hace mi subconsciente ahhhh pues transformarlo todo en símbolos mutantes y sopas perico ahí te va:

Noche. Estoy en un taxi en Mex. Voy a una cita fuera de la ciudad y el taxi se descompone. El taxista medio trata de arreglarlo, llama gente, etc, no puede, así que al final ya se hace muy tarde para mi cita y me trae a mi casa, a la de ahora. Me quiere cobrar 600 pesos porque eso cuesta salir de la ciudad. Le digo que no, es un robo, si no me llevaste a ningún lado, te voy a pagar lo que marca tu taxímetro. Nel, no lo puso. Él dice que habíamos acordado un precio, yo digo que no cumplió el acuerdo y que le voy a pagar, sí, pero lo justo. Le explico que no me lo quiero transar, que le voy a pagar lo que es justo. Subo por dinero y el taxita sube atrás de mí. Es un hombre como de la mitad de mi estatura pero sin ningún rasgo de acondroplasia, simplemente un hombre pequeñito. Mi casa está llena de cajas de mudanza y toda desordenada. Mientras yo busco el dinero el hombre empieza a tratar de golpearme/quitarme el dinero. Yo lo puedo controlar porque soy más grande, pero igual tengo miedo, obvio, no sé por cuánto tiempo voy a poder con él así que llamo al 080 después de caer en cuenta de que seguimos en Mex aunque es mi casa actual. Me contesta una grabadora que dice que espere en línea y que mi tiempo de espera es de 5 min 43 seg. Pongo hold y llamo a Milanesa a decirle que venga a ayudarme. Me dice que no puede está muy ocupado tiene mucho trabajo. Al final acabo arrodillada encima del taxista que está en el piso y me pide que por favor lo deje ir. Todavía muy civilizadamente acordamos el precio y aunque trata de pedir sus 600 una vez más, se va con 150.

Mientras el fulano baja las escaleras de la casa me doy cuenta de que en la esquina ha habido un gran accidente de tráfico. No veo los coches pero sí a dos ambulancias y las víctimas. En una camilla, cubierta por una sábana, la chica que iba en un coche, murió en el accidente. Nunca veo el cuerpo, sólo la sábana. En el otro coche venía una familia de campesinos mexicanos: dos hombres, una mujer, tres niños de 4, 2 años y un bebé de meses. En mi teléfono que seguía en espera la operadora contesta, le pido que mande una patrulla y me dice que no se puede, no tienen, hágale como quiera, gracias por llamar al 080. Milanesa, ya en la casa, se asoma por la ventana y dice qué bueno que chocaron para que aprendan a manejar bien. Yo no puedo creerlo y estoy tan en choc que sólo le digo “eso está muy mal, eso no se dice”. Los papás de la chica llegan a identificar el cuerpo. Lloran en cuanto la ven. Veo como el señor de la ambulancia le entrega el asiento del bebé a la mujer de la otra familia, con el asiento envuelto en una bolsa de plástico transparente y adentro, todavía en el asiento, el bebé muerto. La mujer llora y hay sangre por todos lados.

En la entrada de nuestro edificio están los dos hombres acostados en el piso, con los dos niños más grandes llorando, todos bañados en sangre. Cuando me ven salir se levantan del piso y se disculpan con una actitud casi servil, yo les digo que no, que no se tienen que mover, que vengo a ayudar no a correrlos. Me acerco a uno de los niños y le explico que lo van a llevar al hospital para curarlo, quiero explicarle más cosas porque eso es mi trabajo, pero me doy cuenta de que tengo a Chapulín en brazos y que está todo cubierto de sangre y sesos. No llora, sólo está viendo todo. Sé que la sangre no es suya y que está bien. Se lo paso a la Milanesa y lo lleva adentro. Yo entro con ellos pero siento que tengo que salir y ayudar a esa familia. Le pregunto a Milanesa si no debo ir, me dice que no, que tenemos que bañar a Chapu. Subo con ellos la escalera, pero no estoy cómoda con la decisión. Está amaneciendo y otra chica viene a identificar el cuerpo de la del accidente. Trae una credencial de la escuela con una foto grande y veo su foto, su cara, sus ojos grandotes color miel y su piel café obscuro. Bajo su cara está su nombre: Brena Ñara y un apellido polaco que no alcanzo a grabarme. Me pongo a llorar. Tocan la puerta y me despierto asustada porque no sé si en realidad están tocando la puerta o fue sólo en el sueño.

Cuando desperté me dije muchas veces “no es real, son sólo símbolos” y también “no hay unos muertos en la entrada del edificio, son conflictos que tengo que entender y resolver” y “todo está bien ahora tengo los elementos para encontrar soluciones” y otra vez “son sólo símbolos”. Pero seguía sin poder dormir. Así que me fui a arrunchar con Milanesa a su lado de la cama, que no era mucho porque hijito estaba en medio, pero al menos no tuve que reagruparme yo solita. Luego el Chapu empezó a rechinar y luego a llorar tuve que volver a mi lado de la cama para cargarlo y hacer shhhh. También, muy simbólico.

