Partoaventuras 5ta parte

AAAAAy no es que yo la quiera hacer de emoción, es que en verdad que esto de la maternidad toma tiempo.

Bueno, estaba en que para la pujada probamos de todo: yo bocarriba, de un lado, de otro, hecha bolita, hecha arco, cadera para un lado, recargada en la cabecera de la cama, agarrada de mi gente, agarrada de la cama, agarrada de mis patas y Chapulín no bajaba más. Estaba atorado en mi huesito y volteando para no sé dónde, así que no se podía mover. Yo me decía, también como mantra “estas caderas son más grandes que el planeta” y me imaginaba la Tierra pasando por mi pelvis y mis huesos abriéndose. Pero nada. Karen la enfermera me empujaba la cadera pa un lado y la pata para el otro… pero nada. Yo sólo escuchaba a las doctoras decir que sí que estaba pujando bien, pero Chapu no se movía. Entonces empezaron a discutir opciones, porque ya llevaba tres horas pujando. Pusieron el monitor que se atornilla en la cabeza de cahpulín, lo cual me puso muy triste. Me acordé que lo mismo le pasó a mi hermana con su bebé y pensaba si estaría haciendo una alianza invisible. Luego pensé si mi hermana y yo estaríamos haciendo alianza invisible con mi mamá y sus cesáreas porque para entonces ya se había mencionado la tal cesárea.

Milanesa se acordó del espejo y pidió que trajeran el espejo para que yo viera la cabeza de Chapu, que se asomaba. Yo creo que sí la veía, pero por más que pujaba no veía movimiento. Me acordé de la ex-rumy que me dijo que no me perdiera la oportunidad de ver salir a mi hijo de mí. No sirvió de nada excepto de hacer tiempo y darme más tiempo para pujar antes de tomar la decisión de cómo sacar al crío de ahí. Una doctora decía que lo mejor era la extracción con la ventosa, la otra pensaba en hacer cesárea de una vez. Yo tenía mucho miedo. Me gustaba escucharlas discutir porque sentía que había mucha info que yo estaba aprendiendo. Pero tenía mucho miedo por mi hijo. Pregunté los riesgos y sí me dijeron que para el Chapu era mejor la cesárea pero para mí la extracción con ventosa. Y yo iba de Ay-lin a Milanesa y de vuelta preguntando qué hacemos qué hacemos. Cualquier procedimiento se hacía en el quirófano, así que sacaraon el traje espacial para Mila y a firmar consentimientos y cosas. Entonces me puse a llorar. Por cansancio y frustración de tanto tiempo dando todo y nada de hijo salía, y sobre todo por miedo de que bebé no estuviera bien. Me abracé con la Ay-lin y con la Mila y me fui llorando todo el camino al quirófano. Mila iba conmigo.

Karen me dijo que esa doctora en particular era muy light con la ventosa, que nunca arriesgaría al bebé ni haría locuras. Yo casi prefería que me hicieran cesárea de una vez para ahorrarme la angustia de los efectos secundarios en el bebé. Una parte de mí pensaba “mejor, así si tengo otro hijo me hacen cesárea de una vez y nunca más tengo que pasar por el dolor del parto”. Otra parte pensaba que cesárea implicaba recuperarme del parto normal Y TAMBIÉN de la operación, y que era mucho. Cuando llegamos al quirófano, mucha gente, muchas luces, como en Alicia cuando al final ve a todos los personajes de todo el cuento: otra vez la anestesióloga, las enfermeras que aveces entraban y salían, las dos doctoras, la oruga fumando opio, la reina de corazones y otros personaje desconocidos. Me preguntaron si quería intentar sacar al hijo con ventosa, me dijeron que requería demasiada fuerza de mi parte. Dije que sí. Me pusieron oxígeno, las patas en unos stirrups calientitos que, contrario a lo que dicen en Birthing from within y seguro contrario a lo que muchas mueres experimentan, a mí me hicieron sentir segura y cómoda, con una base firme y que me podía concentrar sólo en pujar.

