Cuando la vida de uno o de una ha sido lacerada sangrientamente por la tragedia, los traumas se quedan por siempre. Enfrentar grandes pérdidas deja una huella imborrable. Las pérdidas pueden ser tan públicas como la muerte de una madre, o tan privadas y a discreción como la muerte de uno mismo o de una gran ilusión. No importa el escándalo, sino la vivencia. Claro que años de terapia pueden devolvernos a la funcionalidad el optimismo la felicidad más deliciosa el agradecimiento con la vida por todo lo que se mueve y lo que no… pero siempre se queda una huella.
Mi huella, que comparto con muchos de mis amigos y gente querida, es que cuando más feliz soy, una parte de mí teme que venga de nuevo la tragedia y acabe con todo el amor. En mi mente construyo, sin querer (daaah) escenas de mi papá o mi hermana muertos, de mi familia, de mis amigos. Es mi mayor miedo… sí, más que los perros. Cada vez que un sueño de esos me ataca en la noche recuerdo a mi mamá diciéndome que los sueños no necesariamente son premoniciones, sino que simplemente regflejan nuestros miedos más profundos (entre otras cosas), y eso me tranquiliza. Me ha tomado años domesticarme el cerebro y cada vez que tengo un nuevo amor hay que empezar desde el principio otra vez. Han sido años de práctica los que he necesitado para aplacarme cada vez que pienso que algo le puede pasar a la Milanesa, pro ejemplo. Ahora cuando mi mente actúa de acuerdo con sus traumas rápidamente sale mi otro yo a decirme que nel, que es sólo una reacción postraumática y que todo estará bien porque las probabilidades, la vida, las estrellas y el sereno, y entonces dedico menos y menos tiempo a esos pensamientos infinitamente dolorosos y más a disfrutar lo que sí tengo y a sentirme como si fuera una persona normal que tiene derecho a la gran felicidad y a vivir feliz y con amor.
Larga introducción explica por qué cuando le encontré a Marcelo una bola en la clavícula me eché a llorar con una mezcla de pánico y dolor absoluto, y otra parte de mí intentaba domesticar mis locos pensamientos, pero no era tan efectiva. Llevamos a bebé al doctor, un doctor, luego su doctora de cabecera, luego segunda opinión (pedida por su pediatra) y todos coincidieron que la tal bola es su hueso reparándose. Resulta que al nacer, no sólo su cabeza era enorme sino que sus hombritos también estaban atorados (oh sí, tengo un bebedonte) en mi pelvis y creen que se fracturó o fisuró su clavícula del lado izquierdo y la bola es un callo que desaparecerá con el tiempo. No están cocupados los médicos porque Chapu no da señales de dolor y sus movimientos son simétricos (y hermosos, claro). Pero mientras llegaban a esa conclusión yo respondí como traumada que soy. Ni modo.
Luego mi papito (quien por obra y gracia de todos los dioses tuvo vacaciones y se lanzó a conocer al nieto con todo y abuela Gungui y me hicieron asquerosamente feliz) me preguntó cómo cambiaba la perspectiva ahora que tengo crío, cómo se vé la vida, me dijo. Y yo dije oh qué linda, porque sí que es hermosa, pero sólo lo dije así para no ponerme a llorar como la loca otra vez, la verdad es que quería decirle que es horrible, que acabo de empezar mi lucha para domesticar el miedo de perder a mi bebito, que es horrible amar tanto a los vivos estúpidos vivos que parecen tan frágiles a los ojos de nosotros los traumados.
chamanga dijo:
Julio 24, 2008 a 6:28 pm
:’(
No sé qué trauma tenga yo, pero de todos modos tengo esos malsanos pensamientos. A lo mejor son normales y quienes no los tienen son anormales -y así, en tierra de ciegos, somos reinas-. Por lo pronto, ya son siete años y a mí no se me quita la angustia y todavía veo su pecho y pongo un dedo debajo de la nariz para saber que sigue respirando.
Besito a tu bebé. Y a ti, por supuesto.