Otro día la interpretación, que para mí ahora está más clara que el agua.

¿Así o más cuchos?

Milanesa sigue con tos de perro.

Yo llevo casi dos semanas con el gripón loco, la tos de perro, la garganta fregadísima y así. AYer me lastimé la espalda de un lado cargando a mi bodoque. Y peor, hoy amanecí con no se qué dolor en la pierna derecha que me impide hacer rotación interna por lo que camino como embarazada (oh tragedia)… o como anciana reumática.

Chapulín empezó domingo en la noche con mocos muchos mocos y el pobre la está sufriendo, eso y la garganta y la misma tos de perro. Además está estreñido por primera vez en su vida, lo bueno es que sí le gustó la ciruela pasa. Y también está rozado de su colita pobrecito, y creo que está con los dientes también.

Ay qué familia de achacosos.

Números matemáticos

¿Será pleonasmo? No importa.

Marco Tulio el titiritero dice que hay tres tipos de personas: las que saben contar y las que no. Con esa nos tuvo en el suelo de la risa a las tatas y a mi kermit y a mí en un vips (o algo así) en Madrid. Y no se me olvida. Por Marco y porque definitivamente, yo soy de las primeras. Cuento y cuento y cuento.

Cuento mis años: 30. Finalmente, la edad soñada por al menos 15 años. Cuento los años que me lleva Milanesa: 9.5 (perfecto). Cuento los meses del Chapulín: 7. Y dos semanas. Cuento los meses que faltan para la boda de la Bruja. Cuento a mis sobrinos más cercanos: 13 de un lado (10 niñas, 3 niños); 4 de otro (3 niñas, 1 niño, 1 que se nos fue). 1 sobrina repetida. Otro más en camino.

Cuento las horas para darle de comer al hijito: 4 para leche, 4 para sólidos, alternando. Sus siestas 30 minutos. Cuento los minutos que tardo en dormirlo y cuento elefantes para dormirlo. Generalmente para el sexto elefante ya está recargadito y listo. Si llegamos a 25 elefantes yo me canso. El límite de la Milanesa son 50. También cuento las horas que duerme cada noche. 2 horas, 3 horas, ahora 4 y hasta 5. Cuento los grados que dice el termómetro bajo su bracito: 99.9, luego 1000ml de parecetamol pediátrico sabor cereza, luego 97.4 F. Para mí cuento 2 cucharaditas de jarabe para la tos.

Cuento los días para ver a mis 5 amigas de los jueves y a sus bebés. Las horas para que llegue Milanesa a casa. Los minutos para llegar a la alberca y entrar en trance. Cuento las vueltas que doy, pero siempre se me olvidan después de la segunda ¿o tercera? entonces mejor cuento los minutos nadando. También cuento los minutos para que pase el tren, los días para devolver una peli, las páginas que me faltan del libro, los días o semanas que he pasado sin contestar tal o cual correo.

A veces cuento los años desde que murió mi mamá: 16 y medio. Y como son tantos, trato de nunca contar los que me faltan para volver a abrazarla.

Fugacipost

Pos que me inscribo y que voy a nadar HOY. Y que dejo a Chapulín en la guardería de ahí mesmo. Y yo iba pero a punto de llorar en verdad. Nomás me aguanté porque me dio pena.

Lo dejé, con pañalera e instructivo. Me fui. Me puse mi traje de baño y todo el kit y me fui a la alberca. Nomás como 150 metros nadé. En parte por mis nervios y en parte por mi falta de condición. Todo el tiempo volteaba a la puerta a ver si venían a decirme que mi hijo lloraba (si llora por diez min te buscan). Nunca llegaron. Me bañé. Y al vestirme me dí cuenta de mi acto clown:

Que dejé unas cosas en un locker que renté, o sea en Mi locker. El pantalón y la camiseta en otro locker. Y mi mochila en un tercero. Me dí cuenta cuando me había encremado y no encontraba mi ropa pa vestirme. On tá on tá. El segundo locker bloqueado por mi laguna mental. Me acordé después de correr de uno a otro como tres veces. Luego tuve que volver a las regaderas por mis jabones que olvidé. Luego salí del baño y regresé porque dejé el canguro. Uf.

Y llegué por Chapulín que estaba jugando en una oficina como la que tenemos en casa (el excer-saucer) y estaba muy feliz. Lo pusieron en el piso y gateó hasta mí con su sonrisa. Me escaló. Nos abrazamos. Me babeó toooda mi carita con sus besos. Se puso a jugar con un libro que estaba al ladito.

Y nos fuimos. Una hora de angustia para mí. Ahora entiendo eso del separation anxiety. Es horrible. Bentido sea el dios que Chapu contento porque entonces yo vuelvo al ejercicio que me uuuuuuurge en estos momentos de estrés y falta de sueño. Yea yea. Qué gran evento.