Supongo que con la angustia la anestesia estaba dejando de hacer efecto. A mí me dolían muchísimo las contracciones otra vez. Me decían que pujara si quería, para ayudarme con el dolor, pero ya era todo un caos: mi dolor de contracciones, el cansancio, los muchos médicos y gente en el quirófano, Milanesa y yo poniéndonos de acuerdo en que se fuera con Chapulín en cuanto naciera (adiós a mis planes de tenerlo luego luego encima de mí), la discusión de la ventosa, la cesárea, cámbiate de camilla, mira todavía puede levantar su cadera ella sola, más anestesia, no mejor menos para que pueda pujar, los monitores con el corazón de bebé y el mío, la cinta de presión en el brazo, la mascarilla de oxígeno, y Chapu que no salía. Pusieron la ventosa y probamos unas veces. Nada. Pero todos decían you are doing great y yo quería saber porqué, si crío no salía. Me dijeron que sí se estaba moviendo. Hicimos un último intento: una vez tomar aire y pujar, tomar aire, otra vez pujar, más aire, y otra vez y entonces la dra casi sale volando por la ventana porque se soltó la ventosa. Horror. Por suerte todo bien pero bebé adentro.

Me concedieron una última oportunidad, tres últimos inentos, y bebé seguía adentro y se acabó el tiempo, pero a nadie le importó, y sin hablar nada yo seguí pujando y ellos jalando al Chapulín y echando porras y cuando sentía que me moría pero que no podía soportar más tener ese hijo adentro, dijeron “he is out”. Sería mi fuerza de madre, será que ahí empecé a ser madre, pero lo logramos.

Se lo llevaron a la cunita, y Milanesa me dio un beso y se fue con él. Mientras a mí me quitaban la placenta y me reparaban, no me importaba nada porque entonces lo escuché llorar, y entre los doctores alcancé a ver sus patitas rosas bajo la lámpara de calentar, y se movía y berreaba: ya llegueeeeeeeeeeeeé, estoy vivooooooooooooooo, y todos decían que qué gordito, qué lindo bebé, qué saludable, que maravilloso trabajo había hecho yo. Ví a bebé apretando el dedo de la Milanesa y él hablándole, o eso creo. Lo recuerdo como entre sueños. Tan pronto lo pesaron y comprobaron que estuviera sano, me lo dieron y entonces sí lo abracé piel con piel. Cabía perfecto en el hueco de mis brazos, como si toda la vida lo hubiera estado esperando a él precisamente, mi bebé pegajoso y calientito, redondito y mío, y mi jombre al lado diciéndome cosas de amor. Mi bebé abrió sus ojitos y los ví, negros y prfoundos, y me dio escalofríos su perfección. Nunca había visto un recién nacido con ojos tan obscuros y tan serenos.

Luego la vuelta al cuarto, el encuentro con Ay-lin, lloramos todos, antes de media hora me lo colgaron para comer y comió feliz. La ventosa no lo afectó en nada. Se durmió en mis brazos, como ahorita. Por eso estoy escrbiendo con una mano y ya me voy a quitarme las lágrimas y babear un poco más contemplando a mi hijito dormido.

Pero volveré.

9 comentarios

  1. laura dijo:

    Julio 15, 2008 a 5:27 pm

    lagrimas remy!!!!!!!!! AMIGA, ESTA ES LA MEJOR PARTE DE TODOS TUS RELATOS…. que emocion que salio al final jajajajajaj…….

    te mando muchos besos y abrazos………

    besos a los 3

  2. ex rummy dijo:

    Julio 15, 2008 a 11:14 pm

    ufff, me uno a laura, ya saqué los kleenex para todos los demás que quieran unirse al club de la lágrima remy. wow pujé contigo me cae, y me hiciste recordar tooodos mis partos. y sí duele y si todo se recuerda como entre nebulosas. felicidades!!!! y espero que ya estes sanita de los biberones portátiles!!!!

    Ay porqué estás tan lejos caray!!!! qué ganas de estar ahí….

    te quiero!

  3. Checo el bailador dijo:

    Julio 16, 2008 a 10:11 am

    (…pásenme un clínex, plisss!)

