Empecé a leer el libro sobre el parto. La idea general es: quieras o no las drogas, infórmate, porque si a la mera hora decides que está horrible y las quieres, al menos que tengas idea de qué estás haciendo. Unas personas dicen que no duele… de esas, la minoría ha tenido hijos. Mi hermana decía que no tenía porqué doler, pero ahora dice que nos quedaremos con la maldita duda, pero que sufrió como la loca cuando nació su golda. El caso es que empecé a leer sin saber mucho en qué nivel están mis miedos, qué es exactamente lo que me aterra, ES DECIR, asusta y así. Asumí que esa noche mis sueños me dejarían ver ontoy, y así fue:
Estoy en el hospital, es de noche y estoy esperando para parir al crío. Mi prima Luz me acompaña y va conmigo al baño… el primer baño que encontramos es como un baño de escuela con muchos WCs en cubículos, pero preferimos no entrar. El hospital está muy solo, obscuro y frío. Encontramos otro baño, grande, con paredes y piso de cemento, y olor a mugre y a limpiadores, pero entramos, el problema es que no encontramos el apagador, y yo estoy angustiada porque necesito ver si hay sangre de alguien más en el piso o si yo estoy sangrando y si el lugar está limpio o debería estar en otro lugar. El ambiente es de caos y desconocimiento, pero también de soledad, según parece.
Anoche otro: Estoy en el hospital, acostada en una camilla y casi totalmente dormida. Sé que me anestesiaron y que necesito cesárea de emergencia, sé que no usaron una epidural porque estoy dormida toda y no sólo de la cintura hacia abajo. Me da coraje porque yo había elegido epi y nadie me hizo caso, me pregunto porqué la Milanesa no dijo nada y estoy furiosa. De pronto siento cómo me cortan la panza, pero sólo me cortan la mitad, y me duele, y el doctor dice que por ahí puede sacar al bebé y que no es necesario más pero yo creo que no sabe lo que está haciendo, y siento mi sangre que cae en el piso. No tengo miedo de la sangre, tengo coraje porque me están haciendo cosas que yo no quería y están haciendo mugrero con mi sangre y no me pusieron la dosis correcta de anestesia y seguro que no me van a poner al hijo en la panza tan pronto nazca. Cuando despierto ya estoy toda limpia y hay sábanas limpias y tal. Milanesa está durmiendo en el sofá cama en el cuarto del hospital y junto a mí hay una enfermera. Le pregunto por mi bebé y me sonríe y manda por él, mientras yo le digo que nadie más va a tocar a mi bebito y le gruño a la Milanesa que el hijo tiene que estar siempre con él o conmigo, nada de cuneros ni nada. Dice que está bien. La enfermera lo trae y yo le sigo gruñendo y ella me ve con ternura aunque yo estoy siendo un ogro, y el hijito está limpiecito y con so gorro de recién nacido, y está hermoso el tiquito, rosita y hermoso, me lo ponen en los brazos y se siente tan raro, no me lo puedo acomodar, pienso que es muy raro que trabajo con bebés y tantos recién nacidos que cargo y con quienes paso tiempo, y a mi propio hijo no me lo puedo acomodar en los brazos. Pero le digo su nombre y le queda perfecto, eso me gusta.
En síntesis: pánico total. Y creo que no es al dolor en sí, eso se arregla con drogas y yo LAS QUIERO TODAS, pero susto, una serie de preguntas retóricas ¿y si me vuelvo loca? ¿y si Milanesa se vuelve loco? ¿y si me siento sola como un perro? ¿y si no puedo tomar decisiones? ¿y si no hay nadie que abogue por mí y mis decisiones? ¿y si no puedo controlar ni lo que sí puedo controlar? ¿y si lo hago todo mal? ¿y si luego me siento culpable por hacerlo todo mal? ¿y si me siento maniatada? ¿y si me tengo que ajustar a la voluntad de otro adulto? ¿y si los médicos creen que sus preferencias valen más que las mías? ¿y si me toca una enfermera fría y con prisa? AAAAAAARGH. Como siempre, lo que da más miedo es el miedo. Al menos ahora lo tengo en la mira.