Comida corrida

Tortillas con salsita para picar
Que mañana me voy a inscribir a la Guay otra vez, para nadar y hacer ejercicio y tienen guardería integrada ahí mesmo, asái que me puedo tomar mi media horita para nadar y cuidarme. Y también ya empecé la búsqueda de chamba… pero será lenta, parece, muuuuuy lenta.

Caldito de pollo con arroz
Andaba yo en que respaldaba toooooodos mis archivos de la compu para liberar espacio en disco duro y MOCOS, que por hacerme la eficiente que hago mi DVD llenísimo 4.7 gigas de info y que empiezo a eliminar de la compu y vaciar papelera y cuando estaba orgullososa de mí que veo ventanita y botón que dice “quemar DVD”… ups… y que le doy click… y que me dice ya vas, pero unos archivos ya nostán. Kaput. Eliminé todo antes de quemar el disco. Más o menos 5 años de fotos tomadas por otra banda y enviadas a mí, búsquedas en internet, info info info que con los años y tal. Kaput. Eficiencia y falta de sueño crónica no se mezclan, les advierto. Aunque al final ni pex, todo sea por viajar ligera, aunque sea por el ciberespacio.

Arroz… con huevito o plátano
Que el super bowl y que no se qué, dijo la banda, mis comadres de los jueves, y que a todos básicamente nos tiene sin cuidado el estúspido juego pero todo sea por tener motivos para convivir y celebrar, y que todo mundo cocina a lo bestia y nos juntamos 5 de las 6, con bebés y maridos, a cerdear, jugar con bebés, la chelita, el cotorreo… ohhh qué felicidad. Esas mamás son la neta. Esas familias son tan chidas. Amo mi grupo de los jueves. Me siento como si tuviera familia en esta ciudad.

Guisado a elegir (a mí personalmente me gustan las tortitas de cosas)
Ah qué inche difícil es cuidar el matrimonio cuando la fatiga y la falta de paciencia atacan. Ayer nos estábamos gruñendo Milanesa y yo y que se nos pone a llorar el hijito. Y que nos traumamos. Difícil porque antes sólo estábamos el uno con el otro y sólo era uno al que le dábamos lo mejor de nosotros. Ahora juntamos pila para darle lo mejor al Chapulín y nos ponemos como en segundo lugar unoalotro. No está bien. Ya lo sé. SNif. Pero es así. Y sobre todo que al Chapu le ha dado por llorar tanto cada vez que lo trato de acostar a la siesta (tuvimos como 1 semana o 2 de break) y además lo persigo todo el tiempo y siento que se aburre en casa y en la noche tiene como 3 semanas que duerme suuuper mal, despierta llorando mi chiquito lindo, y el método anterior me cuesta porque cada vez que lo pongo en la cuna y lo saco mi espalda padece. Así que al final del día yo estoy de mírame y no me toques: desesperada que ya no sé qué hacerle cada vez que siesta (y sólo lo pongo porque está de verdad cranky y no puede más) y no entiendo porqué llora ni cómo ayudarlo y se me rompe mi corazón y me siento vaciada y necesito que Milanesa llegue y me apapache y me cuide pero ooooooohhhhh resulta que marido tiene su propio día en trabajo y con los gajes propios de su oficio el caso es que yo me siento atacada por todo y le gruño y él me gruñe. O al revés. No está bien. Porque al final, bottom line, lo que pasa es que necesitamos más que nunca elunodelotro, más y no menos, pero se nos atraviesa la vida cotidiana. Bueno, seguimos trabajando.

Su jarra de agua de guayaba o jamaica
Chapu es un cosito totaaaaaaaal aaaargh absolutamente adorable chistoso haciendo cosas chistosas como ponerse de rodillas o en posiciones en que pierde el equilibrio y luego dejándose caer y metiendo las manos antes de azotar… o jugando a hacer equilibrios en una rodilla un pie una mano y la otra mano al aire, diciendo gua gua gua gua y ta ta ta ta, tronando la boca, tratando de pararse, jugando con todo, dando besitos (se avienta al cachete), obsesionado con los zapatos y el pelo, comiendo chícharos calabaza avena pera aguacate camote, haciendo pausas a medio juego para escalarme y acurrucarse, gritando cual chimpancé y poniéndose cada día más guapo aunque no más largo por lo cual estudios de sangre tiroides e hipófisis y dicen que todo bien pero tenemos cita en un mes para ver si se estiró un poquito.

Y luego el ate con queso o flan de postrecito
Vístese de manteles largos mi familia por el nacimiento de dos niñitas, el 22 y 27 de enero respectivamente. Bienvenidas, pequeñas. Felicidades, papás. Felicidades, abuelos. Y todos nosotros de pasadita nos ponemos bien contentos.

Sea pues, en esta ciudad faltan las comidas corridas.