Kermit dijo:
Julio 25, 2008 a 4:55 am
Mejor querer a los muertos carnala, que no cambian de estado. A mí me costó meses y me sigue costando no obsesionarme con que algo le pasa a mi Hali o ¡peor! que algo me pasa a mí y le hago la putada (con perdón) a Halima que eso sí que sería horrible que horrible porque uno ya tiene comprobado que sobrevive a las tragedias pero ¿y los hijos? ¿qué culpa tienen los hijos? y todas esas cosas. A mí me ha servido rezar, por extraño que parezca. Y todos los días y todas las noches rezo por tener salud para acompañar a mi niña POR LO MENOS hasta que ella también tenga niños o niñas, con eso me conformo, y porque ella tenga protección y guía para todo aquello que se escapa de mis maternales y dictatoriales dominios. Así es la onda.
La Mandu dijo:
Julio 25, 2008 a 10:40 am
Yo llo´ro y me uno a ti en esos sentimientos.
Me ha pasado similar, mis tragedias aunque no son tan iguales, pero a chingao, cómo te marcan caray, y lo peer te dejan sembrado un virus chaqueteador del alma y corazón , que se activa a la menor señal de felicidad y amor. No te preocupes q todo irá bien no puede ser de otra manera por que mira:
Un sert maravilloso (tu tu tu) + un Miller (1buen XY) = CHAPULÍN y fam. =)
Si la materia prima es de la mejor los resutados serán de lo mejor, así que apechugue y mate ese miedo, que sólo merma lo maravilloso de la tuya vida, disfruta a bb, crecen rapídisimo y acepta q apartir de ya tooooodaaaa tu larga vida será así llena de amorts y preocupancias por Chapulín.
te quiero mucho y piensa q acá tienes una Mandu y otras mujeres, que viven y pasan por algo similar, bendito sea el cuerpo nuestro que tiene un corazón!
K.
Kermit dijo:
Julio 25, 2008 a 1:05 pm
P.D. Pero qué chido querer a los vivos y quererlos bien intensamente estén cerca o lejos, manque luego los traumas nos jueguen malos momentos. Y coincido con la Mandu, qué alegría tener un corazón y qué bendición sentir!
laura dijo:
Julio 25, 2008 a 4:12 pm
como dice mi marido, “SOLO PUEDES CONTROLAR LO QUE TIENES EN LA MANO”, las cosas traumaticas te marcan para siempre y claro que no quieres volver a sentir eso, pero la verdad de las cosas es que lo unico que puedes hacer es, como dice mariana, REZARA.
Mi mama, cuando estabamos chiquitas, soñaba que nos drogabamos, que nos quedabamos embarazadas, que nos golpeaban y que luego nos dejaban…. TODO JUNTO jajajajaja, se levantaba y se iba a la cama a dormir con nosotras para que se le quitara el miedo. Aun que ya estemos casadas sigue soñando feo, ya no se va a dormir con nosotras sino que nos habla en la mañana para ver como estamos y contarnos su sueño y cuando llego en la tarde o noche solo le doy un abrazo y le digo que todo esta bien.
Supongo que eso es ser parte de ser madre, estar siempre preocupadas por la vida que puedan tener los hijos, esposos, amigos, padres, etc.
te quiero mucho amiga, animo, esto apenas empieza.
besos a los 3
ex rummy dijo:
Julio 29, 2008 a 11:30 pm
y qué te escribo, si preocuparnos por lo que le pasa a los demás es trauma pos si yo tambien estoy traumada y muy Asi que mejor……..que vivan los traumados y que sigan habiendo miles, haber si asi, todos nos preocupamos por todos y nos tendemos la mano. A mi también me da miedo cagarla con los chamacos y que les pase algo porque finalmente segun la corriente que se siga, pos uno los debe enseñar a defenderse y crecer y a ser buenos y amar, y a ser responsables por si mismos etc etc, y uno lo toma con bastante angustia.
Pero si seguimos la corriente de que son ellos los que nos escogen……….PENSANDOLO BIEN PA QUE NOS PREOCUPAMOS si la cagamos, pos no es nuestra culpa es de ellos pa que nos escogen ahora se chingan y como no nos pueden devolver…..ja ja ja bueno, ya me voy. besitos y te quiero.
Oye, allá en los EU venden fundas para sala? necesito cubrir las huellas de mis hijitos en mi hermosa sala que era blanca. Moraleja: No compres muebles hasta que se casen. jajajaj, si primero van a necesitar el espacio pa jugar, gatear, brincar etc. luego cuando traigan al novio….pues mejor que no tengan lugar pa acurrucarse los méndigos.
besos