    Bienvenida a milagro de la vida, mija, felicidades por poderlo vivir. Praise the Lord! A partir de ese momento comprobarás que la vida no es igual, para nadie, pero la nueva vida es mejor. Me consta aunque yo no pujé ni hace años ni ahora, pero tu relato lacrimógeno me gustó y emocionó.

    También le doy gracias a Dios por que no se apareció el Dr. House en tu episodio, no quiero imaginarme cuántas pruebas y elucubraciones hubiera intentado para ver porqué el Chapu no quería salir. ¡Ja! Pienso que tuvo que ver con que estaba muy cómodo, o porque intuía los noticieros, o qué se yo. Bueno, mamacita, ¡a disfrutar al bodoquín!

  4. angela dijo:

    Julio 17, 2008 a 5:52 pm

    todavia tenemos klinnex? ¡que bueno esta el relato! ya quiero la siguiente entrega no te tardes tanto como la jk rowlin =0)

  5. ex rummy dijo:

    Julio 18, 2008 a 2:48 pm

    cri…cri….cri….cri….tic….tac….tic…tac….. NO ES PRESION EH…

  6. siriobska dijo:

    Julio 18, 2008 a 4:46 pm

    Eres mi heroína, siempre tan valiente, tan conciente y analítica, descriptiva y emocionante, ocurrente, cálida, intensa… se me acaban los calificativos, pero lo que quiero expresar es que te quiero y te admiro horrores, y me siento tan pero tan feliz de que el chapu te haya escojido a ti y a miller como padres. Me da envidia (de la buena) la aventura que están comenzando juntos, …leo y releo tus textos y me siento parte de la aventura, me emociono, me dan ganas de llorar y no puedo quitar esta sonrisa de idiota de oreja a oreja…
    de corazón los felicito, y les envío un camión grande cargado hasta el tope y desbordándose con todo mi amor y admiración. Con esos padres, Marcelo será una verdadera bala, un hombre maravilloso, sabio, justo, inteligente, muy respetado muy muy querido que tendrá el mundo a sus pies…

  7. Ratonito dijo:

    Julio 18, 2008 a 7:36 pm

    y colorin colorado una historia ha comenzado.
    gracias por dejarnos com-parir contigo.

  8. La Loz dijo:

    Julio 19, 2008 a 11:44 am

    Mas para tus reflexiones Darwinianas y porque no pude dejar de reirme en el metro mientras lo leia…

    Darwin’s unnatural selection for dinner

    Macaroni & hydrochloric acid were on menu

    Theory of evolution? Piece of cake. Charles Darwin’s real achievement was inventing the Atkins Diet. Letters from the naturalist to his doctor reveal he was way ahead of the likes of Jennifer Aniston when came to eating low carbohydrates. The author of The Origin Of Species could also have given dietary tips to Beyonce.

    Among the correspondence, which is being published on line, is a letter with strong links to the Atkins Diet sent to Dr Henry Jones in 1886. “A little game of fowl twice a day and eggs, omlet (sic) or macaroni or cheese at other meals, and these I think suit me the best” wrote Darwin, who was chronically ill throughout his life with complaints such as stomach pains, boils and trembling.

    The naturalist, who lived from 1809 to 1882, also increased his coffee intake to two cups a day. He would add ten drops of muriatic (hydrochloric) acid with cayenne pepper and ginger to help his dodgy belly but flatulence remained a problem, apparently. This portion is similar to the maple syrup with cayenne and lemon juice that helped Beyonce lose weight before filming Dreamgirls.

    Dr Jones also advised Darwin to ride “rough pony” so he could be shaken once daily to go the chemistry go on better. The naturalist wrote that this made him feel “much vigorous and active”.

    Dr Alison Pearn, of the Darwin Correspondence Project, said: “He was prey to passing fads and preoccupied by health. His wife kept records of his weight and diet and he’d try anything he thought would help. On the advice of other doctor, he lay down with ice packs on his spine.”

    The project, based at Cambridge University, was set up in 1974 and aims to find all letters written by and to Darwin. It can be found at http://www.darwinproject.ac.uk

    Como ves? Jajajaja

  9. Kermit dijo:

    Julio 24, 2008 a 9:10 am

    YA QUEREMOS LA CONTINUACIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON!!!!!


Escribe un comentario