Aburridas, en general. Excepto porque en la última tuvimos otra maestra y en verdad que tenía talento pedagógico y parturientológico, así que nos tuvo a todos en la baba divertidos. Prácticamente no aprendí cosas que no hubiera leído o podido encontrar en los libros, pero sí hay unas cosas que valieron la pena, unas mencionadas en el curso, otras contadas por mujeres que han pasado por cursos, helas aquí:
- El parto es un evento “wet and wild”. Jajaja. Y el que no tenga estómago, que se siente.
- El parto es un proceso, y es uno laaaaaargo. Las pelis nos han deformado la visión haciéndonos pensar que todo sucede rápido urgente ay auxilio ambulancia. Claro que hay casos de todo, pero la gran mayoría de los partos empiezan de a poco y toman varias horas, qué sé yo, 8, 12, 24… algunas mujeres se toman días desde los primeros síntomas hasta que nace el crío. Sólo si se rompe la bolsa del líquido hay que parir en menos de 24 horas… pero eso igual me da tiempo de llegar al hospi como persona y no como emergencia aaay aaaay auxiliooo ooooh shuuuuuj puaaaaaaaj boooonk (sonidos de persecución automovilista holliwoodense).
- Mi cuerpo sabrá qué hacer y yo sabré que tipo de apoyo necesito de la Milanesa y las enfermeras y tal. Y si no, me vuelvo loca y ya… tampoco pasa nada. Además, se vale todo, hasta perder el estilo… ¡oh dios!
- Yo mesma, manejo mejor el dolor cuando estoy distraída. Nos hicieron un ejercicio de apretar un montón de hielos en la mano (simulando el dolor) y luego probar técnicas pa manejarlo. Milanesa ya está montando su espectáculo mágico musical para entretenerme porque mientras él hacía sus caras y me contaba cosas yo podía apretar el hielo por mucho tiempo casi sin enterarme. La mujer de ayer dice que con cada contracción hay que pensar “una menooooos”.
Sobre la epidural y esas cosas… bueno, antes pensaba que quería una inmediatamismo… ahora pienso que sólo podré decidir hasta ver cómo caen los cocos, así que eso, no tengo que saber ahora no tengo que decidir ahora y eso está chido. Lo que sí sé es que quiero que sea una experiencia tan buena como sea posible y que no tengo ningún juicio ni prejuicio moral hacia los umbrales de dolor de otras mujeres y como hay argumentos MILES en contra y en favor de las epis, pues haré lo que necesite para sentirme contenta.
Y creo que ya. O sea, pocas cosas, pero creo que son las más importantes. Valió la pena por saber los detalles prácticos del mi hospital en particular: estacionamiento, teléfono, horarios, procedimientos de rutina en el parto y para el bebé justo cuando nace… y sobre todo recordar que es muy buen momento y lugar pa tener un crío, que al crío lo dejan todo el tiempo conmigo no hay cuneros y no le dan fórmula ni chupón si yo no quiero y sus cosas médicas de ley las hacen siempre enfrente de uno de los papás y cada vez tratan de que el proceso sea lo menos médico e invasivo posible para ambos y que las decisiones de la mamá se cumplan y que el papá esté involucrado todo lo que quiera y así. Gracias al dios porque luego cuentan unas historias que a mí me ponen los pelos de punta.