Ayer estaba sentada en una banquita en una calle esperando que la Milanesa pasara por mí. Y en eso pasa un grupo de niños como de 13 años… y uno se acerca y me dice “Hola, bienvenida a la buena vida”. Y le dije gracias, y me reí un montón.
Luego llegó una anciana, no muy anciana, pero sí muy barbuda. Más barba que la Milanesa. Me dijo qué comes, le dije trail mix (mezcla de nueces y frutas secas), me preguntó dónde la compré, le dije que compro las nuecesy frutas por separado y yo las combino. Le ofrecí y agarró una. Yo tenía miedo de que metiera la mano en mi bolsita, pero me aguanté. La mujer era rara. Además de la barba, tenía unos lentes muy viejos como de los 40, todos llenos como de pegamento viejo y cochino, hasta los cristales estaban sucios. Me preguntó de dónde eres y le dije.
Me dijo amo tu país. Y yo, con la incredulidad típica ante los gringos que dicen conocer mi país le pregunté si había estado. Me dijo claro, me dijo varias ciudades en las que ha estado, sólo una es turística. Me habó de pintores, políticos, cantantes. Luego dijo estas frases que me confirmaron que la mujer conoce mi país, mucho mejor de lo que yo misma quisiera conocerlo:
Los españoles, a donde han ido, han hecho a todos católicos,
han construido unas iglesias bellísimas,
y han dejado una tradición de gobiernos corruptos.
Tu país el país qué más revoluciones ha tenido y en el que menos revoluciones han funcionado.
En tu país la gente es amorosa, se dice “mi corazón”.
En este país cuando la gente dice “mi corazón” es porque le está dando un infarto.